Claudio Sánchez Albornoz y la identidad histórica de España


Rafael María Molina

Una buena noticia bibliografíca en 2023 fue la reedición de un libro que es todo un clásico de la historiografía española del siglo XX, «España, un enigma histórico», de Claudio Sánchez Albornoz

Traducida a varios idiomas y reeditada en numerosas ocasiones, esta obra magna de Sánchez Albornoz en 2 volúmenes y casi 1.500 páginas en total se publicó por primera vez en 1956 y se convirtió desde el principio en una referencia obligada en el apasionante tema de los orígenes de la identidad histórica y cultural de España. Se ha llegado a decir de esta obra que si una persona deseara tener en su librería un único libro de historia de España, que le permitiese comprender que es España, lo que fue, lo que es y lo que debe volver a ser, podría ser éste.

La obra resulta tan llamativa como la trayectoria vital de su autor. Claudio Sánchez Albornoz (1893 -1984) fue uno de los historiadores españoles más importantes del siglo XX. Fue republicano y ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de Azaña 1932- 1933. Tras la guerra se exilió y vivió en Argentina, donde impartió clases, casi 40 años. Fue un catedrático e historiador distinguido autor de numerosos ensayos sobre historia de España, especialmente sobre sus orígenes y el periodo medieval. «España, un enigma histórico» es su obra más importante. Fue presidente de la República en el exilio entre 1964 y1970. Pese a ser liberal, fue católico y anticomunista y defendió una idea de reconciliación entre los españoles frente a quienes propugnaban visiones de venganzas republicanas en España tras la muerte de Franco.

En 1976 volvió a España y aunque fue premiado con numerosos galardones académicos, no se mostró complaciente con el nuevo régimen constitucional de 1978. Se mostró crítico frente a las autonomías que se estaban implantando. En sus últimos años participó con valentía en la lucha intelectual por defender la identidad hispánica de Navarra frente al terrorismo y las mentiras anexionistas del nacionalismo vasco. A este tema dedicó su último libro «Los orígenes del reino de Pamplona», publicado en 1981. Murió en Ávila en 1984.

Lo interesante de esta obra es que siendo un hombre, Sánchez Albornoz, que en absoluto puede ser acusado de «nacional católico» o «franquista», llegó a la conclusión, bien explicitada en la obra, de que la identidad histórica y cultural española es totalmente inseparable de la religión católica y en absoluto pueden ser considerados el Islam ni el judaísmo como parte integrante de esa identidad española. El libro de Albornoz recorre, con gran erudición pero en un lenguaje claro y entendible la historia y la cultura de España desde el periodo romano y luego visigótico, hasta el siglo XVI, haciendo especial hincapié en la Reconquista, que es para el autor, la época clave que definió la forma de ser hispánica.

Para Sánchez Albornoz las naciones no tienen propiamente una esencia pero sí una identidad particular que impregna toda su personalidad y su historia. Y la identidad de España está marcada claramente por su estrecha vinculación con la religión católica durante la mayor parte de su historia, la cual al fusionarse con la mentalidad guerrera que durante siglos se volcó en la «guerra divinal», como se llamó en aquellos tiempos a la Reconquista, dió por resultado el espíritu de cruzada que llevó a España a conquistar y evangelizar América, extendiendo su cultura y su idioma. Y la llevó también a defender la Fe contra los protestantes en Europa y contra los turcos en el Mediterráneo, tanto con las armas como a nivel teológico y cultural.

«En esa saturación de esencias bélicas de la religiosidad de los peninsulares está una de las claves de la historia española. Las nuevas guerras divinales volvieron a exaltar el cristianismo militante de los españoles, que los convertía en soldados del Altísimo y tornó a triunfar en ellos el providencialismo que había potenciado su resistencia frente a los sarracenos» escribió Sánchez Albornoz para quien el entusiasmo religioso de los españoles sólo empezó a debilitarse cuando a partir del siglo XVII las armas españolas son derrotadas en Europa y se constata que no se puede frenar la extensión del protestantismo y de su consecuencia, el racionalismo antirreligioso en Europa.

La obra de Sánchez Albornoz está llena de interesantes sugerencias y constantes respecto a nuestra historia, que vemos en nuestros mismos días; como cuando señala la permanente tendencia de las élites en muchos períodos de la historia de España ya desde tiempos medievales por asemejarse a Europa frente al sano anti europeísmo de los españoles de a pie, como se demostró con la adopción de la reforma eclesiástica cluniacense, de origen francés, que laminó la auténtica tradición litúrgica hispana basada en el rito visigótico, que era al que estaban apegados los hispanos. O cuando se importó por los reyes de Castilla desde Alemania el estilo arquitectónico gótico en el siglo XIII desplazando al sobrio estilo románico hispánico. O se vio también en la dócil obediencia de los reyes medievales hispánicos a las injustas exacciones económicas que llegaban por orden de los Papas de Roma o de Aviñón.

Solo a partir de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos se establece un régimen plenamente católico pero al mismo tiempo netamente hispánico sin soportar injustas imposiciones desde Roma y desde Europa. Una Europa que como recuerda Sánchez Albornoz, cuya visión está impregnada de Hispanidad, casi siempre ha sido hostil a España, más aún cuando los europeos tuvieron que soportar nuestra hegemonía en los siglos XVI y parte del XVII.

Claudio Sánchez Albornoz escribió este libro para refutar las tesis del famoso historiador brasileño de origen judío, Américo Castro, quien en 1948 había escrito un famoso libro defendiendo que la esencia de la historia de España era la mezcla del cristianismo con el Islam y el judaísmo y que por tanto España nunca tuvo realmente una esencia cristiana y era una nación medio musulmana más oriental que europea.

Sánchez Albornoz desmontó toda esta tesis con su libro fundamentado en una multitud de datos pero fácil es darse cuenta que de una forma u otra las ideas de Américo Castro perviven en nuestra época en la visión globalista y filomusulmana de nuestros días que niega las raíces cristianas de España y de todo el continente europeo.

De hecho, con mucha visión de futuro Sánchez Albornoz llegó a sugerir en los años 70, en uno de los prólogos de su obra, que tal vez un día los musulmanes volverían a adueñarse de España y quizás de Europa.

No es extraño que pese a su trayectoria vital algunos le hayan acusado de tener una visión «castellanista» y de «sostener los mitos del nacionalismo español». Pero no han podido rebatir su obra con datos.

En definitiva, una obra, «España, un enigma histórico» cuya lectura es más interesante y oportuna que nunca, en nuestros días.



Categorías:CULTURA, HISTORIA, TRIBUNA

1 respuesta

  1. Gracias, Rafa. Este artículo nos invita a saber quiénes somos y cómo formamos parte de unos capítulos de la historia de las civilizaciones que han dado al mundo la esencia humana más alta

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