urna2-kWhE--620x349@abc.jpg

ridículo se ha consumado, las caretas han caído, en el butifarrendum las butifarras se han caído al suelo.

A la desesperada, el govierno regionalillo de Puigdemont ha declarado que se podrá votar sin ningún tipo de control por internet y/o en cualquier mesa electoral.

Todo un alarde de voluntarismo inútil y ridículo. Hasta Rafael de Casanova parece un héroe al lado de Puigdemont.

El tren ha escacharrado al triciclo.

Será día, y serán semanas complicadas. Pero los millones que ha gastado la Generalitat en esta dramaturgia, alguien tendrá que pagarlos.