“El error de no intervenir TV3” por Xavier Rius, un indepe con más sentido común que muchos “unionistas”


Como siempre Xavier Rius vuelve a sorprender por su objetividad y sentido común. Nos quitamos el gorro. Los que ni independentistas ni constitucionalistas quieren ver, el lo observa con claridad meridiana y lo escribe sin tapujos. Por eso le atizan a diestra y siniestra. Él aún no lo sabe, pero es es un “somatenenc” atrapado en un cuerpo de “indepe”. Felicidades por este y tantos artículos de opinión más que acertados.

 

“El error de no intervenir TV3”

Parece mentira como el soberanismo ha encajado el golpe: sin ninguna autocrítica. Lo volveré a decir: nos hemos quedado sin Estatut, sin Govern, sin Parlament y, desde luego, sin independencia. Pero ellos no tienen nunca la culpa de nada. Al contrario, se han apresurado a construir un nuevo relato:

– Por supuesto, son elecciones autonómicas, no constituyentes, pero mejor no lo decimos: Ahora lo importante es ganar las elecciones del 21-D para “recuperar las instituciones”, conseguir “la libertad de los presos” -políticos, por supuesto- y conseguir una nueva “mayoría social” para continuar con el proceso. Volvemos a empezar. Para este viaje no hacían falta alforjas.

– Puigdemont es un gran estratega, un héroe, un mártir  o las tres cosas a la vez. Desde luego la fuga a Bruselas no ha sido una huida ni dejar a ocho consejeros en la estacada -la jueza lo recordaba en su auto- sino una jugada maestra. Personalmente, me sigue pareciendo un vodevil. En afilada expresión de Felipe González. Nunca un presidente de la Generalitat debería haber llegado a esto. Ni tampoco haber estado en búsqueda y captura. Veremos que rendibilidad electoral tiene en el caso de que sea el cabeza de lista de solo el PDECAT. Intuyo que más bien poca.

– La justicia belga no es como la española, aquello sí que es justícia: Cuando lo único que ha hecho es dejar a Puigdemont en libertad con medidas cautelares. Me parece lógico. Antes tiene que decidir si lo extradita o no. Con Bélgica -que tiene un concepto del derecho de asilo muy amplio- puede pasar de todo. Pero si no lo extraditan habrá una crisis diplomática con España.  A ver si, en palabras de Aznar, además de romper Catalunya el proceso rompe también Bélgica. O como mínimo el gobierno belga. Tampoco está el horno para bollos. Es un estado cogido con pinzas. Flamencos y valones están a la greña.

– El Govern destituido es un gobierno legítimo o un gobierno en el exilio: Lo de legítimo me parece lógico que lo digan pero lo del exilio es un insulto no sólo para Tarradellas -que se pasó 38 años en el exilio por culpa de la dictadura de Franco- sino también respecto a los gobiernos en el exilio que cobijaron, por ejemplo, los ingleses durante la II Guerra Mundial cuando el resto de Europa estaba en manos de los nazis: desde los checos a los polacos. O De Gaulle, felizmente, dando la vara desde Londres.

– Los ocho consejeros y los dos Jordis son presos políticos. Ya lo he dicho. A mí me parece esgarrifós (horripilante) y desmesurado que estén en la cárcel pero no son presos políticos. Los presos políticos son propios de las dictaduras y, nos guste o no, España es una democracia parlamentaria. Por supuesto con sus defectos. Quizá incluso con abusos. Pero una democracia al fin y al cabo.

– El Estado ha aplicado un 155 light por la resistencia de Catalunya: ha convocado elecciones autonómicas para el 21 de diciembre porque aquí somos uns machotes y Catalunya sería ingobernable desde Madrid. Parece mentira que se agarren a ello como un clavo ardiendo. ¿Qué quieren? ¿Qué el Estado gobierne Catalunya ocho meses? No quedaría nada de la obra de gobierno del catalanismo.

¿Cómo se puede continuar transmitiendo estos mensajes? Básicamente porque TV3 y Catalunya Ràdio han quedado intactas. Desde luego, no se trataba de sacar a Sanchis y Terribas y meter a Marhuenda o Urdaci. Ni hacer la tele del PP. Pero estos siguen haciendo la tele del proceso. Los catalanes nos merecemos unos medios neutrales, objetivos y despolitizados.

Por eso, a pesar de mi condición de periodista, voy a decir ahora una verdad como una catedral: fue un error no intervenir los medios de comunicación de la Generalitat. A pesar del desgaste que hubiera supuesto y que habrían salido con la cantarella -el cuento– de la libertad de expresión y de información. Pero si hasta sale todavía Empar Moliner haciendo bromas. Todo sigue igual.

En el programa del sábado por la noche, en prime time, empezaron primero con una entrevista a un director de teatro -soberanista, por supuesto y que había tenido un programa en la cadena- que calificaba a la Unión Europea de “neofachas”. Aunque supongo que ahora, tras la decisión de la justicia belga, habrán cambiado de opinión.

Luego entrevistaban a Mas -ni por asomo un poco de autocrítica- y al cabo de un rato se añadía a la tertulia Pilar Rahola. Aquello fue como un encuentro de viejos amigos. Incluso creo que ambos han compartido paella o casa en Cadaqués. Rahola empezó diciendo que “lo veo bien”, se dirigía a él por el nombre (“Artur”) y Mas acabó despidiéndose con un “adéu, Pilar”.

La columnista de La Vanguardia tampoco desaprovechó la ocasión para lanzar un míting en directo: Puigdemont hace bien de permanecer en Bruselas, pedía una lista unitaria de país -como los del PDECAT para evitar el descalabro electoral- y de paso criticaba la “posición vergonzante” del PSC.

Los socialistas catalanes acabarán pagando las reticencias de Pedro Sánchez a intervernir TV3. Son la nueva cabeza de turco. Sólo hay que leer a Francesc-Marc Álvaro, otro que tal, este lunes en La Vanguardia: “la cúpula del PSC abona el155 y justifica cínicamente la prisión …”. Lo dicho: ellos no tienen nunca la culpa de nada.

En realidad, incluso el presentador del TN del fin de semana, Ramon Pellicer, habló este domingo de “presos políticos”, que es el mismo lenguaje que emplea la ANC o Òmnium. Como se adapta la gente. Éste, cuando mandaba el tripartito, confesó en una entrevista en El Periódico que le encantaría dar la victoria de Ségolène Royal. Debía ser para congraciarse con los que entonces mandaban. Ahí sigue.

Sin olvidar lo peor de todo: en TV3 y Catalunya Ràdio continúan saliendo los mismos palmeros que han contribuido a llevarnos al desastre. No es que tengan que dejar de salir pero si la mitad del país está favor de la independencia -un poco menos de la mitad- y el resto en contra la CCMA tiene que reflejar esta pluralidad. No tres contra uno. Cuatro contando el presentador.

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En cambio, en la tertulia de esta mañana por ejemplo, la colega de El País Milagros Pérez Oliva, creo que Podemos hasta la sondeó de cabeza de lista en Catalunya, decía que el gran problema no era el proceso sino la “justicia española”. Mientras que su colega del digital El Nacional Enric Vila -los de la foto- volvía al ataque con lo de las “cloacas del Estado”.

Deberían ponerse de rodillas todos ellos y pedir perdón. Ellos son tanto o más reponsables que los dirigentes políticos que nos han llevado hasta aquí. Pero son más listos: han preferido ver los toros desde la barrera. Ahora pagan los otros. Siempre podrán echar balones fuera o apuntarse a la moda que viene: yo ya lo decía.

Diré en este caso lo que le dije al conseller Santi Vila el día que me lo encontré en la Diada de Salt (2016): “No, perdona, los que lo decíamos éramos cuatro gatos y nos han dicho de todo”. Ya está bien de jugar con los sentimientos de la gente. El proceso ha dejado Catalunya en pelotas y con todas sus miserias al aire.

 

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