La línea invisible entre el producto, la corrección y la realidad


 

LA LINEA INVISIBLEEl consumo compulsivo de series de televisión es un signo de la decadencia cultural de nuestro tiempo. Las mismas necesitan con urgencia de reclamos argumentales de cualquier tipo, por lo que cuando se interesan por nuestra Historia reciente se corre el riesgo de confundir la representación con la realidad del hecho histórico en una masa de teleadictos sin una mínima base de formación previa. Cuando los hechos históricos además son recientes y los mismos tienen una importancia tan relevante en el presente resulta forzoso perder unas horas analizando el producto en cuestión para advertir de las posibles distorsiones.

“La línea invisible” afronta con pretensión de equidistancia los hechos en torno a la V Asamblea de ETA que tuvieron una importancia relevante en torno al cambio de orientación de la banda, donde el desembarco de un contingente de las juventudes del PNV que hacen una lectura radical del primer Sabino Arana (etnicismo vasco y odio a lo español) al tiempo que la unen a la dialéctica marxista acabará derivando a la banda hacia una ofensiva terrorista total.

Pese a la mezcla de ficción y realidad es interesante resaltar cómo se ha realizado un interesante esfuerzo de documentación, planteando con un inusitado rigor los aspectos de fondo que sí se aproximan bastante a lo que fue el ambiente y los fundamentos ideológicos de la banda criminal. En primer lugar está muy presente la intención de “vengar al gudari” que fue fácilmente derrotado por los requetés vascos y navarros, firmando luego con los fascistas italianos una vergonzante rendición. Al principio de la serie se ve como los etarras se dedican a volar monumentos que recuerdan a los “caídos” por Dios y por España. Sin embargo la serie usa a este respecto, seguramente como argumento estético, los ataques en la simbología falangista, cuando contra con quien más vesania y odio fueron los etarras fue contra los requetés carlistas y la simbología religiosa: bomba contra el Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, profanación de las banderas requetés del Santuario de Ntra. Sra. de Izaskun, profanación del altar y las banderas de los requetés de Ntra. Sra. de Uribarri, bomba contra el monumento a Sanjurjo, bomba contra la Cruz que recordaba la ruptura del cinturón de hierro de Bilbao, bomba contra el Vía Crucis de Isusquiza, etc. Se cita también al inicio el intento de descarrilamiento del tren que trasladaba de Bilbao a San Sebastián a los voluntarios de la Cruzada (la mayoría requetés) para conmemorar el XXV aniversario del alzamiento nacional.

En segundo lugar se ponen de manifiesto dos inspiraciones esenciales en ETA: los separatistas mahometanos argelinos y los terroristas judíos que por aquellos años atentaban en Tierra Santa. Incluso se incide, según los etarras, en la identificación del pueblo vasco con el pueblo hebreo. En aquellos años precisamente la Comunión carlista se encontraba muy implicada en la lucha contra los separatistas mahometanos en Argelia. Y si bien en Tierra Santa no pudo actuar con tanta intensidad su posición frente al Estado sionista siempre quedó clara. Los etarras responden al esquema típico de los marxistas de aquellos años: hijos de la burguesía, hiper ideologizados, lectores de autores nihilistas y decadentes y adictos a las anfetaminas. La mayoría, empezando por su líder, Francisco Javier Echebarrieta, no sabían hablar vascuence. Y sus acciones no gozan del más mínimo apoyo social.

En la pretensión de equidistancia de la serie la némesis de los etarras serían Melitón Manzanas y los policías que se dedican a la lucha contra subversiva. Los pintan como duros e implacables, pero no son unos sádicos gratuitos como se les tiende a deformar en la propaganda marxista (contra Melitón en concreto lanzaron todo tipo de bulos cuando en 2002 le concedieron la Medalla de las Víctimas del Terrorismo). Aprietan a los etarras (con técnicas que aplicaban las democracias occidentales y sin la brutalidad de los servicios comunistas) no por gusto, ni siquiera por mero celo profesional, sino por salvaguardar lo que entienden por “orden” y “civilización”. Además no son “antivascos” (otra deformación gratuita), sino que son hijos de euskaria, respetados por sus vecinos, que toman los vinos, van al frontón y que incluso critican en un momento determinado que “Madrid” les diga como tienen que actuar en su tierra. Seguramente para potenciar la carga paradójica del comisario implacable pero simpático en la vida civil y comprensivo y tolerante padre de familia a Melitón le relacionan con algún tipo de contrabando en la frontera y le imputan una relación extraconyugal, ambos hechos no históricos.

El carlismo sale de forma incidental en algunas ocasiones. Al principio cuando los comisarios de la político-social dan un informe a un Coronel sobre sus investigados en Guipúzcoa sale un dossier grande sobre comunistas y cuando le piden algo más saca otro pequeño dossier con “nacionalistas, carlistas y monárquicos de Don Juan”. Cuando el Coronel manifiesta su extrañeza por tenerlos todos juntos la respuesta de los comisarios es “bueno, los tenemos así porque todos van a Misa y ponen a parir a Franco”. En la comisaría no obstante hay una bandera del banderín del Requeté, aunque realmente era una propaganda del banderín de enganche que se puso en marcha en Vizcaya durante la República. De todos modos podría ser cierto que algún miembro del Cuerpo General de Policía en Guipúzcoa hiciese la guerra en algún Tercio de requetés, ese dato en concreto nos lo confirmó en su día don Rubén de Cardoñosa, que había sido Requeté y después inspector del Cuerpo General de Policía.

La cobertura de parte del clero en Vascongadas a las actividades de ETA sale bastante reflejada, lo que no deja de ser un hecho incontrovertible. En un determinado momento sale citado otra vez el carlismo, cuando el comisario Manzanas se acerca a hablar con un franciscano que cedió una casa de ejercicios espirituales para la V Asamblea de ETA y este le dice que “los vascos cuando hemos guerreado nos hemos hecho carlistas, no comunistas”. El sacerdote le responde con un falso y cínico franciscanismo.

En definitiva se trata de una producción razonablemente bien documentada y realizada. Tememos que este producto cree una tendencia de secuelas convencionales (mainstream dirían los tonticultos) que sólo pueden ir a peor.

FUENTE: EDICIONES AUZOLAN

https://es-es.facebook.com/EdicionesAuzolan/

 

2 comentarios

  1. Sí, pero esto no ha pasado de la noche a la mañana:

    Esto ha pasado después de 40 años seguidos de ingeniería social, destrucción del tejido productivo y crecimiento del paro “estructural” , colonización masiva musulmana que NO nos va a pagar las pensiones y el hundimiento de la enseñanza.

    Con la interesada connivencia del PP.

    Lo que es asombroso es que sigamos por la misma senda como zombies repitiendo los mismos mantras.

    ¡Bien que nos han capado los marxistas culturales!

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  2. La gran mayoría de medios están controlados por la izquierda:, concretamente por el PSOE y sus afines. El PSOE es, sin lugar a dudas, el partido que más casos de corrupción acumula en toda la historia de nuestro país y, de lejos y con diferencia, el que más dinero ha robado a toda la ciudadanía. Sanchez busca todos los medios para afianzase en el poder para implantar el estado comunista Bolivariano, de nosotros depende que lo consiga o que se “estrelle” cotra el muro de nuestra realidad y su verguenza. Ahora la calle desde Cadiz a los pirineos debe ser de los españoles libres,del yugo y de las ataduras con las que nos quiere amarrar el Sanchismo

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