Asalto nocturno de Ardrés - Morriones derecha

Una de las batallas más épicas de los Tercios españoles en el reinado de Carlos V fue la toma de la ciudad fortificada de Duren, Alemania en 1543. Duren, situada a 50 km de Bonn era plaza fuerte del Duque de Cleves-Julich, el mayor aliado de Francisco I de Francia entre los nobles de Flandes. Fue la durante la 4ª Guerra entre Carlos V y Francisco I.

Duren tenía una de las murallas más poderosas de Europa, con abundante guarnición, munición y comida para soportar un largo asedio. El 22 de agosto de 1543, Carlos V planta su campo frente a Duren, al frente de 20.000 soldados alemanes, 4.000 españoles, reclutados en España meses antes y otros 4.000 italianos. Carlos dio a los españoles e italianos la misión de batir y asaltar las murallas (lo cual demuestra que no se fiaba de los alemanes cuando se trataba de guerra contra otros alemanes protestantes).

La artillería imperial sólo consiguió abrir algunas brechas pequeñas. Por eso el primer asalto hispano italiano falló. Pero los soldados españoles dieron un segundo asalto que pasaría a la historia. Como las murallas estaban poco dañadas, el cronista Sandoval narra cómo los españoles escalaban la muralla, desafiando un terrible fuego enemigo y sufriendo graves bajas.

Pero primero consiguieron subir 14 soldados; pronto murieron 9 y los otros 5 consiguieron parapetarse con piedras y los cuerpos de sus compañeros y hacer gran daño con sus arcabuces al enemigo aunque al final también murieron. Viendo la crítica situación, el Emperador ordenó a los alemanes de su campo que se lanzaran también al asalto.

Pero los españoles, sintiéndose afrentados, redoblaron su ataque de tal forma que finalmente lograron escalar y entrar en masa, siendo el primero que entró el capitán Monsalve, de Zamora. En un momento entraron 1.000 españoles al grito de “Dentro, dentro”. Los defensores perdieron la moral y los españoles se desquitaron de sus pérdidas matando a 1500 alemanes. Murieron 500 españoles y 300 italianos (estos últimos en el fallido primer asalto). Se distinguieron el conde de Feria, que mandaba a los Tercios y el capitán Don Álvaro de Sande.

Se hicieron 300 prisioneros alemanes que afirmaron que jamás habían visto soldados como los españoles. Dijeron que “los españoles eran como diablos, unos hombres pequeños y negros que se pegaban a las paredes como murciélagos y era imposible arrancarlos”.

El Emperador Carlos V se sintió muy orgulloso y los españoles veteranos decían que aquel asalto sólo podía compararse al de las murallas de Roma con el Condestable de Borbón.

Rafael María Molina Sánchez. Historiador