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Tras la decisión de los Comunes de no apoyar el 1 de octubre realmente sino sólo admitirlo como algo simbólico los separatistas están que trinan ante su ambigüedad.

Rabia tras la decisión tomada el sábado por Catalunya en Comú, el partido de Inmaculada Colau y Xavier Domènech, de considerar el 1-O una movilización en defensa del derecho a decidir y no un referéndum vinculante y con validez jurídica sobre la independencia de Catalunya y, en consecuencia, de no realizar, cuando menos de momento, ni campaña ni una llamada a la participación.

Una decisión que ayer el bloque independentista coincidió en censurar de manera tan unánime como enérgica, pero también las formaciones contrarias a la consulta, y todas, en cualquier caso, curiosamente con el mismo argumento: la “ambigüedad” e “indefinición” que, después de la reunión del órgano de dirección que debía adoptar una posición sobre la cuestión, siguen manteniendo los comunes ante la cita del 1-O.