«Cuba fue como la Primera Guerra Mundial para España»


Entrevista de Javier Navascués a Rafael María Molina

Hablamos con el historiador Rafael María Molina, presidente de la asociación hispanista Somatemps, sobre su libro recién publicado «Voluntarios de Hierro. España, Cuba y la Guerra de los Diez Años 1868-1878«. Con prólogo del general de Infantería de Marina D Agustín Rosety.

Editorial Fides. 444 páginas con abundantes fotografías. Ya disponible en la web de la editorial.

Este es su segundo libro publicado tras «Batallas olvidadas y claves ocultas de la historia de España» en 2022. ¿Que le ha llevado a escribir este libro sobre la Guerra de los Diez Años (1868 -1878) de Cuba?

Precisamente el hecho de que la Guerra de los Diez Años es muy poco conocida hoy a nivel del gran público en España. Pocos saben que entre 1868 y 1880 murieron al menos 100.000 soldados y voluntarios españoles y cubanos pro españoles, en su mayor parte por enfermedades en esa guerra, para la que fueron movilizados y enviados desde la Península casi 140.000 soldados de reemplazo, el mayor ejército que había cruzado el Atlántico hasta entonces. Las cifras de muertos cubanos fueron también inmensas. Tras la Guerra de la Independencia contra Napoleón, la de los Diez Años de Cuba fue probablemente la guerra más mortífera de España en el siglo XIX y una de las mayores guerras contrainsurgentes del mundo en esa centuria.

Hay que aclarar que no se trata por tanto de la guerra final en la que intervinieron los Estados Unidos, ¿no?

Exactamente. Cuando oímos hablar de la Guerra de Cuba siempre nos vienen a la cabeza el «Maine» y la intervención de Estados Unidos, pero ya treinta años antes había habido una enorme guerra contrainsurgente entre el ejército español apoyado por miles de voluntarios españoles y cubanos (más de 35.000 cubanos lucharon en unidades voluntarias y de «contraguerrillas» y llegaron a ser los enemigos más temidos por los mambises) contra la guerrilla separatista «mambisa», potente y motivada, armada, en gran medida desde Estados Unidos.

Se puede hablar de que la de los Diez Años fue la primera guerra de Cuba para España, ¿no es así?

Ciertamente. Fue una guerra muy complicada en la que España llegó a estar cerca de la derrota ante los mambises en algunos momentos. Finalmente tras un enorme esfuerzo para la España de la época y a un gran coste humano y económico, se consiguió forzar la capitulación de los rebeldes, aunque no fue una rendición total sino un acuerdo negociado, el llamado Convenio del Zanjón y la soberanía española sobre Cuba se prolongó veinte años más. Esta es la historia que he tratado de explicar en mi libro.

¿Se puede decir que los Estados Unidos estuvieron detrás del conflicto y su objetivo durante todo el siglo XIX fue apoderarse de Cuba?

Así es. Apoderarse de Cuba, la isla que era la mayor productora mundial de azúcar y una de las primeras de tabaco y otros cultivos, en el siglo XIX fue de hecho el objetivo principal de la política exterior de los Estados Unidos durante todo ese siglo. Amplios sectores políticos y económicos de ese país lo planteaban poco después de su propia independencia, especialmente los sectores sureños de Estados Unidos. A mediados del XIX estas ambiciones se plasmaron en las llamadas «invasiones filibusteras» del aventurero Narciso López, al servicio de Estados Unidos. Fracasadas éstas, desde el gigante del Norte, se fomentó el armamento de la guerrilla separatista mambisa con la vista gorda del gobierno de Washington.

¿Estados Unidos trató de comprar la isla a España, verdad?

Sí, al mismo tiempo tuvieron lugar varios intentos de compra de la isla a España por el gobierno de Estados Unidos, el más importante de los cuales fue durante el gobierno en España del general Prim, aunque fuese formalmente un «intento de mediación» entre España y los mambises. Fracasada esta vía el gobierno de Washington estuvo a punto de intervenir abiertamente contra España en la década de 1870, pero no lo hizo finalmente no tanto por miedo a España como al poderoso gobierno británico, que entonces no veía con buenos ojos las ambiciones del gobierno norteamericano. Pero un cuarto de siglo más tarde, en otras circunstancias geopolíticas, se acabaría produciendo la intervención militar directa de los Estados Unidos.

Cual era la importancia de Cuba dentro del imperio español y que papel jugó la cuestión de la esclavitud?

Una importancia cada vez mayor. Desde el siglo XVI, Cuba se convirtió en el nudo de comunicaciones comerciales y navales principal del imperio. Más tarde, a partir del siglo XVIII, tras la efímera ocupación británica de La Habana y la parte occidental de la isla, la importancia de Cuba se multiplicó al liberalizar los monarcas Borbones ilustrados españoles Carlos III y Carlos IV la esclavitud de africanos (recordemos que la de indios estaba prohibida en el imperio español) en la isla, lo que acabó con las trabas legales, morales y religiosas que habían hecho la esclavitud mucho más humana (dentro de su dureza) que en las posesiones británicas o francesas y multiplicó su número. Todo ello terminaría convirtiendo a Cuba en la mayor productora mundial de azúcar a partir de la década de 1820 y en el núcleo de un imperio español más reducido tras la pérdida en esa misma época de las posesiones españolas continentales de América.

Fue especialmente relevante al respecto el papel de la burguesía catalana, ¿verdad?

Efectivamente, la burguesía peninsular española, buena parte de ella catalana, tenía grandes negocios en Cuba, habiendo estado implicada en buena medida también en el tráfico de esclavos. Las economías catalana y cubana estaban muy conectadas y el porcentaje de catalanes dentro del de la población de los españoles peninsulares en Cuba era elevado. El discurso político de la burguesía catalana en relación con Cuba siempre fue de absoluto españolismo. También hay que decir que los voluntarios catalanes se distinguieron especialmente dentro del dispositivo militar español contrainsurgente. De todo ello hablo en el libro.

¿La masonería fue también una de las claves del conflicto?

El nacionalismo cubano creció en la logias masónicas de la isla. La mayoría de los líderes separatistas cubanos eran masones. Pero también lo fueron muchos de los políticos españoles del «Sexenio Progresista» e incluso algunos militares españoles de la época. Y sin duda también muchos políticos norteamericanos. La conexión masónica fue una de las claves. Probablemente no debe exagerarse y explicarlo todo en base a ella. Pero tampoco puede perderse de vista.

¿Que aporta especialmente su libro y como se estructura?

De todo lo anterior trato en mi libro. Creo que gustará a los aficionados a la historia militar española pues me ocupo con detalle de los pormenores militares de la Guerra de los Diez Años; fue un conflicto que como todas las guerras sacó a relucir lo mejor y lo peor de la condición humana, en la que ambos bandos, tanto el de los mambises, como el español en ocasiones cometieron excesos, a veces terriblemente trágicos, pero también lucharon con coraje. También trato de poner en valor especialmente el sacrificio no sólo de los soldados españoles peninsulares (teniendo en cuenta el injusto sistema de reclutamiento de la época), sino también el de los miles de cubanos que lucharon y murieron por España. En gran medida fue una guerra civil cubana.

Al mismo tiempo también he procurado explicar con cierta profundidad pero en términos comprensibles, la complicada política española de la época. Este conflicto tuvo lugar en un decenio de gran inestabilidad política en España, lo que explica en parte la larga duración de esta guerra de Ultramar; en 1868 se produjo la mal llamada «Revolución Gloriosa», que derrocó a Isabel II (derrocamiento que a su vez precipitó el alzamiento separatista en Cuba), hubo un gobierno revolucionario progresista que terminó con el asesinato del general Prim, el efímero reinado de Amadeo de Saboya, la igualmente efímera I República, con la guerra cantonal y el inicio de la Tercera Guerra Carlista y finalmente la Restauración borbónica liberal en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Las principales figuras de la política y del Ejército español de la época, así como los líderes mambises cubanos desfilan por el libro. En este período España vivió tres guerras civiles simultáneas; la cantonal y la carlista en la Península. Y en Ultramar la de Cuba que era también en realidad una guerra civil. También abordo los aspectos económicos, bancarios y de financiación de la guerra, muy importantes, y normalmente olvidados, todo ello en un lenguaje claro y comprensible.

También dada la íntima contigüidad histórica explico aunque de forma más resumida los acontecimientos que, pasando por la pequeña «Guerra Chiquita» de 1879-1880, llevaron a la nueva insurrección mambisa de 1895 y a la guerra final, culminada con a la intervención de los Estados Unidos en 1898 y con su ilegal conquista de Cuba.

He intentado también en la medida de lo posible dar voz a los propios personajes de la época y en el libro abundan los fragmentos de textos, de discursos, correspondencia, o artículos periodísticos y testimonios de la época en general, puesto que aportan una frescura y una verosimilitud incomparables. Creo que es esencial cuando se escribe historia el no menospreciar las voces contemporáneas, y no creer, con arrogancia, como por desgracia ocurre hoy en muchos libros de historia, que un historiador de décadas o siglos después conoce mucho mejor los hechos y circunstancias de un período qué quienes los vivieron efectivamente.

¿A que se debe el título «Voluntarios de Hierro»?

En esta guerra tuvieron gran importancia los «Cuerpos de Voluntarios» en el bando español, formados tanto por españoles peninsulares que vivían en Cuba, como por cubanos, y por españoles llegados de la Península (cuerpos voluntarios en Cuba que han llegado a ser calificados por algún historiador actual como «el primer precedente del fascismo español»). En este sentido un ex voluntario que cito en el libro manifestaría más tarde su orgullo por haber formado parte de estos «voluntarios de hierro». Me gustó la expresión y la he adoptado como título principal. En un sentido más amplio el término voluntarios también podría describir a los mambises rebeldes.. así que en cualquier caso me pareció personalmente un título adecuado.

Por último, ¿que lecciones se desprenden de las guerras de Cuba del siglo XIX, desde el punto de vista de la Hispanidad? ¿se podría haber evitado el amargo final para España?

La primera, probablemente, que, al final, en 1898, ni cubanos ni españoles, sino los Estados Unidos fueron los únicos auténticos vencedores (aún cuando también ellos acabaran pagando a largo plazo las consecuencias de su ilegal conquista de Cuba). Por tanto, la gran lección puede ser que los pueblos hispánicos no vuelvan a enfrentarse entre ellos.

Por otra parte también es cierto que mientras el imperio español tuvo una cosmovisión netamente católica dio vida a una comunidad transatlántica hispánica, sólida y estable, que duró más de 300 años. Por contra, cuando el imperio a partir de 1812 y posteriormente en versión más reducida, trató de adoptar una nueva alma liberal y democrática, como los imperios británico o francés, (aún cuando no se renegase del todo de la historia anterior), no tardó en venirse abajo. Esa quizás sea otra importante lección histórica para España.

Cuba era provincia legalmente y no colonia y sus habitantes eran conocidos también como los «españoles insulares». Durante el siglo XIX estuvo sobre el tapete la cuestión de la autonomía cubana. Muchos pensaban que la mejor opción era dar a Cuba una amplia autonomía, como había hecho Gran Bretaña con Canadá y Australia, manteniendo el vínculo simbólico con la Corona y preparando una independencia amistosa en la que los intereses españoles estuviesen siempre garantizados. Algunos autonomistas cubanos se pasaron al separatismo pero la mayoría se mantuvieron fieles a España. Al final solo se ensayó la autonomía cuando ya fue demasiado tarde, en 1898, cuanto Estados Unidos había tomado ya la decisión de intervenir. Posiblemente esa habría sido la mejor opción tanto para Cuba como para España.

En cualquier caso en las dos grandes guerras de Cuba, la de 1868-1878 y la guerra final iniciada en 1895 y culminada con la invasión USA, la España del siglo XIX, pese a todos sus problemas, desplegó casi 400.000 soldados en la isla, de los que murieron más de 150.000 como mínimo. En ese sentido y en cuanto a implicación emocional no resulta exagerado decir que para España las guerras de Cuba fueron el equivalente a lo que para otras naciones de Europa sería la Primera Guerra Mundial, unos años más tarde.

También fue probablemente la última vez en que la mayoría de los españoles se sintieron unidos en una causa patriótica. Después de 1898, empezó a dibujarse la España que hoy conocemos. Sin duda Cuba acabó teniendo una importancia decisiva en la historia de la España contemporánea.



Categorías:CULTURA, ENTREVISTAS, HISPANIDAD, HISTORIA

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