“El carlismo en el origen del catalanismo (1): un marco de discusión” por JB


 

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Con demasiada -y preocupante- frecuencia los medios de comunicación han pretendido crear una relación sin solución de discontinuidad entre el tradicionalismo político español, léase el carlismo, y los nacionalismos regionales. El auge del nacionalismo catalán ha provocado el renacimiento de estas viejas tesis -normalmente urdidas desde el liberalismo político centralista- para desprestigiar al carlismo y a los movimientos nacionalista de paso, o viceversa. El fundamento de esta argumentación apenas tiene armazón pues se fundamenta en una coincidencia, no siempre real, entre los lugares de raigambre carlista y la concentración de voto nacionalista actual, que tampoco tiene la coincidencia perfecta que aparenta[1]. Este artículo es una síntesis de un marco previo de discusión para acotar lo que a nuestro entender es una tesis errónea. Establecido el marco, se perfilará una línea de investigación para entender que el catalanismo no es la continuidad del carlismo, sino más bien lo contrario. Se avisa al lector de que estas reflexiones que ahora esbozamos, son la previa de una monografía en la que se está trabajando para dejar zanjada la cuestión, al menos en el ámbito catalán.

La confluencia de las actitudes psicológicas y los posicionamientos políticos

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Estampa catalanista

El profesor Jordi Canal, nos ha dado a entender la dificultad por capturar y entender los acontecimientos históricos. A propósito del tema que nos ocupa, la transfiguración del catalanismo de un movimiento cultural tradicional con fuertes concomitancias religiosas, en una ideología política, advierte que: “Las explicaciones demasiado sencillas tendrían que inducirnos siempre a la desconfianza. Los fenómenos históricos se caracterizan precisamente sobre la complejidad. Y el trabajo del historiador es intentar desenredar y comunicar esta complejidad. Lo cual no comportan, antes al contrario, escribir textos incomprensibles[2]. La tentación de la navaja de Ockham en estos asuntos no vale. Precisamente la aparente afinidad entre el carlismo catalán y el catalanismo en su origen, nos llevan a conclusiones rápidas cuando en realidad nos tendría que despertar ciertos recelos y abrirnos incógnitas para desvelar un problema historiográfico e ideológico complejo. SEGUIR LEYENDO …

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