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A Cocomocho no le temblará el pulso para cesar a todo aquel que no crea en el golpe de Estado que está llevando a cabo. No quiere dudas en sus filas, que puedan mermar la moral a la tropa. Mientras tenga poder en el partido hará la purga necesaria.

A medida que se acerca la fecha del 1 de octubre el Govern intenta sacudirse la inquietud por los preparativos del referéndum, que tomaron dimensión de crisis con el cese del conseller de Empresa, Jordi Baiget, por dudar de la votación. Puigdemont ha reafirmado este miércoles el compromiso de su Ejecutivo con el referéndum y, aunque ha descartado nuevos cambios inminentes en el Govern, ha advertido de que podría llevarlos a cabo. “Si hace falta lo haré en la legislatura actual”, ha afirmado.

Puigdemont ha enmarcado el cese de Baiget en una situación de “máximo acoso del Estado” y en la necesidad de que el Govern tenga “máxima autoexigencia” con la ciudadanía en el camino hacia el referéndum. En este contexto, a juicio de Puigdemont, hay un elemento que debe fundamentar las relaciones en el seno del Ejecutivo: la confianza. Puigdemont ya usó esta palabra para instar a la CUP a conformar una “cadena de confianzas” cuando los anticapitalistas le dieron sus votos en septiembre pasado para superar su cuestión de confianza.