Al borde de la suspensión de pagos: en CDC no entra un duro


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Convergencia ha seguido pidiendo dinero hasta el último minuto, incluso después de los registros efectuados a finales de agosto por la Guardia Civil en la sede central de CDC, calle Córcega, y de la Fundación CatDem, en busca de pruebas del cobro del famoso 3%. La espectacular nueva operación de la Benemérita llevada a cabo el miércoles 21 de octubre en la misma sede de CDC, saldada con la detención de Andreu Viloca, tesorero de CDC, del extesorero Osácar, del director general de Infraestructuras de la Generalitat, Josep Antoni Rosell, y de siete empresarios, entre otros, ha significado el golpe de gracia para las finanzas convergentes. “Su situación es desesperada”, sostiene una fuente policial, “porque el partido necesita esas comisiones para pagar las muchas nóminas que soporta y el sin fin de gastos que origina una estructura muy capilar en toda Cataluña. Alguien ha dicho que Convergencia se había convertido en un yonki de las comisiones y es cierto, un drogadicto que necesita su dosis diaria como el comer, de modo que la situación podría llegar a la suspensión de pagos, porque las aportaciones voluntarias del empresariado nacionalista, que también se han visto muy recortadas por simple precaución y/o miedo, no son suficientes para mantener en marcha la infraestructura del partido”.

La adicción al dinero como enfermedad

Es una adicción al dinero convertida en enfermedad, la misma de la que han hecho gala los Pujol. “Eso es cierto”, asegura un barcelonés perfecto conocedor de los entresijos de la familia, “pero las cifras que se han dado son una exageración. Quienes conocemos bien la aguja de marear en Barcelona ciframos lo que se han llevado en 100 millones, como mucho, que es una barbaridad de dinero en cualquier caso. Los Pujol, empezando por el primogénito Jordi Pujol Ferrusola, eran gente de vuelo corto, quiero decir, de afanar en pequeñas cantidades que, multiplicadas por un número de años, pues dan eso, 100 millones más o menos, y lo mismo los tesoreros de CDC encargados del cobro del 3%. Y es verdad, las cosas se han puesto ahora muy duras para sostener toda esa estructura clientelar que han ido tejiendo por toda Cataluña, pero no te engañes, hay gente que sigue soltando pasta por afinidad ideológica, gente como los Carulla, por ejemplo, que cree en la independencia, gente a la que ahora apremian a la vista de las dificultades de tesorería por las que atraviesan”.



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