CUANDO SEVILLA ERA LA CAPITAL ECONÓMICA DE EUROPA Y BARCELONA UNA DECADENTE CIUDAD MEDITERRÁNEA.


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En Cataluña estamos por desgracia bastante acostumbrados al hecho de que los separatistas se expresen en téminos de un evidente racismo hacia el resto de los españoles y muy especialmente contra los andaluces, contra los que parecen albergar un odio especial. Es un racismo que atribuye condición semiafricana o directamente africana a los andaluces mientras que los catalanes vendrían a ser, por lo visto, casi la quintaesencia de Europa. Los ejemplos que todos recordamos, de este tipo de expresiones racistas serían innumerables. El padre del moderno nacionalismo catalán, Jordi Pujol llegó a escribir un libro, o mejor dicho un panfleto, para estigmatizar a los andaluces en términos de inferioridad biogenética, algo que en cualquier otro país europeo  le hubiera imposiblitado ejercer ningún cargo político.

Otra variante de este racismo atribuye a los andaluces una astucia maquiavélica gracias a la que supuestamente han logrado vivir muy bien a base de subsidios públicos pagados por los heroicos y sufridos catalanes. Así pues, unas veces los andaluces son muy pobres pero otras viven mejor que los empobrecidos catalanes, gracias a esta astucia. (“Que bien se lo han montado”, se dice de los andaluces o los extremeños). La coherencia no es el punto fuerte del nacionalismo catalán El lema “Espanya ens roba “iba dirigido realmente contra los andaluces. El importante número de soldados de nuestro Ejército o de la Guardia Civil y la Policía Nacional que son de origen andaluz es otro catalizador del odio separatista contra las gentes del sur de España.

a mediados de los 90 en Barcelona era bastante habitual oír  al grupito de separatistas de mi clase expresiones como ”hoy llegan los africanos” para referirse a cuando el Betis o el Sevilla venían a jugar a Barcelona. 

Incluso yo, el modesto autor de estas líneas, recuerdo perfectamente como en mis tiempos de estudiante de COU a mediados de los 90 en Barcelona era bastante habitual oír  al grupito de separatistas de mi clase expresiones como ”hoy llegan los africanos” para referirse a cuando el Betis o el Sevilla venían a jugar a Barcelona.  Anclados en los mitos de principios del siglo XX para ellos Andalucía solo podía ser pobre y Cataluña supuestamente muy rica.  Y sin embargo la verdad es que Andalucía es una tierra que puede presumir de haber vivido en su historia tiempos de un esplendor y una relevancia económica global muy superiores a los que jamás tuvo Cataluña.

Sin necesidad de remontarnos a los tiempos del Califato, Andalucía tuvo un papel económico muy relevante en la Europa de los siglos XVI y la primera mitad del XVII. Concretamente Sevilla llegó a ser el principal centro económico y comercial de la Europa de la época. La capital andaluza centralizaba el lucrativo comercio de España con su imperio americano y miles de comerciantes de toda Europa , incluidos numerosos catalanes, se instalaron allí. Un poderoso organismo estatal, la Casa de la Contratación, regulaba ese comercio con todo tipo de detalle administrativo. Desde Sevilla se enviaba todo tipo de productos a los colonos hispanos de América y los comerciantes de España y Europa recibían como pago grandes cantidades de oro y sobretodo de plata procedente de las minas de América.

Andalucía tuvo un papel económico muy relevante en la Europa de los siglos XVI y la primera mitad del XVII. Concretamente Sevilla llegó a ser el principal centro económico y comercial de la Europa de la época.

255c3525dcdd004ccc616c39745a38cd.jpgEl régimen comercial era de monopolio  o sea que en teoría solo los comerciantes castellanos podían participar pero los comerciantes de toda Europa realmente también podían hacerlo instalándose en Sevilla y operando a través de agentes locales pagando los correspondientes aranceles. La Corona se llevaba la quinta parte de la plata de América. Todo este comercio centralizado en Sevilla muy pronto superó en volumen e importancia  a cualquier otra ruta comercial del momento como la del Mediterráneo o la del mar del Norte. Sevilla era la mayor ciudad europea  solo superada por Roma y París. Por supuesto había otras ciudades comerciales relevantes como Amberes  y empezaban a surgir como centros económicos Amsterdam o Londres pero durante mucho tiempo aún estuvieron por debajo de Sevilla.

 Como han señalado los prestigiosos hispanistas británicos John Elliott y John Lynch aproximadamente durante un siglo entre 1492 y la década de 1570 España mantuvo el monopolio o sea que los productos vendidos en América eran procedentes de empresarios y comerciantes españoles que eran andaluces en una gran mayoría, pero por complejas razones que sería largo explicar aquí, hacia 1575 (hacia 1600 según otras fuentes) la mayor parte del beneficio ya empezó a recaer en los comerciantes y empresarios extranjeros. “El ideal de un monopolio castellano o más concretamente andaluz sobrevivió hasta el siglo XVII. Se basaba en los recursos de capital de los comerciantes sevillanos así como los de sus colegas extranjeros genoveses , portugueses y después ingleses, franceses u holandeses.”, señala John Lynch que también se ha referido al importante papel de los terratenientes y nobles andaluces en  ese comercio.

Génova era entonces una gran ciudad comercial y bancaria y sus empresarios tenían un gran presencia en Sevilla. Además como han señalado los historiadores antes citados los genoveses se solían nacionalizar españoles y en una generación ya se les consideraba andaluces.

También el papel de los comerciantes del norte de Castilla sobretodo de la entonces floreciente ciudad de Burgos y de los vizcaínos fue muy relevante. El historiador británico Hugh Thomas  ha señalado que todavía los comerciantes burgaleses eran los más ricos en la Sevilla de mediados y finales del XVI. Especialmente importante fue el papel de los comerciantes genoveses. Génova era entonces una gran ciudad comercial y bancaria y sus empresarios tenían un gran presencia en Sevilla. Además como han señalado los historiadores antes citados los genoveses se solían nacionalizar españoles y en una generación ya se les consideraba andaluces. (De ahí procede el importante número de andaluces que hoy en día tienen apellidos italianos como Ferrari, Baturone, Bocanegra, etc).

A partir del XVIII Cádiz sustituyó a Sevilla como capital del comercio con América pero en cualquier caso el papel de los andaluces en ese comercio siguió siendo relevante. En aquella época la emigración dentro de España iba de norte a sur. Por eso muchos andaluces tienen también apellidos catalanes o vascos. Precisamente la ruina de Andalucía sobrevino al perder España su imperio americano y terminarse el comercio andaluz con América. La emigración interna en España cambió de dirección. Pero ello no puede hacer olvidar los siglos en que Sevilla y Cádiz eran las capitales coloniales del inmenso imperio español. Andaluces fueron muchos conquistadores, virreyes o ministros e incluso primeros ministros españoles  como el Conde Duque de Olivares, por ejemplo.

Y es que en esa misma época de los siglos XVI y XVII Barcelona vivía los siglos que se han conocido como de la “decadència” de Cataluña. Aunque en la época de Fernando el Católico Cataluña vivió un notable “redreç” económico,

7fa5c78df140faa27f1da1515b84b15d.jpgPor supuesto no todo era esplendor y en la Andalucía de entonces había también por supuesto mucha miseria y pobreza ( como la había también en el Londres de la época victoriana de finales del XIX que era entonces la capital económica mundial). Pero ello no puede hacer olvidar la época en que Andalucía fue al mayor centro comercial global. Este hecho es bien conocido por los historiadores europeos y norteamericanos  más prestigiosos tales como Braudel, Hamilton, Chaunu (que escribió  nada menos que 9 volúmenes sobre la Sevilla de la época) , Elliott, Lynch, Thomas, Klein y muchos otros que han escrito numerosos libros sobre el comercio español con América. Pero quizá no es tan conocido entre la gente de a pie de nuestros días. Por eso conviene recordarlo.

Y es que en esa misma época de los siglos XVI y XVII Barcelona vivía los siglos que se han conocido como de la “decadència” de Cataluña. Aunque en la época de Fernando el Católico Cataluña vivió un notable “redreç” económico, Barcelona seguia aferrada al comercio meditérraneo, de un volumen muy inferior al atlántico con sede en Sevilla. E incluso durante sus mejores tiempos económicos en el siglo XIII, la Cataluña medieval integrada en la corona de Aragón tuvo una gran importancia comercial en el ámbito mediterráneo pero nunca en el conjunto de la Europa del momento. Y en los tiempos contemporáneos la burguesía catalana de los siglos XIX y XX solo ha tenido una importancia de ámbito nacional en España pero a nivel europeo nunca fue relevante.

Cada una en sus circunstancias, Andalucía y Cataluña han tenido pues, en diferentes momentos de la historia una considerable influencia económica en el conjunto de España pero la realidad histórica está muy lejos de los sueños supremacistas del separatismo catalán.

RAFAEL MARÍA MOLINA. HISTORIADOR.

4 comments

  1. Hay dos artículos muy largos que he visto ahora.Oi el vídeo en el que el presidente de Convivencia Cívica Catalana algo que no sé si lo he oído bien, pero suena a increíble, yo no he oído nunca, dice que Felipe González llamó uno a uno a 33 jueces o magistrados para supongo que para presionados, pero me cuesta creer que esto hubiera sucedido,para que no juzgaran a Jorge Pujol y sólo ocho votaron a favor de que se le juzgara.Ahora todos saben hacer Constituciones y no piensan en que 1977 no sé podía hacer mejor, pero Jordi Cañas y él, mano igual redactan una Constitución ” como Dios manda “.¿ Hicieron algo alguno de los dos para que se encarcelaran golpistas ? Que los indultan entonces quiero que un nuevo Franco, detenga este caos con pederastas dirigidos por la pandilla que que dirigía la pandilla del Baltasar Garzón y de la actual de justicia.Ya la podredumbre ha aflorado desde el núcleo del Estado, Nación o Patria o como leñes le quieran.Me ha sorprendido eso que cuenta de Sevilla,tampoco lo sabía, pero decís los que sabéis, don Javier en el Siglo XIX, yo me acuerdo de inmediato de Quevedo y de que estaba harto de catalanes levantiscos,que se convirtieron en principado francés durante unos diez años y don Eduardo García Serrano dice de broma que desde Wilfredo el Belloso y la tonterías que dijo Ortega y Gasset sobre que un estado poderoso no permitiría catalanes levantiscos y todas las bobadas derivadas de este aserto, han enzalzado el independentismo.

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