Alfonso Sala y sus luchas contra el catalanismo (II)


Rafael María Molina

Ante el interés que numerosos lectores han mostrado por la figura de Alfonso Sala, resulta adecuado aportar más datos sobre él.

Alfonso Sala y Argemí (1863-1945) fue un político catalán de principios de siglo XX que destacó por su resistencia contra el naciente nacionalismo catalán. Obtuvo un escaño para el Congreso de los Diputados en Madrid y fue reelegido en 12 ocasiones, siempre por el distrito de Terrassa que incluía numerosas poblaciones. (Entonces no se elegía a los diputados solo por provincias, como ahora).

Fue un industrial de éxito y benefactor de la villa de Terrassa para la que fundó y sufragó una Escuela Industrial de formación laboral de gran prestigio. Fue un firme defensor del proteccionismo económico pero se le recuerda sobretodo por su defensa de la identidad hispánica del Principado y de un regionalismo catalán firmemente comprometido con España.

Desde el principio se dio cuenta del peligro que suponía para Cataluña y España el naciente nacionalismo catalán con su carga de odio y su potencial para convertirse en juguete de las ideologías revolucionarias. Se opuso a la candidatura de la “Solidaridad Catalana” que agrupó a la Lliga Regionalista de Prat de la Riba y Cambó junto a fuerzas de izquierdas y que venció en Cataluña en las elecciones de 1907.

Pero el gran momento de Sala llegó en 1918-1919 cuando se opuso con fuerza al proyecto de Estatuto de Cataluña que la Lliga intentó imponer al gobierno del liberal Conde de Romanones. En 1919 Sala se separó del Partido Liberal, al que había pertenecido hasta entonces y fundó en Barcelona la Unión Monárquica Nacional, un partido que obtuvo especialmente un importante apoyo de los sectores de la alta burguesía catalana opuestos a la Lliga de Cambó, el gran rival de Sala (Por cierto, uno de los fundadores de la UMN junto a Sala fue don Carlos Godó, propietario entonces del diario «La Vanguardia»).

En las elecciones de 1919 la UMN obtuvo un importante éxito empatando con la Lliga en número de escaños en Cataluña, aunque a partir de 1922, perdió mucho apoyo.No obstante, durante este periodo, la UMN llegó a obtener una influencia preponderante, desplazando a la Lliga en sus feudos de la gran patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional y en el Círculo Ecuestre de Barcelona, como reconoce el prestigioso hispanista Shlomo Ben Ami. En cualquier caso la UMN fue uno de los principales partidos de Cataluña en aquellos años.

En las Cortes, Sala, buen orador, pronunció elocuentes discursos contra el Estatuto, ganándose el odio de Cambó y de todos los nacionalistas catalanes. Sala consiguió que su voto particular contra el proyecto de Estatuto fuese el documento inspirador de la comisión que creó el Gobierno sobre el tema, con lo cual el proyecto de la Lliga, completamente inconstitucional, quedó rechazado. Presionado por el sector más radical del catalanismo, Cambó retiró a la Lliga de esa Comisión por no aceptar que el proyecto de Estatuto fuera renegociado y se recortase.

Debido a ello Cambó y la Lliga y sus medios afines, como el diario “La Veu de Catalunya”, el principal periódico catalanista de entonces, lanzaron una auténtica campaña de odio contra Sala. Cambó llegó a llamarle “bufón que ha hecho reír a todos los enemigos de Cataluña en las Cortes” Incluso algunos, en sectores separatistas, pidieron un atentado contra él. No obstante, más tarde, en 1922, Cambó reconocería públicamente que había cometido un grave error no aceptando que el Estatuto fuese renegociado, como pedía Sala.

Pero los enfrentamientos parlamentarios entre la UMN y la Lliga siguieron siendo muy duros en 1921, 1922 y 1923. Sala se enfrentó al Gobierno conservador de Sánchez Guerra, por sus pactos con la Lliga. En realidad Alfonso Sala no se oponía a la autonomía catalana pero siempre que empezase por la autonomía municipal y no que se crease un gobierno catalán con todas las competencias duplicadas con el español, como hasta cierto punto ya pasaba con la Mancomunidad catalana, como Sala denunció. Sala nunca se fió de Cambó y la Lliga, a quienes siempre consideró unos separatistas encubiertos, a pesar de que finalmente la defensa de sus intereses económicos frente al peligrosas revolucionario llevase a los dirigentes de la Lliga a apoyar la dictadura del general Primo de Rivera, colaborando e incluso preparando su golpe de Estado, llevado a cabo desde Barcelona.

Todos los nacionalistas e izquierdistas se habían conjurado para que Sala no ganara de nuevo su escaño por Terrasa en las elecciones parciales de diciembre de 1920. La Lliga apoyaba al republicano nacionalista Palet y Barba, del que Cambó dijo que representaba el “espíritu de Cataluña” en esta elección. Pero finalmente, después de una encarnizada campaña Sala derrotó a Palet por la ajustadísima diferencia de 24 votos. (Obtuvo 3835 votos frente a los 3811 de Palet y Barba). El enfado nacionalista fue enorme pero tuvieron que aceptarlo. En cambio, en el resto de España se recibió la noticia con alegría y Alfonso XIII y el presidente del Gobierno, el conservador Eduardo Dato, le felicitaron calurosamente.

En 1924 Alfonso Sala fue nombrado presidente de la Mancomunidad de Cataluña, el órgano común de las diputaciones provinciales catalanas, por el Gobierno del general Primo de Rivera pero dimitió al cabo de un año por discrepancias con la línea política cada vez más centralista del general. De hecho, la Mancomunidad fue suprimida poco después. No obstante, a pesar de esta discrepancia, Primo de Rivera manifestó en todo momento su respeto y afecto por Alfonso Sala, quien a su vez siguió manteniendo su apoyo al régimen del general.

Sala fue nombrado conde de Egara (es decir, Terrassa) por Alfonso XIII. Años más tarde, durante la Guerra Civil, Alfonso Sala pudo escapar a Burgos y salvar la vida. Y ello a pesar de que en otros tiempos Sala y Companys habían sido amigos pese a todas sus diferencias ideológicas.

Alfonso Sala y Argemí murió en 1945 entre el respeto de sus convecinos de Terrassa y el de las instituciones de la época. Volveremos sobre su interesante trayectoria.

Fuente: Alfonso Sala, Conde de Egara. Aurelio Joaniquet. Barcelona. 1951.

El Fascio de las Ramblas Los orígenes catalanes del fascismo español. Xavier Casals y Enric Ucelay Da Cal. Editorial Pasado y Presente. 2023

Otra historia de Cataluña. Marcelo Capdeferro.Editorial Acervo. 2009

El cirujano de hierro. La Dictadura de Primo de Rivera. Shlomo Ben Ami. RBA. 2012



Categorías:CULTURA, HISPANIDAD, HISTORIA

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