María José Ibáñez Rodríguez
Hace cien años que un hidroavión de la Aeronáutica Militar Española consiguió por primera vez arribar desde España a Hispanoamérica. Fue la segunda vez que se culmina una expedición que ha transformado nuestra civilización. La primera ruptura de los límites conocidos fue gracias a la amplitud de miras de la principal reina de la historia universal: Isabel I de Castilla “La Católica”. Ella lo hizo por mar, con solo tres embarcaciones : la “Niña”, la “Pinta» y la «Santa María». Las tres con nombres femeninos, que simbolizarán la belleza, bondad e inteligencia que ella ostentó. Virtudes más características de la mujer que ella fue.
Como a una de ellas se llamó al “Plus Ultra»: “La Santa María del aire”. Fue gracias a esas cualidades por las que su tripulación unió de nuevo dos culturas, esta vez por el aire, en una arriesgada expedición, si cabe tan peligrosa como la primera, y de nuevo fue España la que supo mirar más allá. Ese es el lema de nuestro escudo: Plus Ultra.
El hidroavión matrícula M-MWAL, fue un W-12 que partió el 22 de enero de 1926 del muelle de La Calzadilla en Palos de la Frontera, Huelva, hacia Buenos Aires. Llegó a su destino el 10 de febrero. Aterrizó en el Río de la Plata con sus cuatro tripulantes ilesos. Ellos fueron: el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el sargento mecánico Pablo Rada. Se trataba de un avión diseñado por Dornier a principios de 1920. Estaba compuesto por un casco metálico de doble ridente y llevaba incorporados flotadores de sección aerodinámica para darle mayor estabilidad en el agua. Se realizó con 415.132 pesetas. Constaba de dos motores y un ala era accionada por una hélice tractora y otra impulsora. El piloto, Ramón Franco, y el copiloto, Julio Ruiz de Alda, estaban sentados uno al lado del otro. Al descubierto. Su velocidad de crucero fue de 145 a 180 km/h .
Su primera etapa arribó a Telde, municipio de las Palmas de Gran Canaria el día 26. La segunda llegó a Santiago, Cabo Verde. La tercera a la isla de Fernando Noronha. De allí partió hacia Pernambuco, ya en tierras americanas. El 4 de febrero llega a Río de Janeiro. El 9, a Montevideo y el 10, al fin, a Buenos Aires.
Fueron aclamados como los héroes que eran y la noticia causó gran impacto en toda la prensa mundial. Era una hazaña insólita recorrer 10.270 km en 59 horas y 30 minutos a una velocidad media de 172 km/h, y fue de nuevo España quién desafió las fronteras humanas.

Esta expedición fue posible por el gran impulso que recibió del gobierno de España, que en aquel momento ostentaba el Directorio del general Miguel Primo de Rivera y que duró de 1923 a 1930. Recordemos su intento de establecer en España una política social a partir del patriotismo, para gestionar que la relación entre el obrero, el capital y la producción se hiciera sin enfrentamientos y promover un orden que nos alejara del fantasma de la Revolución de 1917.

Sobre la política interna de España, debemos destacar la creación de la CAMPSA o de Telefónica. En la exterior, el desembarco de Alhucemas, que puso fin a la sangrienta guerra del Rif, con la rendición de 1926 y su pacificación en 1927.
Asimismo, organizó la Exposición Internacional de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla, ambas en mayo de 1929. La primera tuvo 5,8 millones de visitantes y en Sevilla llegaron de diecinueve países americanos, además de Portugal y Estados Unidos. Ambas impulsaron una transformación urbana que supuso un hito técnico y cultural ya que resaltó de nuevo la acción civilizadora de España y la Hispanidad.
Es quizá el hecho de que el vuelo del “Plus Ultra” transcurriese durante su paso por el Gobierno de España, lo que puede explicar el silencio en torno a esta verdadera proeza. Así como el hecho de que Ramón Franco fuera el hermano de Francisco Franco. Aún nos sobrecogen las limitaciones técnicas del avión y el desgaste físico de los tripulantes, ya que incluso se realizó sin cabina presurizada ni apenas protección.
Tal vez también porque Ramón Franco fue posteriormente proclamado por su hermano jefe de la Aviación Nacional de Palma de Mallorca. Desgraciadamente, durante la Guerra Civil, aconteció su último vuelo: el 28 de octubre de 1938 en su hidroavión Cant Z-506.
Debo resaltar que, ji poco antes, el 7 de octubre de 1936, había sido asesinado su gran amigo y copiloto, Julio Ruiz de Alda, por varios milicianos armados en la cárcel Modelo de Madrid. Julio, otro de los grandes héroes del “Plus Ultra”, había sido uno de los fundadores de Falange Española, siempre al lado de José Antonio.
Razones similares pueden explicar la absoluta ausencia de homenajes en general, y de las “feministes” en particular, a María Bernaldo de Quirós “La Dama del Cielo”. Ella fue la primera mujer piloto de España. María, jovencísima, perdió a sus dos hijos y a su marido en la gripe española. Obtuvo su título de piloto y en 1928 realizó su primer vuelo en solitario en una avioneta DH.60 Moth De Haviland. El primer hombre lo había realizado en 1921.

Tampoco se acordarán de ella porque, al ser una de los pilotos más expertos de España, y por tanto del mundo, fue requerida para la llamada Operación Avutarda en 1938. Ya había ejecutado bastantes vuelos de enlace y reconocimiento en las escuadrillas de aviones militarizados por el Ejército Nacional con su De Haviland, aunque de manera no oficial, por ser mujer. Le fue encargada la misión de realizar vuelos de reconocimiento en la 50 división Frente del Ebro, sobre el frente de batalla y tras las líneas enemigas, sorteando su artillería en misión de búsqueda. Debía localizar y fotografiar las defensas antiaéreas de los republicanos, localizarlas en el mapa e indicar sobre el plano la cantidad de hombres y material de las Brigadas Internacionales.
Haría las fotos José Rafael Subirats Subirats, soldado del Ejército Nacional 5ª División de Navarra, 2ª Compañía, 8º Batallón de Valladolid. La orden indicaba que antes de caer prisioneros debía matar a María y después pegarse un tiro.
Ello posibilitó que el día 30 de octubre empezase la contraofensiva del Ejército Nacional en el Ebro, al norte de la Sierra de Caballos. Durante tres horas, después del amanecer, las posiciones republicanas fueron sometidas al bombardeo de baterías nacionales y de más de un centenar de aviones. La respuesta llegó por parte de un centenar de cazas republicanos. El mayor avance en la Batalla del Ebro que nos acercó al fin de nuestra terrible contienda. Sobrevivieron ambos.
Por todos estas razones debemos conmemorar estos hitos históricos en los que los hombres y las mujeres de nuestra España siempre fueron más allá. No podemos permanecer callados ante la posvictoria de la posverdad de la politizada y fanática pseudointelectualidad antiespañola.
Recordemos por siempre la gran gesta aérea del “Plus Ultra”. Tenemos la obligación heroica de escribir nuestra historia, si no queremos que otros, y otras, la entierren y la sustituyan por cuentos.
Categorías:HISPANIDAD, INCREÍBLE PERO CIERTO
¿Qué es eso de «la gripe española», en vez de la de 1918, como siempre se dijo? ¿Vamos a copiarnos de los guiris? Pues no sería mala idea empezar a llamar a las cosas por su nombre y llamarla lo que fue: la gripe de Kansas.
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