Martín Mucha
La imagen parece arrancada de las pinturas negras de Goya, pero no pertenece al pasado: es la fotografía de una ciudad que lleva días bajo presión, entre miles de entradas irregulares, violencia, amenazas a ciudadanos, sospechas de espionaje y una nueva convocatoria para cruzar la frontera…

Dos hombres coléricos, con los puños en alto, en las calles de Ceuta. Es un retrato contemporáneo de lo que pasa en la ciudad autónoma. Hay ojos iracundos. Hay desazón. Rabia. La imagen de Finbarr O’Reilly evoca a un cuadro de Goya. A uno que se conoce como Riña a garrotazos, de su época más oscura, el de las pinturas negras. El genio de Fuendetodos retrató el odio hundiendo a dos hombres entre la tierra y la furia. Un par de siglos más tarde, la escena parece haberse repetido en la frontera con Marruecos. En los lindes de un territorio español que vio llegar a más de 70.000 personas burlando los controles policiales. Cuasi duplicando su población. En el caso de la pintura, la violencia convertida en símbolo. En el de la foto, documentada como acontecimiento real. Una amenaza latente que no cesa del otro lado de la valla…
Los académicos llaman a lo que está pasando weaponization of migration, expresión en inglés que se puede interpretar como «instrumentalización de la migración como arma». Una de las teóricas más importantes es Kelly M. Greenhill, eminencia que es doctora por el MIT, profesora en Tufts e investigadora de Harvard. Analiza el uso de las olas migratorias. Titula su obra cumbre: Armas de migración masiva. Un libro que deberían leer Pedro Sánchez y Marlaska, más cuando agradecen a Marruecos su colaboración.
«CASTIGAR A ESPAÑA»
Greenhill escribió precisamente sobre el caso ceutí. En el Washington Post publicó un texto titulado: Marruecos utilizó la migración como arma para castigar a España. Lo escribió tras lo ocurrido el 17 de mayo de 2021 cuando «provocó una oleada migratoria contra España en represalia por la decisión española de admitir a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, para recibir tratamiento médico», como apunta Greenhill. «Las acciones de Marruecos… implicaron una ‘migración forzosa controlada’, una estrategia relativamente común. Tan solo desde 1951, se han intentado este tipo de migraciones al menos una vez al año, en promedio. De los casos que mi investigación ha desvelado, más del 60% se llevaron a cabo por motivos políticos, como en Ceuta».
Eso escribió cuando entraron más de 10.000 personas a esa urbe de 84.000 habitantes. Un lustro más tarde esa cifra ha quedado pulverizada.
«Independientemente de si Marruecos consigue lo que quiere, sus verdaderas víctimas son los propios migrantes y refugiados. Lamentablemente para estas víctimas, podemos esperar una migración cada vez más instrumentalizada en el futuro». Su profecía parece consumarse con más de 140 muertos. Y la amenaza sigue descontrolada ante un Gobierno sobrepasado.
CACERÍA
Ante la versión oficial de tranquilidad y pasividad, los propios ceutíes, desde sus redes sociales, están contando lo que realmente están sufriendo. Son cuentas de ciudadanos que antes las usaban para difundir su vida cotidiana, que ahora las utilizan para denunciar la tragedia. Pedro Sánchez en carta a Von der Leyen argumentó que lograron «devolver a prácticamente todos los migrantes que cruzaron de manera irregular y evitar cualquier desplazamiento no autorizado hacia la Europa continental».
Afirmación que vecinos como Juan Antonio Montoya Ruiz aseguran es falsa. Con vídeos como prueba. Este deportista recorre con su móvil las otrora calles tranquilas de su ciudad y lo califica abiertamente de «invasión».
La «normalidad» que él muestra son miles de recién llegados que hacen que la convivencia sea «insostenible», en sus palabras. Graba el vídeo el viernes 7 de agosto. No es ofensivo con los migrantes, a veces únicamente hace tomas panorámicas de las calles. Se ve abiertamente el caos, la suciedad, las paredes convertidas en letrinas… Desde su cuenta denuncia que su «ciudad no da abasto». Por su lucha, es uno de los señalados por marroquíes a un lado y al otro de la frontera.
La diana que le han puesto en el mundo virtual se ha repetido con más ceutíes. El Pikas de Vendetta ha denunciado también situaciones tremebundas. Como que «se meten con machetes en la casa de la gente» y «violaciones». Ha criticado también irónicamente a Pedro Sánchez por la marabunta que ha arribado.



Le llaman «traidor» porque su origen es marroquí. El nombre de este electricista, tiktoker y rapero es Azeddine El Ouzzani Touhami. «Las amenazas llegan desde Bélgica y Países Bajos», países donde opera la Mocro Maffia. Ha asegurado, una y otra vez ante las cámaras, que han puesto un precio por su cabeza de «27.000 euros».
«Ojalá entraran los hombres del norte [de Marruecos]. Ni un solo perro de vuestra especie quedaría allí sin que le desnudara, le sacaran la pistola, le sacaran la porra… Te juro que te cortaban las piernas», es una de las tantas salvajadas que les dicen. Como también la advertencia de que a los coches españoles los «van a quemar» si entran en su territorio. «Los marroquíes de Bélgica y Holanda no temen a nada. Vendrán allí con pasaporte rojo… Van a agarrar a vuestras madres…». Así sucesivamente.
En una de las últimas publicaciones de Juan Ruiz, aparecen unos risueños inmigrantes caminando por Ceuta. El dedo pulgar arriba. Sueltan en español: «Es Marruecos».
ESPIONAJE Y CAOS
¿Hay amenaza de espionaje por la vía ceutí? Desde hace décadas, es una zona caliente del espionaje del reino alauita. Y los servicios de contrainteligencia española también operan en la ciudad autónoma en respuesta. ¿Los servicios secretos marroquíes aprovecharon la llegada de 72.000 inmigrantes para colarse en España? «Responsables del seguimiento de videovigilancia, en colaboración con el alto mando de la Guardia Civil, pudieron identificar a miembros de la inteligencia marroquí con facilidad, ya incluso en las primeras horas de pasado jueves 30 de julio», afirma categórico El Español. No es atípico que esto haya sucedido. Se considera una situación «convencional» para una situación excepcional. Entre miles que burlaban los controles de seguridad de la frontera, los analistas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado les descubrieron a través de las potentes cámaras de vigilancia. Nada más pudieron hacer.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha sido puesto en la mira por Marlaska, quien niega haber tenido una advertencia. «Interior disponía de dosieres que advertían de que la sentencia del Supremo podía alentar un cruce masivo de personas», ha publicado EL MUNDO. La amenaza era latente, pues después de una sentencia del Supremo, los migrantes que entran a nado ya no pueden ser devueltos en caliente. La Guardia Civil alertó del riesgo de un efecto llamada por esta razón… y por la regularización masiva. «También alertaban de las debilidades del Tarajal, fácil de franquear a nado». El ministro del Interior, aún grogui, sólo ha podido negar estas informaciones.
El Corriere della Sera, apelando al espionaje italiano, eleva el nivel de alarma: «La amenaza terrorista islamista en Ceuta es real. Y hay un cerebro detrás de la movilización social… Se expresan claramente los temores de que la migración masiva también implique el reclutamiento y la radicalización».
A través de fuentes no oficiales, agentes del CNI han confirmado —además— que dan plena validez a la campaña que advierte que el 15 de agosto se prepara un nuevo intento de cruzar la frontera masivamente. Ceuta sigue bajo asedio.
LA ALERTA DEL 15-A
Las redes sociales son el territorio donde se libran las batallas por la información entre los migrantes. Las que se usaron para antes del 30 de julio, han experimentado una transformación o han desaparecido. Esta mutación se ha dado para evitar el control de los agentes. Abandonan Facebook para integrarse en comunidades menos controladas. No dudan en usar foros o páginas dedicadas al fútbol… y después migrar a canales privados de Telegram y WhatsApp.
Nadie se atreve a anticipar lo que sucederá el 15-A o fechas sucedáneas. Los 72.000 del 30-J han destruido cualquier estimación. Mientras se acerca el día, se están movilizando agentes antidisturbios, buzos de élite de la Guardia Civil, embarcaciones, drones… Todo lo que no se hizo a finales de julio… Se vigilan las redes sociales citadas, además de TikTok, para intentar anticipar sus movimientos. Pero en ambos lados de la frontera se sabe que el éxito depende de la decisión de Mohamed VI.
Es impredecible.
LA CRIMINALIDAD
La cifra de muertos supera los 140 ya. La criminalidad se ha disparado. Hay desesperación entre los inmigrantes por no tener dónde dormir, tras ser engañados por las mafias, la indolencia del control fronterizo por parte de Marruecos y los canticos de sirena de las redes sociales. Se les prometía todo y no tienen más que el cielo por sábana. Se multiplican los intentos de entrada en viviendas e incluso escuelas, según relatan los propios ceutíes.
Algunos se pasean por las calles con armas blancas, intentando conseguir dinero fácil. La Policía les detiene, pero están desbordados. Las chicas, entre lágrimas, muestran su miedo por la violencia sexual. Ya se ha filtrado que están bajo investigación judicial, al menos, seis casos. EL MUNDO lo ha denunciado reiteradamente: «Varios hombres abusaban de una niña, salí de casa y empecé a gritar». Un drama.
Acaban de condenar a dos años de cárcel a un marroquí —que ingresó con la multitud— por entrar en una casa y acostarse en la cama de una mujer estupefacta. No cumplirá pena, porque le devolverán a su país. «Ha sido condenado anteriormente en tres ocasiones por delitos de agresión sexual y tiene además una orden administrativa de expulsión del territorio nacional dictada por un juzgado de Valencia», recalca El Faro.
Este caso ejemplifica el absoluto descontrol. Y es sólo una breve muestra de lo que está padeciendo Ceuta.
P.D. El nombre inicial con el que se bautizó el cuadro de Goya es Dos forasteros. Qué paradoja.

«No hay normalidad»
Por Juan Antonio Montoya Ruiz / @juannruiizz
En Ceuta no hay normalidad. Yo mismo he presenciado hoy, a las 5.30 de la madrugada, un altercado con una chica. Básicamente, ella estaba volviendo a su casa después de salir por la noche. Había mucho taró en Ceuta. Es normal esa niebla espesa en verano. La estaban molestando y yo, pues, intervine apenas lo vi. Lo hice más rápido que pude. Y yo salí corriendo tras uno. Temía que se escapara y no lo dude y tiré mi mochila al suelo. Después, los agentes intervinieron y cumplieron con lo que tenían que hacer.
Esto es para señalar que, simplemente, la normalidad no existe. No existe y por eso comparto mi contenido para que la gente lo sepa. Mienten. Siguen quedando más de 10.000 personas en Ceuta… El Gobierno nos está vendiendo. Aquí no hay normalidad, no existe normalidad, sino una Ceuta que se ha adaptado a lo que está pasando actualmente. Ceuta sigue necesitando respuestas y recursos. No puede seguir sintiéndose abandonada.
Estoy solamente dando voz a mi ciudad y que esta llegue a todo el mundo.
Categorías:DOCUMENTS / PREMSA, INCREÍBLE PERO CIERTO, ISLAMIZACIÓN
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