“Hombres huecos” por Javier Barraycoa


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Los hombres huecos es un impresionante poema de T.S. Eliot, que es recogido en la película Apocalipsis Now. Lo está leyendo en su exilio selvático un medio enloquecido Coronel Kurtz, en una de las escenas más memorables del cine. Sobre este poema, René Daumal, apostillaba algo que nos recuerda a la hueca casta nacionalista actual: “Se pasean sobre el hielo como burbujas de forma humana. Pero no se aventuran por el aire, pues se los llevaría el viento”.

Este artículo queríamos titularlo “Ripoll”, pero entonces -con esta entrada- no lo leería nadie, cosas del mundo posmoderno. Así que nos decantamos por los “hombres huecos” que tiene más morbo y nos sirve de analogía perfecta para describir al nacionalismo y sus factótums. Buscar las raíces del nacionalismo y ponerle fecha es prácticamente imposible. Una serie de hitos que se iban acumulando durante el siglo XIX, iban pergeñando un movimiento del que ni sus propios autores podían llegar a entender sus dimensiones y sus posteriores desenvolvimientos. Uno de estos hitos fue la restauración del monasterio de Ripoll que culminó en 1893. El monasterio había pasado por todo tipo de vicisitudes desde su fundación en el siglo IX por el mítico Wifredo el Belloso. El Abad Oliba, poco después, le dio un impulso espiritual y cultural que lo prestigió en toda la Cristiandad. De ahí que Ripoll se considere -en las categorías nacionalistas- como la “cuna” de Cataluña.

José Morgades. Éste, como ayudante en Barcelona del obispo Urquinaona, se había destacado su feroz animadversión hacia los sectores católicos carlistas o tradicionalistas. Fue elevado a la sede de Vich, gracias al Gobierno liberal de Sagasta,

Durante la Primera Guerra Carlista, el monasterio fue arrasado e incendiado por los liberales, durante las bullangas de 1835. Aunque quisieron echarle las culpas a los carlistas. Pero la puntilla fue un año después con la desamortización de Mendizábal que liquidaba -por sus mismísimos- una vida monástica ininterrumpida de casi mil años. Ahí es nada. La paradoja de esta historia (buenos, hay varias) es la siguiente. El responsable de la restauración del Monasterio -que por otro lado fue una pifia arquitectónica monumental- fue el entonces Obispo de Vich: D. José Morgades. Éste, como ayudante en Barcelona del obispo Urquinaona, se había destacado su feroz animadversión hacia los sectores católicos carlistas o tradicionalistas. Fue elevado a la sede de Vich, gracias al Gobierno liberal de Sagasta, con la oscura intención de desmontar las masas tradicionalistas intransigentes de la plana de Vich. SEGUIR LEYENDO …

3 comments

  1. “Los hombres huecos viven en la piedra, se pasean por ella como móviles.Pero no se aventuran por el aire, pues se los llevaría el viento”,( René Daumal )
    I

    Somos los hombres huecos
    Somos los hombres rellenos
    Inclinados unos unos con otros
    La cabeza llena de paja. ¡ Pobres !
    Nuestras voces secas, cuando
    Susurramos juntos
    Son suaves y sin sentido
    Como el viento sobre sobre sobre el pasto seco
    O pies de ratas sobre el vidrio roto
    En nuestra bodega seca
    Figura sin forma, sombra sin color,
    Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
    Aquellos que han cruzado
    Con mirada decidida, al otro reino,al de la muerte
    Recuerdennos,-si es que lo hacen- no como perdidas
    Violentas almas, sino sólo
    Como los hombres huecos
    Los hombres rellenos.

    Así es como el mundo acaba
    Así es como el mundo acaba
    Así es como el mundo acaba
    No con una explosión sino con un gemido.
    Los hombres huecos – T.S.Eliot

  2. El “nacionalismo” que comenta, para nada tiene que ver con el nacionalismo catalán , donde lo que se extingue es la dignidad , derecho fundamental en cualquier sociedad avanzada democráticamente.
    En Cataluña los derechos fundamentales de la mayoría silenciada son vulnerados constantemente.

  3. Bueno, hay nacionalismos “huecos” o ingenuos.
    Pero pueden llenarse.
    Por ejemplo: el bando de Franco se llamaba “Nacional” a sí mismo, con orgullo.

    Y si bien es cierto que cometieron crímenes, también es verdad que en tiempos de Franco los españoles no nos extinguíamos como ahora.
    Por ejemplo, Franco cuidó mucho que hubiera un derecho efectivo al trabajo y a la vivienda estables.

    Los contratos de trabajo no se podían anular así como así, y la Magistratura del Trabajo protegía el derecho a la estabilidad laboral.
    Y los contratos de alquiler eran INDEFINIDOS. Y, además, prácticamente congelados…

    Estas eran unas medidas muy a favor del trabajador. Incluso contra los propietarios.

    En democracia, se han ido anulando. Poco a poco la estabilidad laboral y de golpe el derecho a la vivienda, con el Decreto Boyer de 1985, que redujo los contratos de eternos a sólo 2 años.

    Y ni el Partido de más ultraizquierda ha pedido la vuelta de los contratos indefinidos, ni ha denunciado EL GRAN INCREMENTO DE MORTALIDAD JUVENIL que siguió a la subida del precio de la vivienda consecuencia del Decreto Boyer.

    ¿Era Franco más de extrema izquierda que la más extrema izquierda existente ahora?
    Bueno mucho podríamos ironizar sobre esto, pero lo evidente es que Franco facilitaba estos derechos porque era NACIONALISTA.
    Y estos derechos son esenciales para que los españoles sigamos existiendo.

    Condenar al nacionalismo en general es contribuir a nuestra desaparición.

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