El Parque de Atracciones de Montjuic, nostalgia de la Barcelona de siempre


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El parque de atracciones de Montjuic fue uno de los lugares mágicos de Barcelona que hicieron soñar despiertas a muchas generaciones. Los barceloneses recuerdan con nostalgia el extinto recinto, difuminado ya en las galerías de la memoria. Rescatemos su historia del naufragio del tiempo.

Situado en la montaña de Montjuic, se inauguró en 1966. Después de 32 años de actividad y tras años dorados de apogeo y bullicio vital, fue ahogando su voz, entre acordes de decadencia. Las instalaciones, las más modernas en su época, fueron quedando obsoletas. El óxido del tiempo desencadenó su adiós definitivo en 1998.

El parque fue un ambicioso proyecto del alcalde de Barcelona Josep María de Porcioles para modernizar la montaña, eliminar las barracas y abrirla al mar. Ocupó la superficie del abandonado Maricel Park, más el núcleo barraquista de los Tres Pins y una antigua batería antiaérea.

Fue construido por el empresario venezolano José Antonio Borges Villegas. El General Franco lo inauguró el día de San Juan de 1966. El parque contaba con unas 40 atracciones diferentes, un hito para la época. El Tren Fantasma, curiosamente, aprovechaba el polvorín de la antigua batería antiaérea. Sus años dorados fueron los 70 y 80, en los que recibía miles de visitantes de todo el mundo. Su éxito forzó la apertura del teleférico y la adecuación del funicular hasta el castillo.

Este parque de atracciones familiar, además de las atracciones clásicas ofrecía un espectacular Boomerang, la montaña rusa más grande de España en aquella época. También contaba con un auditorio al aire libre para más de 4.000 espectadores en el cual durante el verano se realizaban actuaciones musicales de cantantes de éxito, con Santy Castellanos como maestro de ceremonias. En este escenario se realizaron también algunas ediciones del festival de la canción de Barcelona.

Los Juegos Olímpicos del 92, con epicentro en Montjuic, supusieron la crisis y decadencia final del parque, que se aceleró con el nacimiento de Port Aventura en Salou el 1995. En 1998, cuando expiró la concesión municipal, el parque cerró puertas definitivamente. Actualmente, el espacio que ocupó el antiguo parque de atracciones se ha reconvertido en unos jardines con el nombre del poeta Joan Brossa. Se eliminaron los restos de las atracciones y se conservaron las esculturas dedicadas a Carmen Amaya, Charlie Rivel, Charles Chaplin y Joaquín Blume.

 

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