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Hay una extraña ley que dice que cuando el catalanimo quiere representar la voluntad unitaria de Cataluña, va y se trocea en múltiples chiringuitos. El hundimiento de CiU ha dejado descolocados a unos pocos votantes democristianos y catalanistas. Los más optimistas calculas que serían entre 100.000 y 200.000 votos.

Son pocos pero apetitosos. Unas decenas de miles de votos pueden representar el todo o la nada (que se los digan a Unió cuando se presentó por su cuenta antes de desaparecer. Como los hongos, de la nada, en poco tiempo han aparecido cuatro partidos que se quieren repartir unas migajas. Pero no hay tantas migas para tantos partidos.

Entre ellos tenemos Nova Convergència, la nueva asociación creada por el exconsejero Germà Gordó. Lo malo es que esta organización ya nace con su líder imputado.

Luego tenemos a Lliures, de Antoni Fernández Teixidó ex Diputat de CiU. Un personaje inteligente, excepto que no para de decir que es liberal. En su entorno hay gente interesante (y una parte de esa burguesía que se puso a temblar con Mas), pero necesitará mucho, mucho dinero para echar su proyecto para adelante. Su ventaja es que es el secreto candidato del Conde Godó.

Otro aspirante a una vida efímera es Portes Obertes al Catalanisme (formado por Tercera Via y Construïm), su proyecto es concretarse en un partido político que se llamará Units per Avançar.