“La perversión de la democracia”, por Jaume Reixach


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En la actual fase de la vida política catalana, presidida por el mantra de la independencia y la imposibilidad constitucional de celebrar un referéndum para escindir una parte del territorio del Estado español, es imprescindible que el Parlamento sea un fiel reflejo de la voluntad democrática de la población para así poder adoptar las decisiones más consensuadas. Que con el 47,7% de los votos, los tres partidos independentistas obtengan 70 escaños y la mayoría absoluta en el hemiciclo del parque de la Ciutadella es -objetivamente- una anomalía que hay que corregir con urgencia, con la aprobación, aplazada desde hace 37 años, de una nueva ley electoral catalana.

Esto no es desmerecer, en absoluto, los resultados de los comicios del pasado 21-D, organizados en aplicación del artículo 155 y con los dos principales líderes de las fuerzas independentistas (Oriol Junqueras y Carles Puigdemont) ausentes de los actos de campaña por la actuación represiva de las autoridades judiciales. A pesar de estos obstáculos, el bloque secesionista consiguió un remarcable apoyo en las urnas, que hay que valorar y subrayar. Ahora bien, este 47,7% deslegitima que en el Parlamento se puedan aprobar e implementar medidas que afecten gravemente a la totalidad de la sociedad catalana, como son las relacionadas con el proceso independentista.

Si Cataluña fuera una única circunscripción o la distribución de los escaños por demarcaciones fuera proporcional al número de habitantes, la composición del futuro Parlamento habría sido diferente y las tres candidaturas independentistas no obtendrían la mayoría absoluta, como refleja este 47,7% de los votos recibidos. Los 70 escaños conseguidos habrían quedado en 66; los de los tres partidos constitucionalistas sumarían 59 (en vez de los 57 que han obtenido) y los de Catalunya en Comú-Podem habrían pasado de los 8 que se les han asignado a 10. Esta composición del hemiciclo, en términos estrictamente equitativos y proporcionales, sería mucho más limpia, justa y democrática.

Las razones que, en su momento, justificaron que Cataluña no tuviera una ley electoral propia han periclitado con el paso de los años. El avance de las comunicaciones y la facilidad de la movilidad hacen que el territorio esté plenamente vertebrado e integrado y ya no tiene ningún sentido que los votos de las demarcaciones de Lleida, Tarragona y Girona tengan mucha más capacidad de representación que no los de los habitantes de la provincia de Barcelona. En concreto, el voto de un leridano equivale al de 2,4 barceloneses; y los de un tarraconense y de un gerundense, al de 1,6 barceloneses.

En la república ideal -que invocan con vehemencia Junts x Catalunya, ERC y la CUP (y que yo subscribo)- rige el principio de una persona, un voto y esta ley fundamental de la democracia no puede ser pervertida. Por eso, la tarea prioritaria del nuevo Parlamento tiene que ser la elaboración, de una vez por todas, de una ley electoral catalana, transparente y equilibrada, donde cada elector tenga el mismo poder de decisión, con independencia del lugar donde vive.

Fuente: El Triangle

3 comments

  1. Mucha gente no vota porque está radicalmente en contra de dicha anomalia democratica resultante de la Ley electoral existente. Es totalmente injusta y en si misma es antidemocratico que con un 47% de votos se obtenga un resultado de mayoria absoluta en escaños. Si ha habido mas participación en las elecciones ha sido por la pataleta de la gente pero no por creer en este sistema injusto.

    A parte de esta anomalia salen muchas leyes y regulaciones (educacion, sanidad…) que afectan contra la voluntad decla mayoría de los votantes. Por ello mucha gente se niega a participar en la farsa electoral y otra lo hace con total desgana.

    Por si todo esto fuera poco esto hace mella en el imaginario supremacista y se creen que son los portavoces de la mayoría de un pueblo, manipulan y mienten, dominan los medios de poder y de comunicación, así como las subvenciones. Todo esto explica la situación a la que se ha llegado.

  2. Lo vengo repitiendo hace mucho tiempo. Es urgente la Reforma de la Ley Electoral que adecue que el valor del sea el mismo independiente del lugar donde se vote. Totalmente de acuerdo con el autor, pero esta anomalía también se traslada al Parlamento Español. Los partidos nacionalistas están sobredimensionados. Pero ni pp, ni psoe han querido nunca tocar el tema.

    1. Cosas de Felipe Gonzalez, Alfonso Suarez, Manuel Fraga y otros “padres de la Constitución”.

      De aquellos polvos vienen estos lodos; y encima nos quejamos.

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