Catalanes por la Castellana: Monumento a Isabel la Católica


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“La apoteosis de Isabel la Católica marchando a la realización de nuestra unidad nacional”

El monumento fue inaugurado en 1883 y realizado por el escultor catalán Manuel Oms y Canet. El bello grupo escultórico se encuadra en el romanticismo épico de esos cuadros historicistas tan de boga en aquellos años finales del siglo XIX. En el monumento a Isabel la Católica vemos a la reina montada en un brioso corcel de perfecta factura técnica. La reina es aquí representada cual española Juana de Arco, con la mirada perdida, casi en éxtasis y enarbolando la cruz que representa la Fe cristiana que la acompaño toda su vida y que la dio el sobrenombre de Católica.

La reina Isabel va acompañada por dos personajes. Un guerrero y un prelado. Ya sabemos que en la historia sobresalen los reyes y reinas como símbolo de una época. Pero a veces olvidamos a personajes históricos de gran importancia que, desde un honroso segundo plano, posibilitan los logros de los monarcas y las naciones.

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El Gran Capitán

Tal es el caso de estos dos personajes. El militar es el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba. Este noble andaluz, entró muy joven en la corte como paje del hermano de Isabel II. Su capacidad le llevó con el tiempo a ser el militar de más prestigio en la Europa del siglo XV, ganándose a pulso el sobrenombre con el que ha quedado reconocido en la Historia.

También aparece el Cardenal Mendoza a la derecha de la reina Isabel. Fue arzobispo de Sevilla y de Toledo. Pero no está aquí por ser un gran jerarca de la iglesia. No. Está aquí porque tal era su influencia en tiempo de los Reyes Católicos que se le llamaba “el tercer rey de España”.

Hombre de inteligencia excepcional, pasó de ser hombre de confianza de Enrique IV, hermano y enemigo de Isabel, a ser figura indispensable en la corte de los Reyes Católicos. Encumbró a los Mendoza, su familia, a puntos clave del gobierno y el ejército. Fue el teólogo y político principal del reino y participó también en campañas militares. De hecho se piensa que fue él quien izó el pendón de Castilla en lo más alto de la Alhambra de Granada tras la conquista del último baluarte musulmán en la península ibérica.

En la escultura se le representa con un libro en la mano, que simboliza su inteligencia y conocimientos (también fue un gran mecenas de la cultura y el arte) . Su cara no es como la del Gran Capitán, que parece la de una estatua clásica. En la cara del cardenal Mendoza, Oms y Canet ha buscado reflejar esa astucia que le llevó a ser un personaje fundamental en la Historia de España del siglo XV.

El monumento oficialmente se llamó “La apoteosis de Isabel la Católica marchando a la realización de nuestra unidad nacional”. Pero al observador atento puede que no se le escape un detalle. En el podio donde se levanta el grupo escultórico están representados los escudos de los reinos que con Isabel la Católica formaron España. Castilla, Aragón-Cataluña, León y Granada. Falta Navarra. Y no es un fallo del escultor. Es que Navarra no pasó a formar parte de Castilla hasta después de fallecida la reina Isabel. Navarra fue anexionada por Fernando el Católico en 1.512, veinte años después de la toma de Granada.

Manuel Oms nació en Barcelona en 1842 y murió en la misma ciudad en 1889. Era hijo del también escultor Vicente Oms, con quien se inició en el estudio del natural y en las técnicas de modelado. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Lonja y completó la formación como pensionado de mérito en la Academia Española de Bellas Artes en Roma.



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