El asesino de Víctor Laínez fue arropado por el entorno de CUP, ZEC y Podemos


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Corría el año 2006 cuando Rodrigo Lanza, el ultra izquierdista detenido por asesinar a un hombre en Zaragoza hace apenas unos días, se encontraba envuelto en otro proceso judicial por dejar tetrapléjico a un policía en Barcelona. Por aquel entonces, su abogado para asuntos penitenciarios era Jaume Asens y Llodrà, el actual teniente de alcalde de la Ciudad Condal y mano derecha de Ada Colau.

Rodrigo Lanza, de origen chileno, fue condenado a cinco años de prisión por unos hechos que tuvieron lugar el 4 de febrero de 2006. Aquel día, durante el desalojo de un edificio ocupado en Barcelona, Lanza, que se encontraba entre los okupas, dejó tetrapléjico al agente Juan José Salas debido al fuerte impacto de una piedra que le provocó un severo traumatismo craneoencefálico. El guardia urbano, tras meses en coma, despertó sin habla y con grandes problemas de movilidad.

Las grupos izquierdistas de la región -especialmente la CUP- se movilizaron en defensa de Lanzas y sentenciaron que se trataba de un “montaje policial” que pretendía meter a su colega okupa en prisión. Tanto trascendió el asunto que, Rodrigo Lanzas, fue protagonista del documental Ciutat Morta donde se le presentaba como una víctima del sistema, y que pretendía reforzar la tesis del presunto montaje.

El 2 de febrero de 2014, dos guardias urbanos de paisano identificaron a cuatro jóvenes cerca de la Kasa de la Muntanya, inmueble insignia del movimiento okupa de Barcelona, y entre ellos estaba Lanza que, por aquel entonces, ya se encontraba en libertad. Los agentes acudieron a la llamada de un vigilante de seguridad del parque Güell que denunció que un grupo de jóvenes le había arrojado una piedra. En el atestado policial, los urbanos recuerdan que Lanza fue condenado por lanzar una piedra que dejó tetrapléjico a un agente en el 2006. Y añaden: «Hizo ostentación de este incidente, comunicando a los agentes que él era el autor». Seguidamente, narran que al finalizar la actuación, el joven «hizo el gesto de querer dar la mano a un agente y, al no tener respuesta, Lanza dijo riendo ‘Tu compañero [el herido en el 2006] tampoco me pudo dar la mano’». Los policías denunciaron entonces a Lanza por «una falta de daños» y una «falta de respeto o desobediencia leve contra los agentes», y ese mismo día comunicaron la denuncia al juzgado de guardia. El juez la desestimó al punto, ni siquiera citó a Lanza a declarar.

Poco después de este suceso, Lanza, por consejo de su madre, se mudó a Zaragoza para evitar el “acoso policial” del que presuntamente era víctima en Barcelona. Entonces, el protagonismo que alcanzó por el documental Ciutat Morta, hizo que el Gobierno de Aragón lo recibiera prácticamente como a un héroe. “He encontrado en Zaragoza un gran grupo de apoyo”, afirmaba el mismo Rodrigo Lanza a los medios en enero de 2015.

Desde su llegada a Zaragoza en 2011, tras cumplir una condena de cinco años de prisión por dejar tetrapléjico a un guardia urbano durante el desalojo de un edificio okupa en Barcelona, Lanza Huidobro, que ahora tiene 33 años, contó con un enorme respaldo social entre los movimientos de izquierda. De hecho, en la capital aragonesa llegaron a convocarse concentraciones y actos de apoyo para solidarizarse con él. De hecho,  había protagonizado charlas y conferencias de las que en su día se hicieron eco a través de las redes sociales representantes políticos de formaciones como ZEC y Podemos.

Hoy, el “héroe” chileno, ha resultado ser un criminal. El pasado 8 de diciembre, Lanza reventó una barra de hierro en la cabeza de un vecino de Zaragoza, Víctor Lainez, de 59 años, por el mero hecho de que éste lucía unos tirantes con la bandera de España.

Víctor Lainez era natural de Tarrasa, Barcelona. Vivía en Zaragoza desde hacía años y era muy conocido en su barrio. Los vecinos le describen como un hombre “sociable, extrovertido y respetuoso”. Le gustaban mucho las motos y frecuentaba clubs de motoristas donde le describen como “una bellísima persona”. Sus amigos y conocidos aún no se explican cómo ha podido ser víctima de tan brutal ataque.

Lanza y Lainez no se conocían de nada. Coincidieron en un bar de copas el pasado 8 de diciembre y, los tirantes de Víctor Lainez, con los colores de la enseña nacional, despertaron la ira asesina de su agresor izquierdista. Tras pasar varios días en coma, Lainez entró en estado de muerte cerebral y, el pasado 11 de diciembre, sus familiares decidieron desconectarle de la máquina de mantenía su tenue hilo de vida.

3 comments

  1. Lo que no entiendo es que hacía este miserable en la calle después de los que le hizo a un policía. Espero que esta vez haya justicia de verdad y se pudra en prisión.

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