Los Reyes dejan carbón y desprecio en el Belén de Colau


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Las mareas podemitas nos marean con sus bodrios anticatólicos que, como un tsunami de odio, quieren desterrar los verdaderos signos de Cristo en la sociedad. Es un mareo intenso, con profundas nauseas y ganas de vomitar encima. No consintamos que los guarros parodien lo más sagrado en el espejo del esperpento y con dinero público. Lo de los comunes es de vergüenza propia y ajena.

Los Reyes Magos pasarán por el Belén de Colau a dejar toneladas de carbón y un profundo desprecio. Aunque quizá un ángel los avise en sueños de que no se acerquen al palacio de la nueva Herodias, que promueve el aborto y ha abortado el nacimiento de Dios con unos sucedáneos de belenes inmundos, dignos de Pesadilla antes de Navidad.

¿Se subirán los Reyes a las chepas de sus camellos a arrancar algún lazo amarillo? Me ha dicho un pajarito que no les hace ni pizca de gracia esta Cataluña republicana y atea militante. Tal vez muchos niños se queden sin regalos si los CDR los retienen en la entrada de la Diagonal. ¿Tendrán los Mossos efectivos suficientes para escoltar los camellos de los Magos o estarán en el Raval tras la pista de otros camellos?

Los Padres de la Iglesia dicen que al blasfemo hay que partirle los dientes. Hoy parece que haya que ponerles alfombras de cobardía y reirles sus gracias infernales. El Belén puesto enfrente del Ayuntamiento de Barcelona es una bazofia sacrilega y exige actos de desagravio y contundentes manifestaciones de condena y repulsa. Colau tendrás que dar cuenta a Dios de promover publicamente la inquidad y de ofender gravemente al Niño Dios.

En la liturgia tradicional se pide al Señor que nos libre de la gente impía en el comienzo de cada Santa Misa. Júdica, Deus, et discerne causam meam de gente non sancta: ab homine iniquo, et doloso erue me. (Juzgame oh Dios y defiende mi causa contra la gente malvada: del hombre perverso y enganador librame).

No ha Colau. Ada pasarás a la historia como la alcaldesa inicua promotora del Padrenuestro blasfemo, que odia todo lo que amamos y que ama todo lo que odiamos. Una alcaldesa en connivencia con el separatismo que ha mostrado su desprecio público al Ejército y a los grupos patriotas. Una alcaldesa que felicita el Ramadán e ignora la Navidad. Una alcaldesa a la que no le da la real gana (para eso no es republicana) asistir a la Santa Misa de la Merced, patrona de la ciudad y que la suprimió del programa oficial de actos.

Una alcadesa que no tomó las medidas necesarias para proteger las ramblas ante peligro inminente de atentado. Colau deseamos que te vayas al país del olvido. Eso si pediremos por tu conversión y que repares todo el mal hecho. Es un error no buscar la conversión del enemigo y desear que se pudra en el infierno. Nos lo pide el cuerpo, pero Cristo nos enseña a amar al enemigo, esto es, rezar por su conversión.

Permanezcamos en pie, como el soldado de Pompeya en defensa numantina de lo que queda de cristiandad. Defendamos los últimos vestigios de civilización católica con una vida coherente y valiente, no nos dejemos arrastrar por la mediocridad del tibio, que no quiere problemas.

Es lamentable que no se haya organizado un acto de desagravio potente ante ese pseudo Belén de ignominia. Ha habido protestas y pequeños actos, todos loables, pero insuficientes, incluido este pequeño texto de denuncia, que muestra la más enérgica condena.

Echamos de menos que los prelados denuncien con contundencia estos hechos, no con la boca pequeña y con diplomacia, que dejen de ser políticos y sean Pastores celosos por las almas, que estén dispuestos a dar su vida por defender la Verdad y condenar el error.

No es la primera vez que Inmaculada Colau (ese es su verdadero nombre) profana lo más santo en Navidad. Esperemos que la ciudadanía, cada vez más harta de la impía demagogia marxista, la vomite de las urnas en las próximas municipales y el próximo partido que llegue a la alcaldía tenga al menos la decencia de poner un Belén en condiciones. Esperemos que no se llene el próximo nacimiento de infames lazos amarillos que piden que los golpistas se vayan de rositas. Lloran como mujeres, a modo de Boabdil con barratina, lo que no han sabido defender como hombres.

Javier Navascués Pérez

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