JOSÉ ALSINA
Como muy bien lo explicó Gustavo Bueno, todo Estado, (sea monarquía o república, sea dictadura o democracia) descansa sobre su Capa Basal, que consiste en el control sobre un territorio, sobre sus riquezas y su población. Es condición imprescindible para la soberanía, y sin soberanía las demás capas, la Conjuntiva o instituciones de gobierno, y la Cortical, las relaciones con las demás sociedades políticas se derrumban. Allí donde termina la soberanía existe una frontera. Sin control de fronteras no hay Capa Basal, y, por tanto, no hay soberanía.
En los prolegómenos del nefasto Régimen del 78 se dio uno de los episodios más vergonzosos de la historia de España: la cesión del Sahara Español a Marruecos sin disparar ni un tiro. Estaba Franco todavía vivo, pero a causa de su enfermedad asumió interinamente la jefatura del Estado el que más adelante seria coronado como Juan Carlos I, y uno de los principales responsables de la implantación de este Régimen miserable. Para afianzar la amistad con USA (sus principales valedores) y ya entonces aliados de Marruecos, el futuro monarca inicia su carrera con una felonía y una traición. El Sahara no era una colonia, era una provincia de España, y sus habitantes tenían el derecho a ser defendidos por el Estado Español, y este tenía la obligación de defenderlos.
Hoy asistimos a un espectáculo parecido. El expansionismo marroquí lanza una nueva “marcha verde” sobre una ciudad española, Ceuta. Delincuentes sacados de las cárceles junto a inmigrantes subsaharianos que se utilizan como carne de cañón, miles de personas asaltan por la fuerza la frontera española, invades la ciudad ante la inacción traidora de quien debería defenderla, siembran el pánico entre los habitantes, colapsan los servicios sanitarios, hay violaciones, asaltos a comercios. Mientras esta invasión tenía lugar, las máximas autoridades del fallido Estado Español se encontraban en la embajada marroquí, festejando al aniversario de la coronación del sátrapa que reina en Marruecos.
El Estado marroquí conoce perfectamente la situación española. Sabe que tantos años de este régimen nefasto han idiotizado y anestesiado a la población española. Saben que aquí lo único que preocupa son los micromachismos, los puntos lilas y “salvar al planeta”. Sabe perfectamente que el Estado fallido no va a reaccionar, y sabe también que esta mismo Estado se a ocupar de reprimir cualquier reacción espontanea de los pocos sectores de la población que no se han dejado idiotizar.
Mientras tanto, Su Sanchidad se va de vacaciones, y manda a Ceuta a la ministra de sanidad, la más “progresista” del “gobierno más progresista de la historia” que se dedica a insultar a los ceutíes, llamándolos “xenófobos”, a negar que haya ningún problema y a amenazar a los médicos, que claman por la absoluta saturación de las instalaciones sanitarias y alertan de las posibles epidemias que pueden propagar los invasores.
ONGs que viven del cuento (¿hay alguna ONG que no lo haga?) ven en los invasores una magnífica “clientela” para seguir viviendo del dinero público, hablan de “emergencia humanitaria” y exigen su legalización. Las furcias mediáticas de la prensa subvencionada les siguen el juego. Entrevistas lacrimosas a los invasores, pero en ningún momento dan la voz a las auténticas víctimas, los ceutíes.
Marruecos no solamente se aprovecha de la debilidad estructural del Estado español, después de tantos años de este régimen nefasto. Exhibe con orgullo su alianza estratégica con Estados Unidos y con Israel. Mientras, la UE y la OTAN miran hacia otro lado. Esto debería servir de lección a los que se entusiasman con Trump y con Netanyahu. No olvidemos que el hijo de este nefasto personaje lleva tiempo animando a los marroquíes a “recuperar” Ceuta y Melilla (como si alguna vez hubieran sido suyas).
FUENTE:
https://posmodernia.com/ceuta-y-el-colapso-definitivo-del-regimen-del-78/
Categorías:OPINIÓN, REVISTA DE PRENSA
Deja un comentario