Ursula von der Leyen contra las Raíces Cristianas de Europa


Javier Igartua Ibarra

Por encima del mosaico de lenguas, tradiciones y costumbres que componen Europa, hay un elemento unificador en todo el continente: el cristianismo

El tema de las raíces cristianas de Europa despertó una gran polémica cuando, en el 2004, el papa san Juan Pablo II pidió que se hiciera una mención explícita a estas en la futura Constitución Europea.

Su petición, como es sabido, no fue atendida, lo cual constituyó una injusticia histórica, pues hubiera sido el justo reconocimiento de la mejor herencia espiritual, en valores y en cultura, de Europa, y también el reconocimiento de la contribución de la Iglesia a la transmisión de esos valores.

En efecto, fue el cristianismo el que forjó, en su mayor parte, la unidad de la Europa medieval, nacida de la desintegración del Imperio Romano, que no en vano se llamó christianitas o cristiandad, porque el vínculo de unión entre pueblos y culturas diversas fue la religión cristiana y los valores que esta comportaba, que hizo de aglutinante de pueblos y culturas distintas.

Así, por encima del mosaico de lenguas, tradiciones y costumbres diversas que componen Europa, hay un elemento unificador en todo el continente, que es precisamente el cristianismo.

Lo cual es visible todavía en las catedrales, las iglesias y los monasterios que jalonan Europa, en las innumerables obras de arte de contenido religioso cristiano que pueblan nuestro museos, y que expresan una fe hecha cultura, así como en muchas producciones cinematográficas (desde Dreyer a Francis Ford Coppola, pasando por el neorrealismo italiano, la nouvelle vague francesa, Kieslowsky o Lars von Triar) inspiradas en valores cristianos.

Esta herencia cultural cristiana es también audible: desde el canto gregoriano hasta el dodecafónico Krisztof Penderecky, o las obras de Arvo Pärt, pasando por las pasiones y cantatas de Bach, el Mesías de Händel, la polifonía de Palestrina, Tomás Luis de Vitoria, la música de Mahler, de César Franck, de Messianen, de Bruckner, etc. ¿Que sería de la historia de la música europea si se quitara la producción religiosa? Quedaría diezmada, pues es una música impregnada en gran medida de espiritualidad cristiana.

Y esa herencia cristiana es también legible en las grandes obras literarias de Europa, que tienen un gran fondo religioso: la Divina Comedia, los Milagros de Nuestra Señora, El Paraíso Perdido, el Quijote, las obras de Shakesperare, y muchas más.

Recordemos que la Biblia fue el primer libro impreso.

Y esto no solo en el pasado: gran parte de la literatura europea moderna no se entienden sin el transforndo cultural cristiano, como mostró el interesante estudio de Charles Moeller, Literatura del siglo XX y cristianismo.

En este sentido, la cultura europea es cristiana, lo diga o no la Constitución de la Unión Europea.

Pero más allá de estas producciones culturales, el cristianismo ha impregnado la cultura europea de unos grandes valores que la han vivificado y dado una enorme repercusión e incidencia.

Ante todo, la fe en un solo Dios, concebido como Padre, es decir como bondad y misericordia hacia el hombre, con la consiguiente desmitologización de la naturaleza y sus fuerzas, que pueden ser estudiadas y utilizadas por el hombre.

La superioridad cualitativa de este sobre todo lo material; el componente espiritual de la persona humana, como imagen de Dios, y por ello, su dignidad inalienable, que le convierte en un fin en sí mismo y no en un instrumento manipulable.

La valoración positiva de la materia como buena y puesta al servicio del hombre.

El sentido lineal e irreversible del tiempo y, por consiguiente, de la historia; y por tanto, el libre albedrío humano no sometido a ningún fatum o destino inexorable y, en consecuencia, la responsabilidad de cada hombre, de sus actos, ante esta vida y ante la eterna.

La igualdad esencial de todos los seres humanos, como hijos de Dios que son, y de ahí el amor mutuo como solidaridad con todos, especialmente con “los más pequeños” y necesitados (Mt 25, 40.45).

La aceptación (hoy controvertida) de una ley natural, que fundamenta toda otra regla moral.

La desmitificación del poder político, separando la esfera civil de la religiosa (“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” Lc 20, 25), con la consiguiente libertad de conciencia.

En fin, el impulso vital hacia lo divino, hacia la trascendencia, con el factor de superación que esto supone, y el ejemplo de la vida y el mensaje de Jesús, que quedará como paradigma definitivo de lo humano.

Son elementos esenciales de la cultura cristiana, que esta ha transmitido a la europea.

De manera que podemos decir que los valores laicos “ilustrados” sobre los que se funda la Unión Europea y que se recogen en su Constitución (la dignidad humana, la libertad, la democracia, el Estado de derecho, el respeto a los derechos humanos, la tolerancia, la justicia y la solidaridad) son, en el fondo y en gran parte, una herencia cristiana, pues no hacen sino llevar a un plano naturalista o racional lo que es cristiano y está en el cristianismo, y de él lo recibió la misma Ilustración: son valores cristianos secularizados.

Europa comparte los valores del Talmud».dijo ayer Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea

El Talmud es uno de los libros fundamentales del judaísmo.

Lo que dice Ursula von der Leyen que defiende es anticristiandad en estado puro.

Hemos de recordar lo siguiente del Talmud.

En el Talmud se menciona el nombre de Jesús de Nazareth o Ischu, como “Bar Pandira” o “Pantira”.

También se cita a un “Bar Soteda” que los amoraim ulteriores identificaron con Jesús explicándolo como “Bar Sotesda” que significa: “Hijo de la pecadora” (Tratado Sanedrín, cap. 67).

En este caso, un argumento legal judío a favor de la virginidad de María se fundaría en la idea de que el embarazo de una mujer infiel comprometida, incapacitaba permanentemente al futuro esposo judío (en este caso José) a tener relaciones íntimas con ella, en razón de la impureza.

Ursula von der Leyen la amiga y socia de Feijoo está en contra del cristianismo al defender una Europa de valores que van en contra de nosotros los cristianos.

Os doy un dato y es que el 73 % de la población de la UE se considera cristiana.

Vais a seguir votando a esta gente?

Ya no se esconden.

Luchemos por Cristo.



Categorías:CULTURA, DECADENCIA OCCIDENTAL, GLOBALIZACIÓN, HISTORIA, RELIGIÓN, Uncategorized

8 respuestas

  1. Para mí, una secta es que un zumbado líder convenza a un grupo numeroso de personas con baja o nula autoestima a que unos extraterrestres van a venir a rescatarnos de este mundo miserable e injusto. Pero, para que esto sea posible, hay que suicidarse de manera colectiva. Vamos, lo de siempre. Casi todas las sectas terminan así.

    Si empezamos a faltar a los cristianos, a los judíos, etc., mal empezamos nuestro argumento. Por mucho que históricamente haya sido así y sea la más pura verdad. Creo que el enfrentamiento no conduce a nada bueno. Y, por eso, no me extraña que haya todavía guerras religiosas en el mundo. No aprenderemos nunca.

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  2. Hola. Me parece que habéis escrito mal el segundo apellido. Javier Igartua Ybarra, con «Y» (i griega).

    Europa ya es musulmana. Y, próximamente, todos con burka. Hombres y mujeres.

    Esto es lo que pasa cuando se pone de moda lo de «Estado laico y aconfesional».

    Si no espabilamos, el enemigo (el islam) nos va a comer vivos.

    ¡Viva Cristo Rey!

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  3. Yo lo he dicho muchas veces: hay que votar ideas, no a partidos políticos. Si me he distanciado de «Dolça Catalunya» y de «Somatemps» es porque, en ocasiones, no estoy de acuerdo con lo que se afirma.

    Os pensáis que todos los seres humanos somos distintos en función del partido político que uno vote. A mí no me desagradan los vídeos de Cristina Fallarás. Tendrá mucho que ver mi colosal melomanía, pues me encanta todo tipo de música: italo disco de los 80, hard techno, música hispanoamericana, música subsahariana, etc.

    La extrema izquierda y la extrema derecha se pueden entender perfectamente. Y esto no es ningún disparate. Lo que pasa es que algunas personas están acostumbradas a insultar y a faltar al respeto a quienes opinan diferente.

    Satanás disfruta muchísimo con lo estúpidas que llegan a ser las personas. Caemos tontamente en el pecado simplemente por enfadarnos con quienes no son ni opinan como nosotros. Los partidos políticos son como los equipos de fútbol.

    ¿Acaso no es verdad que los madrileños tienen que tener mucho cuidado con lo que hablan cuando viajan a Cataluña? Evidentemente, la mayoría de los catalanes somos españolistas. A mí no me apetece nunca redactar un escrito en catalán. Lo podría hacer sin ningún problema. Como soy castellanohablante, me da mucha pereza redactar un escrito en catalán. Pero lo tengo muy fácil: redacto el escrito en español. Copio y pego en el traductor de Google. Y, automáticamente, el traductor de Google convierte mi escrito en español en un nuevo escrito perfectamente redactado en catalán. Esto lo he hecho siempre.

    «Todos los catalanes son independentistas», «Todos los gi.ta.nos se dedican a la delincuencia», «Todos los ma.rro.quí.es roban, matan y violan», «Todos los colombianos son nar.co.tra.fi.can.tes», etc. ¿A que fastidia que metan en un solo saco a todos los catalanes?

    Siempre ha habido discriminación étnica y racial. Siempre se ha rechazado a quien es diferente. Por eso, los gi.ta.nos tienen sus propias leyes gi.ta.nas y, por eso, no desean integrarse en la sociedad española. Durante siglos, siempre han sido rechazados. Hay muchos gi.ta.nos que están en iglesias evangélicas y se comportan de manera ejemplar.

    ¿Por qué os pensáis que hay diferentes ramas del cristianismo? Pues porque Satanás quiere que los cristianos estemos absurdamente divididos.

    A mí me parece muy peligrosos los discursos de odio de «Núcleo Nacional». Es evidente que los españoles (de raza blanca, claro) nos vamos a extinguir. Pero ¿qué problema tienen con nuestros hermanos hispanoamericanos? Hispanoamérica es lo mejor que existe en este planeta Tierra. Por supuesto, España también. Lo que hay que defender y amar es nuestra lengua española (con sus distintos acentos). No hay razas superiores y razas inferiores. Dios nos creó a todos por igual. Eso de las razas es una auténtica estupidez. ¿Volvemos al nazismo de Hitler o qué?

    A mí, «Núcleo Nacional» no me representa:

    https://www.youtube.com/watch?v=h3d13b5kUfE

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  4. Parece mentira, lo que las mentes descreídas que pretenden gobernarnos desde la CE, se atreven a imponernos a todo el Pueblo europeo. Merece la pena seguir perteneciendo a esta pandilla de impresentables? O sería mejor abandonar a la CE y volver a ser lo que éramos?

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  5. Van contra el Cristianismo, sí, y contra la cultura greco-romana, y contra las aportaciones paganas precristianas, germànicas, ibèricas, eslavas… El gran enemigo está dentro, infinitamente peor de los degolladores islámicos, que ya es decir.

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  6. Interesante este artículo.

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  7. El cristianismo es una secta judía. Lo que unifica el continente europeo es la cultura grecorromana que, por cierto, el judeo-cristianismo intentó erradicar.

    https://carrer-la-marca.eu/raices-judeocristianas-del-liberalismo-globalista/

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    • Para mí, una secta es que un zumbado líder convenza a un grupo numeroso de personas con baja o nula autoestima a que unos extraterrestres van a venir a rescatarnos de este mundo miserable e injusto. Pero, para que esto sea posible, hay que suicidarse de manera colectiva. Vamos, lo de siempre. Casi todas las sectas terminan así.

      Si empezamos a faltar a los cristianos, a los judíos, etc., mal empezamos nuestro argumento. Por mucho que históricamente haya sido así y sea la más pura verdad. Creo que el enfrentamiento no conduce a nada bueno. Y, por eso, no me extraña que haya todavía guerras religiosas en el mundo. No aprenderemos nunca.

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