-Que la ceguera separatista de Convergencia estaba llevándonos a un peligroso proceso de batasunización ya lo advertimos en su día. Convergencia, de la mano del trilero del carrer Tuset, ese hombre que destruye todo lo que toca, se lanzó a las barricadas de un prusés absurdo hacia una Ítaca de pesadilla que nos querían vender como Catadisney, pero que no es más que una cutre república bananera, como cada día queda más en evidencia.

Avisábamos hace meses de que muy pronto se tuvo la sensación de que el tigre se había desbocado y la evidencia de que Mas, Homs y compañía no tenían la talla para la difícil tarea de cabalgarlo. Entraron en una dinámica de doblar la apuesta que, como a los malos jugadores que no saben cuándo toca parar y asumir pérdidas, les ha llevado a perderlo todo. Primero su sede, luego sus escaños, finalmente incluso su propio partido, ahora transformado en el cacofónico PDeCAT, tras un parto que mostró en público la incapacidad de esta gente para incluso elegir un nombre normalito.

Pero claro, la progresiva batasunización de los convergentes de toda la vida, que han adoptado un discurso antisistema más propio de grupúsculos anarquistas que de unos decentes burgueses, ha dado alas a la CUP, que ve así su discurso legitimado. Y así vemos a los residuos de Convergencia yendo a remolque de los catabatasunos, suplicando clemencia a los okupas y a los amigos de los terroristas de ETA.

Ahora sabemos que, lejos de rectificar, los antiguos convergentes, actúan combinando la psicología de un ludópata con el síndrome de Estocolmo: son incapaces de frenar en su loca carrera hacia la autodestrucción al tiempo que van interiorizando las posturas que un día quizás solo fueron concesiones circunstanciales. ¿Quieren una prueba?

La antigua Convergència ya vota con Podemos en el Congreso en el 65% de las ocasiones, y con Bildu en el 54% (con el PP solo el 8% de las veces). Se dirá que es lógico, pero es que los separatas del PDeCAT coinciden más con Podemos que ERC (que lo ha hecho en un 58% de las ocasiones).

Así, las huestes de Quico no han apoyado la proposición no de ley para la derogación de la reforma laboral, pese a que esta regulación salió adelante con su voto a favor en la primera legislatura de Rajoy. Y ya puestos a ser la ultraizquierda radical, el PDeCAT ha votado en contra de los últimos objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública, que fueron apoyados por PP, PSOE, Ciudadanos y PNV.

¿Quiere más ejemplos? La colla prusesista en Madrid, liderada por el estadista Homs, han votado en contra de impulsar la competitividad de la economía española a través de la Formación Profesional y la calidad en el trabajo, y no han apoyado el Sistema Nacional de Garantía Juvenil ni las actuaciones a poner en marcha para paliar el preocupante aumento del consumo del alcohol en menores. Como ven, el partido de Mas ha desconectado definitivamente de las preocupaciones de la inmensa mayoría de los catalanes… i encara s’estranyen que cada cop siguin més marginals?

Pues nada, Arturito, a seguir así: tras cargarte CDC, ahora vas a por el PDeCAT, ese partido nacido del intento de engañar a la gente y que huele a CDS. Estàs fet un crack!

Dolça i batasunitzada Catalunya…

https://www.dolcacatalunya.com/2017/03/los-separatas-vez-mas-mas-catabatasunos/