(VÍDEO) La mentira que esclavizó España y América. Marcelo Gullo. Aladetres 149


Marcelo Gullo Omodeo es politólogo, profesor universitario y escritor argentino. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador (Buenos Aires), Máster en Relaciones Internacionales por el Institut Universitaire de Hautes Études Internationales de la Universidad de Ginebra y cuenta además con el grado en Estudios Internacionales de la Escuela Diplomática de Madrid. Su sólida formación académica, junto con años de docencia y divulgación, lo han convertido en una de las voces más influyentes en el debate contemporáneo sobre la geopolítica, la historia y la identidad del mundo hispano. En sus conferencias y entrevistas, Marcelo Gullo insiste en que defender la hispanidad no es un ejercicio de nostalgia, sino una apuesta por el futuro: reconstruir la dignidad cultural y política del mundo hispánico frente a la deshumanización y fragmentación del presente.

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Categorías:HISPANIDAD

1 respuesta

  1. «REFORMA PROTESTANTE»

    Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre, «al pan, pan y al vino, vino».

    No fue ninguna reforma.

    Una reforma implica que hay algo y que se modifica, sobreentendiéndose que para mejor (aunque también puede ser para peor)

    Fue un CAMBIO de religión.

    Partiendo de una ya existente, es verdad, se fabrican otras religiones que son radicalmente distintas del catolicismo: el anglicanismo, el luteranismo y el calvinismo; y no tanto por su doctrina, porque comparten mucho (¿el 90%?); de hecho las tres, como el catolicismo, siguen el credo de Nicea y son trinitarias; sino por 3 elementos esenciales:

    1. en el catolicismo el sacerdote realiza in sacrificio incruento durante el cuál es capaz de cambiar el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Esto no sucede en las sectas protestantes, donde el pastor es el líder de la comunidad que se reúne para dar culto a Dios escuchando Su Palabra y cantando salmos e himnos.
    2. en el catolicismo el sacerdote es capaz de consagrar y utilizar (7) sacramentos, en virtud de la cual estos signos producen efectos. Empezando por consagrar pan y vino para convertirlos en el cuerpo y la sangre de Cristo. Es decir, el sacerdote es una persona sagrada, separada de los hombres y que tiene una autoridad especial. Por eso además tiene que ser casto. Para los protestantes el pastor no es una persona especial, por eso se insiste en que se case, y su única labor es dirigir el rezo común. No tienen sacramentos, aunque conservan la ceremonia del bautismo y de la comunión («eucaristía»), pero únicamente como ceremonias.

    De hecho por eso surgieron tantas sectas protestantes: Al no ser el pastor una figura sagrada, cualquiera puede ser pastor; y si pueden cambiar el catolicismo a voluntad, también otras sectas pueden cambiar el anglicanismo, el luteranismo y el calvinismo a voluntad.

    Precisamente el hecho de que el sacerdote sea una persona sagrada que hace ceremonias sagradas y que pertenece a una organización independiente y trasnacional hace que la Iglesia Católica esté fuera del alcance de las oligarquías locales. Para controlar a la Iglesia los políticos favorecen la «reforma»; porque ahora van a ser ellos los que eligen a los pastores, eligen la teología, controlan los seminarios y las facultades de teología, controlan los destinos profesionales y los ascensos de los pastores. Como ellos les pagan el salario, y este es bajo, también controlan los colegios y las becas para los hijos de los pastores. Es decir que, a diferencia del catolicismo, hay unión entre Iglesia y Estado, entre trono y altar.

    3 Lo que hay de base en las «reformas protestantes» es el robo de los bienes de la Iglesia, con la excusa de que la Iglesia se ha corrompido (¿todas las casas religiosas?; ¿todas las catedrales?; ¿todos los obispos, todos los sacerdotes, todos los religiosos ? ¿no se salva nadie? ¿por qué dejó de haber monjes y monjas?. Y sin embargo los Reyes Católicos reformaron el clero español sin necesidad de robar ni de matar a nadie)

    Es decir, que lo que se produce técnicamente es una REVOLUCIÓN (esto es un cambio radical en la titularidad de la propiedad)

    Por tanto NO hubo ninguna reforma.

    Hubo una REVOLUCIÓN protestante caracterizada por ser una enorme concentración del poder y de la propiedad en manos de los reyes, nobles y oligarquía comercial (en las ciudades libres)

    La palabra «protestante», aunque vulgar y conocida por todos desde el siglo XVI no es tampoco muy correcta y habría que encontrar una palabra que defina mejor este fenómeno y las sectas que salieron después.

    Por último hay que recordar que los robos y persecuciones que la masonería hace a los católicos (con los eufemismos de «anticlericalismo» y «librepensamiento», para no producir más rechazo) desde el siglo XIX siguen esta dinámica y tienen los mismos objetivos.

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