
El colegio Arenales de Carabanchel, que llevaba apenas cuatro años funcionando, ha encontrado la mejor publicidad posible en la decisión del Ayuntamiento de Madrid de prohibir que los niños matriculados en el centro participasen en la pasada Cabalgata de los Reyes Magos.
Durante los días en los que la polémica fue portada de los medios de comunicación, el colegio recibió una verdadera lluvia de solicitudes de ingreso por parte de padres que hasta el momento no conocían el centro. Así lo explica, de hecho, su director, Luis González, quien concreta que hasta la fecha han aumentado las peticiones en un 40% respecto al mismo periodo del año pasado.
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