ENTREVISTA a Fernando Paz: “Hay ya una demanda del fin del liderazgo de los mediocres”


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Fernando Paz es Profesor de Historia y Filosofía. Escritor, ha publicado: ‘Europa bajo los escombros’, ‘El fracaso de una utopía’, ‘Antes que nadie’, ‘Nuremberg, juicio al nazismo’ y otros dos libros en colaboración: ‘Proceso a José Antonio’ y ‘El libro negro de la izquierda’. Colabora en medios del grupo Intereconomía. @FernandoPazdice.

En esta entrevista analiza las consecuencias que tendrá la pandemia en la historia analizándolo desde el punto de vista sociológico.

 

Como historiador, ¿Cree que la pandemia supondrá un cambio de paradigma a nivel mundial?

Muchas cosas van a cambiar. El paradigma imperante ha recibido un duro golpe, no cabe duda. En primer lugar, creo que vamos hacia la recuperación del sentido de la autoridad. La sociedad de comienzos del siglo XXI se ha construido a partir del paradigma progre, que cuestiona las figuras de autoridad, empezando por la del padre. A partir de ahí, la del policía, la del maestro, la del sacerdote…El resultado de la ruptura de la jerarquía es el caos en el que estamos.

Con toda probabilidad, habrá un cierto gusto por la vuelta a la norma. Quiero creer que se va a imponer la razón frente a la locura voluntarista y a la orgía de endorfinas en que vivimos. Ninguna sociedad puede resistir un estado de permanente emotividad como el que atravesamos nosotros desde hace medio siglo. Hay ya una demanda del fin del liderazgo de los mediocres, a cuya apoteosis estamos asistiendo en España estos aciagos días. Algunas muestras de ello ya tenemos en la elección de fuertes personalidades en distintas partes del mundo occidental. El mito movilizador de la democracia hace tiempo que llegó a su fin.

Igualmente, el discurso de la eficiencia liberal se ha venido abajo. Resulta evidente, incluso para los más recalcitrantes, que un país no puede depender en lo esencial de otros estados; que la eficiencia -entendida en términos puramente económicos – no puede ser el criterio básico de toma de decisiones, y que la economía no es un fin en sí misma. Así mismo, que debemos retener el control de los sectores estratégicos en nuestras manos, y que la economía debe erigirse sobre pilares sólidos. Deslocalizar no es la solución.

El confinamiento sienta un precedente nunca visto a nivel mundial.

En la mayor parte de occidente se ha decretado un confinamiento que algunos consideran algo muy parecido a un “arresto domiciliario”. Y en España de forma más pronunciada que en otros sitios. Desde luego que sienta un precedente. Por mucho tiempo que pase, a quienes hemos vivido esto siempre nos quedará una sombra de temor ante el anuncio de que pueda declararse otra pandemia. Algunos expertos, por cierto, aseguran que esta se producirá sin lugar a la duda, y que también procederá de China.

El precedente – justificado desde el punto de vista sanitario – puede ser peligroso en otros contextos. Las calles vacías, los comercios cerrados, las personas observando una distancia de seguridad, la gente encerrada en sus domicilios, el espacio público tomado por la policía y el ejército…ni siquiera en estado de guerra se da una situación así. En tiempo de guerra el peligro puede ser mayor (aunque tampoco necesariamente), pero el confinamiento – cuando se da – no suele ser tan estricto.

¿Ve peligro de que por causa de la seguridad peligre la libertad?

Caminamos en esa senda desde hace tiempo. Empezamos justificando la presencia de cámaras como elemento de seguridad en espacios privados; después pasamos a que en la mayor parte del espacio público urbano se nos esté grabando continuamente; más tarde – a cuenta de la seguridad en los aeropuertos desde el 11-S de 2001 – apoyamos la exclusión de toda privacidad, así como todo tipo de limitaciones en el transporte, a la hora de volar.

Todo parece muy razonable, y en parte sin duda lo es; con toda probabilidad, estas medidas son apoyadas por la mayor parte de la población. Pero lo cierto es que supone un recorte de libertad y de nuestra privacidad.

Sucede lo mismo que con los teléfonos móviles y con los buscadores de Internet; dan abundantísima información de lo que pensamos, de lo que creemos, de nuestras inclinaciones políticas, religiosas, sexuales…y no renunciamos a ello. Creo que es, en principio, porque nos proporcionan más ventajas que perjuicios pero, sobre todo, porque no tenemos conciencia de lo que significa entregar esa información. Toda sociedad se mueve en un difícil equilibrio entre libertad y seguridad. En el porvenir más cercano se irá imponiendo la demanda de seguridad.

¿Todo esto puede acelerar la instauración del NOM?

Algunas de las consecuencias de esta crisis podrían favorecer la imposición del Nuevo Orden Mundial. Por ejemplo, la destrucción del tejido productivo nacional – las pymes, que generan el 80% del empleo – en favor de los grandes intereses; o el aumento de la dependencia de los préstamos exteriores y el incremento de la deuda; o la destrucción de las clases medias, que son quienes sostienen con mayor determinación la identidad nacional. Todos estos son fenómenos generalizados, no exclusivos de España.

Y son factores que pueden favorecer dicha instauración…

Pero, por otro lado, la realidad parece inclinarse en la dirección contraria. Lo que ha sucedido representa un duro golpe al globalismo, que últimamente no hace más que recibir malas noticias. Pensemos que las dos mayores potencias militares, Estados Unidos y Rusia, tienen dirigentes opuestos a los designios del NOM, aunque en distintos grados; está, además, el Brexit. Los gobiernos del centro y este de Europa en los que se han impuesto fuerzas adversas a los globalistas; y el surgimiento de fuerzas políticas en países como Francia e Italia, e incluso Alemania y España, en los que la llamada “derecha alternativa” está haciendo grandes progresos hasta el punto de que ya no es descabellado pensar que pudiera alcanzar el gobierno.

Por otro lado, la UE – un bastión del globalismo – sufre la mayor crisis de su historia, y resulta difícil creer que vaya a recuperar el crédito perdido. La crisis ha cuestionado seriamente el proyecto de la UE; y ya da igual lo que esta haga, porque su pasividad inicial la condena. Como dijo Oscar Wilde, nunca tendrá una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión.

Podría darse un resurgir del estado-nación.

Es un hecho que, frente al fracaso del globalismo, se constata el éxito de las políticas de control de fronteras y de soberanía nacional: Hungría, Polonia, Chequia, Rusia…han preservado a sus nacionales mucho mejor que los países globalizados.

El globalismo necesita de la prosperidad y la felicidad – o de su apariencia, las más de las veces – para imponerse; no lo hará nunca por la fuerza, sino con el consentimiento de la población. Sin el soma de la prosperidad y la felicidad (con frecuencia artificialmente inducidas) lo tiene mucho más complicado. Las crisis representan siempre un revés para el mundialismo: ante las mismas, tendemos a replegarnos sobre nosotros mismos, a buscar la seguridad en el refugio de la familia y la nación. La magnitud de esta crisis, imposible de ocultar, es un revés formidable para el globalismo. Eso no quiere decir que no trate de sacar provecho de la misma.

No cabe duda de que la actual situación acentuará la guerra entre globalistas y patriotas; que es la batalla en la que estamos en estos últimos años y que va a ser también la de estos próximos años.

En España, parte importante de ese conflicto, también habrá un antes y un después.

Aparte de los miles de muertos y sus cientos de miles de afectados, 47 millones de españoles han sido confinados durante largas semanas, muchos de ellos quedando arruinados; algo que no se olvidará fácilmente.

Entrevista de javier Navascués



Categorías:Entrevistas

3 respuestas

  1. Una mente lúcida, como siempre.
    Parabéns

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  2. Fernando Paz es una persona inteligente, instruida y que parece buena persona.

    Hay sin embargo algo que chirría:

    su declaración de que “hay una demanda del fin del liderazgo de los mediocres”.

    Efectivamente habrá una demanda social como la exigencia de que me toque la primitiva -y sin que compre el boleto – o la exigencia de que debe hacer sol cuando llueve porque a mi me apetece ir a la playa.

    De entrada, está científicamente probado de que votamos a quienes creemos que son como nosotros.

    Si estamos en un sistema desde hace 40 años que promueve la mediocridad y la falta de responsabilidad personal, eso es lo que seremos, eso es lo que tendremos y eso es lo que votaremos (reforzando el sistema una y otra vez porque la educación y el sistema de beneficios y premios sociales dependen de los políticos que votamos)

    En España es verdad que este sistema, que no es tan espontáneo ni tan inocente como parece, ha funcionado mejor por la convivencia interesada del PP -por eso tenemos 40 años SEGUIDOS de tomadura de pelo, corrupción y fracaso-

    ¿Y sabes cual es el problema real?

    Que estamos compitiendo contra el resto de los países, especialmente China; y así es imposible: estamos criando y fomentando expresamente lo contrario.

    Como el.Estado del Bienestar está pagado por lo que producimos, llegará un momento en que será imposible financiarlo, lo que creará enfrentamientos sociales (una revolución azuzada precisamente por los que han creado el problema). Sin contar en que habrá poco trabajo, malo y peor pagado.

    Curiosamente esto ya lo habíamos visto:

    Cuando se “hunde” el Imperio español, los ilustrados echan la culpa a la Iglesia, a la monarquía, a la expulsión de los judíos, a no ser franceses…

    Pero nunca a las causas reales (que nuestros enemigos se han hecho capitalistas, por lo que pueden acumular capital con que ganar guerras, que son a su vez guerras de inversión para producir, ganar más y ser más fuertes)

    Como no se resuelven las causas reales (seguimos sin industrializarnos), seguimos igual (es decir, peor, porque el tiempo pasa, la competencia es más fuerte y las consecuencias, que se acumulan, son peores).

    Mientras tanto hay alguien muy interesado en criticar y echar culpas (la masonería) para hacerse con el poder, pero que sigue sin resolver el problema.

    Al contrario, da golpes de Estado, monta revoluciones y guerras civiles (4 en un siglo). Actividades que impiden la industrialización y la modernización que ésta trae.

    Parecía que con Franco nos habíamos encauzado por el buen camino: el mismo que han hecho los países industrializados, modernos y civilizados…

    Pues viene Felipe González y volvemos “curiosamente” a lo mismo .

    Todo esto sazonado con el mito del Rey ilustrado, esto es, el líder (que NO es un mediocre ¿verdad Fernando Paz?) que aconsejado ( esto es, “obediente” ) por ministros y políticos ilustrados y masones va a traer la luz al país y expulsar para siempre las tinieblas medievalistas de la Iglesia Católica…

    Nosotros tenemos un mito local: Carlos III (y otro más moderno:Felipe González)

    Si el viejo mito del Rey filósofo de Platón (decirle al que tiene el poder como gobenar, porque es tonto y no es filósofo) y las mismas tonterías que promueve Voltaire y sus amigos, superiores a los demás porque son “philosophes” aficionados y que insisten en que el Rey gobierne favoreciendo los intereses egoístas de ellos y no los del conjunto de la nación.

    No es de extrañar que el tirano de Siracusa y el Rey de Prusia acaben tarifando con tales cabezones y les echen del país.

    (El comunismo es otro engendro de las mentes calenturientas de estos pagados de sí mismos porque son “intelectuales”, pero que no sabe ganar dinero. Ídem con el marxismo cultural)

    ¡No, majo!

    Nosotros no necesitamos ningún líder ejemplar.

    Nosotros necesitamos ser responsables de lo que hacemos, de los resultados y de lo que votamos. Y reforzar los premios sociales que favorece esto y no lo contrario, como pasa ahora.

    La Historia nos dice que los países que “prosperan” son los que fomentan comportamientos individuales muy determinados encaminados al capitalismo (entendido como industrialización).

    Nunca los países que intentan imponer las fantasías de los “intelectuales” , sean ilustrados, filósofos, comunistas, marxistas culturales…), porque el gobierno de los “intelectuales” es únicamente intentar que la realidad se amolde a sus ideas, como una horma a su zapato; y eso es imposible:

    Es la realidad, que es mucho más compleja, complicada y fuerte la que siempre gana a las fantasías de estos soñadores (no es ninguna casualidad que no sepan ganarse la vida).

    Por eso fracasa y fracasará el comunismo, el republicanismo francés y el marxismo cultural. Arruinando en el camino países y asesinando millones de vidas.

    En última vez instancia, lo que vale es lo que funciona y lo que no vale es lo que no funciona.

    Después de 40 años, las cosas no funcionan

    ¿Podremos hacer algo al respecto, aunque los philosophes aficionados, novelistas, comunistas, titiriteros de la Ceja y demás plaga del género humano insistan en hacernos ver lo blanco, negro, reconozcamos nuestra imperdonable falta de intelecto y humillados y obedezcamos lo que nos ordenen en su egoísta beneficio?

    ¡Sí!

    Pero nunca con líderes, mediocres o superhombres, y su corte de filósofos, consejeros aulicos, comisarios políticos y demás enchufados y sanguijuelas varias agazapados en la sombra dispuestos a saltar en cuanto nos despistemos para expoliarnos y dejarnos secos en nuestro beneficio con cualquier excusa, cuanto más peregrina y fantástica, mejor.

    ¿Ves por qué San Benito de Nursia recomendaba “ora et labora” ?
    ¿Ves por qué esta plaga de la humanidad recomienda lo contrario?

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  3. Pero el paradigma no va con ellos, que llevan un tirano déspota en su interior.

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