La Basílica de Santa María del Pino de Barcelona


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Paseando por el casco antiguo de Barcelona, justo al lado de las ramblas nos encontramos con la Iglesia del Pino, una de las más bonitas y con más historia de la ciudad condal. Es una pena que actualmente esté prácticamente desacralizada. Se emplea más para conciertos de música clásica que para el culto divino, relegado a capillas auxiliares. ¿Qué quedó de la magnificencia de antaño?

Es una basílica de estilo gótico catalán, declarada Bien de Interés Cultural en 1931. Está situada en la calle Cardenal Casañas, frente a la plaza del Pino. Según la tradición, el nombre de Santa María del Pino por el que es popularmente conocida, viene de haberse encontrado la imagen de la Virgen en el tronco o corazón de un pino, por lo cual fue plantado uno de estos árboles frente a la puerta principal.

Consta de una sola nave de grandes dimensiones (54 metros de longitud por 15,50 metros de anchura y 27 metros de altura), con ábside poligonal y capillas laterales situadas entre los contrafuertes góticos. El ábside está cubierto por una bóveda radial que toma también el primer tramo de las capillas, que son siete más en el resto de la nave.

5.jpgLa fachada principal, tiene encima de la portada, una gran rosetón de doce brazos del siglo XIV, destruida en el incendio de 1936 y reconstruido entre 1939 y 1943 por el arquitecto Josep María Jujol, basándose en fotografías y también en el estudio de los rosetones de los monasterios de Pedralbes y de Sant Cugat. ​ La fachada está presidida por dos torres octogonales, una a cada lado. También de planta octogonal es el enorme campanario al lado meridional de la cabecera, de cuerpo exento, de 54 metros de altura y con muros que en la base tienen un espesor de 3,55 metros.

En el lado opuesto, está la fachada lateral y el ábside que presentan un muro continuo con ventanales entre los contrafuertes, sobre estos se ve una torre ochavada que contiene una escalera de caracol que permite el acceso a la cubierta. Sobre los contrafuertes de la fachada lateral todavía se pueden contemplar los restos de las espadañas, donde debían estar las campanas antes de la construcción del campanario actual. ​

Breves pinceladas históricas

Balaguer cita a Antonio de Bofarull, quien en su Cicerone afirma que en 1568 se plantó un pino frente a la iglesia, el cual se conservaba aún en 1800, y era tan alto como los edificios circundantes. El pino murió en 1802, a consecuencia de haberle clavado un soldado su bayoneta en el tronco.

La iglesia también tiene otro nombre, Nuestra Señora o Santa María de los Reyes. Aparentemente proviene de su primer retablo, que representaba la adoración de los Reyes. Entre las pinturas que guarda el templo, se encuentra un cuadro sobre este tema.

Según Víctor Balaguer en Las calles de Barcelona (1866), a fines de siglo X ya existía en este sitio una iglesia, que debió ser derribada para erigir la actual. La construcción se prolongó durante muchos años y fue inaugurada el 17 de junio de 1453.

4.jpegLa iglesia del Pino está documentada desde el 987. Su cementerio era del año 1074 y desde el año 1188 ya consta como parroquia eclesiástica. No se han localizado restos del edificio de aquel tiempo, que debía ser de estilo románico, lo que ha hecho suponer que se encontraba en el mismo lugar que la iglesia gótica actual, el subsuelo de la que no ha sido excavado. En este caso, la iglesia románica debió ser más pequeña que la gótica (como ocurre también con la catedral), ya que se conservan registros de donaciones y adquisiciones de terrenos para la construcción del edificio actual.

La construcción del actual templo gótico se debe a principios del siglo XIV. Consta el 1321 la existencia de la capilla de San Clemente y de San Lorenzo y el 1332 se trabajaba en el cuarto tramo de la nave, que fue cubierta en la segunda mitad del siglo XIV. Pedro el Ceremonioso hizo donaciones al año 1379 para comenzar el campanario, que acabó en las obras que dirigió el maestro mayor Bartomeu Mas, entre 1460 hasta su muerte en 1497. El terremoto de Cataluña de 1428 causó serios daños a la iglesia e hizo caer el rosetón, lo que provocó varios muertos.

Fue afectado por los bombardeos del 1714 durante la guerra de sucesión española y por la explosión de un polvorín cercano. A partir de 1717 empiezan unas reparaciones de la mano del maestro de obras Joan Fiter, pero no se realizó un primer proyecto de restauración hasta el 1863-1884 a cargo de Francisco de Paula del Villar y Lozano. Se restauró los tejados de las capillas, la portada y la fachada posterior. También se eliminó la decoración barroca del templo. Hacia 1915 se volvió a restaurar.

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Destrucción durante la Guerra Civil

En 1926 esta iglesia fue la cuarta de Barcelona que alcanzó el rango de basílica menor, título que le fue concedido por el papa Pío XI. Fue quemada en 1936 durante la guerra civil española, y se emprendieron diversas obras para reparar los desperfectos a partir de los años 1950 a cargo de Josep María Jujol. El 16 de abril de 1783 se bautizó en esta iglesia santa Joaquina de Vedruna, fundadora del Instituto de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, quien también contrajo matrimonio aquí el 24 de marzo de 1799.

 

Un comentario

  1. Cuando ustedes,dicen que “fue quemada en 1936, durante la Guerra Civil española -lo que por otra parte se dice de cientos de miles de iglesias, monasterios y conventos en toda España-…, parecen dar a entender que el suceso es el resultado de una acción de guerra

    (el más espabilado dirá que Franco destruyó la iglesia porque era un dictador fascista que se había rebelado contra el Gobierno democrático de la República)

    No.

    Esta joya del arte gótico catalán -como el resto de lo destruido, fue objeto de un saqueo y posterior incendio hecho a propósito por miembros del Frente Popular -la coalición de partidos radicales de izquierda que se hizo con el poder con un pucherazo electoral en 1936 y luego se dedicó a encarcelar y asesinar a los de “derechas” y a los católicos como política de terror previa y necesaria para imponer su particular dictadura “del proletariado”

    Insisto en ello, porque toda esta destrucción de siglos de Historia y arte pudo haberse evitado: incluso los soviéticos, a quienes intentan copiar con el terror rojo para imponer su dictadura, llevaron las obras de arte a los museos y respetaron los edificios en general.

    Fue hacer mal por el mal y destruir por destruir. Como si de repente los Hunos de Atila se hubiesen reencarnado y estuviesen reclamado su sangrienta venganza.

    ¿De verdad esta gentuza, vivía tan mal y tan oprimida como para atacar y destruir con tanto odio y tanta sangre a quienes no !es habían hecho ningún mal?

    Pues parece que sus nietos vuelven a la carga.

    No hemos aprendido la lección porque nos negamos a aprenderla.

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