El nacionalismo clama contra la ‘islamofobia’ para tapar su “hispanofobia”


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Ayer el diario El Mundo, que lleva ya muchos años siendo uno de los apóstoles españoles de la corrección política, ha puesto los pies en la tierra con un editorial que merece ser leído. Por su interés copio aquí su último párrafo (la negrita es del propio periódico):

“Hoy no podemos olvidar cómo el nacionalismo ha ido cebando una verdadera bomba al favorecer la llegada de inmigrantes de países musulmanes frente a los de países hispanohablantes, como parte de la estrategia de ruptura de España. Así, se ha contribuido a convertir Cataluña en uno de los centros neurálgicos para grupos salafistas. Nada de ello explica por sí solo un acto de barbarie. Pero los responsables políticos están obligados a reflexionar y a actuar en consecuencia.”

Las políticas hispanofóbicas y sus efectos en la inmigración

Luis del Pino también ha dedicado hoy su editorial del programa “Sin Complejos” de esRadio a este asunto, y lo ha hecho con mucha más profundidad que El Mundo. En este editorial hace referencia a otro que publicó en septiembre de 2015, en el que advertía: “el porcentaje de población musulmana en Cataluña alcanza el 6,8%, mientras que en el resto de España es el 3,4%, justo la mitad”. Luis del Pino explicaba así las causas políticas e ideológicas de esta asombrosa diferencia: la política de inmersión educativa en catalán y de proscripción social del castellano ha actuado como freno para la inmigración procedente de los países hispanoamericanos.

“El nacionalismo ha creado en Cataluña un auténtico vivero de terroristas radicales”

Además, el presentador de esRadio advertía la peligrosa política llevada a cabo por la Generalidad durante años: “el gobierno catalán ha adoptado una política consciente, orientada a primar la inmigración procedente de Marruecos”. Citaba concretamente el caso de la Fundación Nous Catalans, dirigida por el separatista Ángel Colom, exsecretario general de ERC: “Desde esos puestos, Colom se ha dedicado a animar a la inmigración de jóvenes marroquíes a Cataluña, a estrechar lazos con la comunidad islámica con el fin de sumarla a la causa separatista y a visitar las mezquitas para dejar caer que a los inmigrantes les resultaría más fácil obtener la nacionalidad catalana en una futura Cataluña independiente, que la española.” En su editorial de hoy, el periodista denuncia sin rodeos: “En su afán por desmarcarse de todo lo que oliera a España o a español, el nacionalismo ha creado en Cataluña un auténtico vivero de terroristas radicales que jamás se considerarán”.

Nous Catalans y los vínculos entre el separatismo y el islamismo radical

En relación a la Fundación Nous Catalans, hay que recordar que en mayo de 2013 fue expulsado de España uno de los dirigentes de esa entidad, Noureddine Ziani por “amenazar la seguridad nacional”, favorecer “la difusión de ideologías extremistas religiosas” y “comprometer las relaciones de España con otros países”. La expulsión se produjo a raíz de una denuncia del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que apuntó a Ziani como “un colaborador muy relevante de un servicio de inteligencia extranjero desde el año 2000″, en alusión a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) de Marruecos. Es decir, que Ziani era agente del espionaje marroquí. También era, además, presidente de la Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña (UCCIC). En mayo de 2012 esta entidad y la Fundación Nou Catalans anunciaron que facilitarían la concesión de nuevas licencias para construir mezquitas en Cataluña, con la excusa de aislar a los movimientos fundamentalistas en los pequeños oratorios. La UCCIC reúne a 15 mezquitas catalanas que en julio de 2015 fueron identificadas por la Policía como adscritas a un grupo islamista radical, denominado “Justicia y Caridad”, declarado ilegal en Marruecos en 1980. Cabe señalar que tras los sucesivos escándalos protagonizados por esa fundación, “Nous Catalans” echó el cierre en septiembre de 2016.

Ignoraron consejos de seguridad simplemente porque venían de Madrid

Otro aspecto en el que la seguridad ciudadana se ha subordinado a la hoja de ruta separatista ha sido el relativo a las medidas de prevención contra el terrorismo. Ya hablé ayer aquí del caso de los bolardos, que estas últimas horas ha generado una intensa lluvia de críticas contra la Generalidad y contra el Ayuntamiento de Barcelona. Todo parece indicar que no se hizo caso a la Policía Nacional simplemente porque la petición partía de Madrid. Es decir, que se antepuso el sentimiento independentista a la seguridad de los ciudadanos, con consecuencias terribles. Si una empresa se hubiese negado a implementar medidas de seguridad para sus trabajadores y eso hubiese facilitado una desgracia, el empresario podría ser llevado a juicio por negligencia. Cabe preguntarse por qué la clase política se considera es inmune a las responsabilidades derivadas de sus actos. De hecho, hoy hemos asistido a un patético cruce de reproches ente la Generalidad y el Ayuntamiento, que se pasan la pelota entre sí, sin conseguir ofrecer a la opinión pública una explicación convincente de por qué no se pusieron bolardos en una zona, las Ramblas, que ya había señalado por la CIA como posible escenario de un atentado en una información facilitada por la agencia de inteligencia estadounidense a los Mozos de Escuadra hace dos meses.

Ahora tampoco quieren ver al Ejército en las calles

A esto hay que añadir que ayer la Generalidad rechazó aumentar el nivel de alerta antiterrorista simplemente porque eso implicaría desplegar al Ejército en las calles. Es “una medida extrema que no tiene ningún sentido”, dijo el consejero de Interior de la Generalidad, Joaquim Forn, como si la muerte de 14 personas esta misma semana en dos atentados terroristas no fuese motivo suficiente para considerar esa medida. Además, Forn dijo que la Generalidad debe ser consultada si se despliega el Ejército en “su territorio”, como si el Gobierno de España tuviese que pedir permiso a una autonomía para garantizar la seguridad de los ciudadanos en el territorio nacional. Es realmente escandaloso que el Gobierno catalán siga sin apearse de sus delirios independentistas incluso en una situación tan grave como ésta, en la que corren peligro las vidas de ciudadanos. ¿Es que para el separatismo catalán no hay nada más importante que su hoja de ruta ideológica?

Claman contra la ‘islamofobia’ para tapar las consecuencias de su hispanofobia

En conclusión: guiado por el odio a España y a todo lo español, el separatismo ha cometido una serie de irresponsabilidades y negligencias que han tenido unos resultados fatales. En vez de asumir su culpa en lo ocurrido, ahora el Gobierno catalán y sus adláteres pretenden distraer la atención con la “islamofobia”, como si lo que ha asesinado a 14 personas esta semana en Cataluña fuese un supuesto odio al Islam, y no el odio a Occidente y a nuestra forma de vida promovido desde el islamismo, un radicalismo que la hispanofobia separatista ha fomentado en su afán por ganarse aliados a cualquier precio y sin importar su procedencia. Incluso si ahora el Gobierno catalán tuviese la honradez de rectificar, el problema que ha creado con años de irresponsabilidades ya sería difícil de corregir, pero ni siquiera cabe esperar que reconozca sus errores. Está enfrascado en una espiral de fanatismo en la que la única salida que acepta es la ruptura de España, aunque eso implique la quiebra de la convivencia en la propia Cataluña y el progresivo aumento en esa comunidad de la amenaza yihadista. Pero de esto, todo hay que decirlo, no sólo es responsable la Generalidad, sino también los sucesivos gobiernos centrales que han hecho la vista gorda a lo que ocurría en Cataluña, incluso a costa de desproteger los derechos fundamentales de los españoles que han nacido y viven en esa comunidad.

Un comentario

  1. Cierto, los hispanófobos y catolicófobos vienen a dar clases de qué. Esto lo han causado ellos por su hispanofobia, prefirieron traer inmingrantes musulmanes que hispanos por obvios motivos. Además, para agravar el asunto, se dedican a sembrar el odio, no solo a lo hispano, sino a lo cristiano azuzando la guerra santa, la yihad.
    Y no están libre de culpa los izquierdistas, que sueñan lo mismo, sustituir una población, católica, por otra que no lo sea.
    Y no está exento el estado autonómico, que con la anuencia de ZetaP, concedió a La Generalitat catalana la carta blanca para desde su “embajada” marroquí gestionar la inmigración a Cataluña, cuando era un asunto de competencia del Gobierno.

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