
La casta del 3% ha puesto el grito en el cielo ante la desarticulación de los Cobradores de Catadisney, cuerpo administrativo de mordidas patrioteras responsable de la “promoción y licitación empresarial” en el cortijo privado de los hacendosos convergentes. Dicho sistema recaudatorio, plagiado del patentado por La Cosa Nostra, incorpora como fet diferencial la barretina y los atracones a gambas de Blanes que sirven para cerrar negocios y andorgas indiscretas de los empresarios timados. En el fondo, viene a ser otra Estructura d’Estat, pero al contrario que TV3, no genera deudas y funciona sin convenio ni sindicalistas impertinentes. Tampoco deudas morales, porque en esta charca de gorrinos de alta alcurnia y famílies de tota la vida, los remordimientos hace tiempo que se esconden en los armarios, como a los/las amantes de internet.
Consternados por la incómoda noticia, la prensa lila –la financiada por la Generalitat con billetes de 500 euros- y el generalato político-social del Bunker de Plaça Sant Jaume, han vuelto a recurrir a los manidos argumentos de siempre: el Estado opresor y su Justicia inquisitorial, castiga again a Cataluña y a su pueblo elegido a pocos días del 9-F, cósmica efeméride a incorporar al martirologio de la causa separatista, como el Decret de Nova Planta o los arbitrajes franquistas de Emilio Guruceta.
Empieza a ser preocupante la escasa profundidad argumental del secesionismo arancelario, que una vez más, e intentado tapar una corrupción institucionalizada, vuelven a parapetarse tras la cubana y la madre que la parió. En el fondo, pretenden representar el mismo sainete que Jordi Pujol y su estafa piramidal de Banca Catalana. Para Artur Mas, puede que sea el último truco de magia para hacer desaparecer décadas plagadas de trolas y corruptelas antes de ser arrojado al vertedero de la historia, de donde solo escapan las cacofonías y los no vivos.
Demos tiempo al tiempo.
Sandra Ventura

Categorías:POLÍTICA
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