“Golpe de estado antropológico” por Juan Manuel de Prada


Unknown

Escribir un artículo en las presentes circunstancias se torna una tarea ingrata; sobre todo cuando va a ser leído por sus destinatarios quince días después, como ocurre con los artículos que escribo para esta revista. Mientras empiezo a teclearlo, acaban de anunciar los partes médicos que en España han muerto durante el último día 738 personas víctimas del coronavirus. Ojalá cuando este artículo salga a la luz hayan empezado a disiparse estos nubarrones de pavorosa mortandad. Pero hay otros nubarrones acaso más negros y de más difícil disipación en los que nadie repara.

En los días que escribo este artículo se comenta mucho –en sectores más bien apestados, pues los medios sistémicos se limitan a repetir las consignas oficiales– que, al cobijo del estado de alarma decretado por la patulea que nos gobierna, se está perpetrando un golpe de Estado. Y, en efecto, es cierto que estos bellacos se han arrogado facultades más propias del estado de excepción que del estado de alarma. Es cierto también que, aprovechando intempestivamente la emergencia sanitaria, han modificado la regulación de los servicios secretos. Es cierto, asimismo, que se ha suprimido de un plumazo el control parlamentario, a la vez que oscurecido la función de jueces y tribunales; y que –con el caramelito de chinchar a Torra y Urkullu, que tanto hace relamerse a los tontos útiles– se ha despojado de competencias y de medios a las instituciones locales y regionales, que podrían buscar remedios a una situación angustiosa como la presente de forma más rápida y eficaz, pues conocen mejor las necesidades de sus paisanos. Es cierto, además, que la paralización de la vida económica ha convertido a los medios de comunicación en zombis sin publicidad, cada vez más permeables y mollares a las consignas gubernativas. Y es cierto, en fin, que la intervención supuestamente pasajera de la vida económica (como la conculcación de nuestra libertad de movimientos) constituye un opíparo cimiento para la tiranía política.

la atención sobre este hipotético golpe de Estado político no debe distraernos del más amedrentador golpe de estado antropológico que se está produciendo ante nuestros ojos y ante nuestra pobre alma hecha fosfatina

Pero la atención sobre este hipotético golpe de Estado político no debe distraernos del más amedrentador golpe de estado antropológico que se está produciendo ante nuestros ojos y ante nuestra pobre alma hecha fosfatina. A nadie se le escapa que el estado de alarma está propiciando un acongojante experimento de disciplina social en el que el Estado Leviatán se erige en fiscalizador despótico no sólo de nuestros movimientos, sino también de nuestras emociones y pensamientos, que han sido regulados y estabulados de modo aplastante, hasta convertirnos en un rebaño egoísta y desalmado que sale cínicamente a los balcones a aplaudir a médicos y asistentes sanitarios (en lugar de rebelarse contra unos gobernantes perversos que los empujan a la muerte sin procurarles protección), o que presume de cívico quedándose en casa (mientras otros menos afortunados producen y distribuyen a cambio de un salario ínfimo y con gran riesgo de su vida los alimentos que zampamos). Aquel panóptico urdido por Bentham ha alcanzado su máxima expresión, cuajando en un estado policíaco monstruoso, en el que además los sometidos actúan como celosos centinelas de las ordenanzas gubernativas, denunciando de las formas más alevosas (y paranoicas) a quienes osen infringirlas o parezca que pretenden hacerlo.

Aquel panóptico urdido por Bentham ha alcanzado su máxima expresión, cuajando en un estado policíaco monstruoso, en el que además los sometidos actúan como celosos centinelas

Tanta abyección no sería, sin embargo, posible si entretanto no se hubiese adelgazado nuestra condición humana, hasta hacerla casi reptiliana. Resulta pavoroso comprobar cómo el rasgo civilizatorio más característico (la reverencia ante la muerte y ante los muertos) ha sido abolido por completo, de la forma más expeditiva y atroz, sin que nadie rechiste. Los enfermos de coronavirus mueren en soledad, aislados de sus familiares, sin recibir consuelo espiritual alguno, y son entregados a la tierra o al fuego devorador como si fuesen muebles desencolados. Que no nos rebelemos ante tal impiedad sacrílega constituye un signo inequívoco de ese enfriamiento de la caridad del que nos habla el Apocalipsis. Como también lo es, por cierto, el eclipse de la Iglesia, que otrora encabezó la lucha contra pestes y plagas y hoy se ha convertido en un jarrón chino que a nadie importa, porque ya a nadie importa su alma.

Nada de esto podría estar ocurriendo si no se hubiese producido un golpe de estado antropológico de magnitudes incalculables. ¡Maran Athá! Pero yo bien sé que, antes de que se haga realidad mi invocación, tendrá que venir Otro, que ya se relame contemplando cómo prescindimos de nuestras almas, cómo renunciamos a siglos de civilización, cómo dejamos de ser humanos.

Juan Manuel de Prada

Fuente: XLSemanal



Categorías:Opinión, Revista de prensa

4 respuestas

  1. Efectivamente siempre se carga contra el cristiano y te agradezco el comentario, coincide completamente con lo que yo también pienso. Unos cuantos moviendo los hilos e idiotizando a las masas desde diferentes estamentos y la masa dejándose idiotizar.
    Conviene suprimir o neutralizar como tú bien dices al europeo, blanco y cristiano porqué son los menos influenciables. Aquello de tener principios, valores y ser firme a según quien le molesta un montón. Y sí, Soros es sólo uno de ellos, hay más.
    Cuando pienso como será Europa dentro de 20 me da miedo y cuando miro a España aún más.
    Por cierto, ayer vi un vídeo del canal del Vaticano con la nueva genial idea del Papa y me quedé alucinando. No sabía si estaba escuchando a un Papa o un contubernio masónico. No está escrito al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios? Ya no se que pensar.

    Me gusta

  2. Efectivamente es un golpe de Estado antropológico.

    Pero como todos los golpes de Estado, hay un objetivo, unos ejecutores y unos que dan las órdenes.

    Las cosas no pasan por casualidad.

    Si observamos contra quien se hace:

    Europeos, blancos y cristianos, ya te está diciendo muy claramente quién está detrás y por qué.

    El que esto se haga voluntariamente por nuestros políticos, indica que esta democracia no nos representa, sino que sólo legitimiza con la farsa de la “voluntad del Pueblo” lo que nuestros enemigos jurados nos han destinado.

    Soros es sólo uno de tantos.

    los ha habido antes y los habrá después.

    No ha importado crear movimientos de masas y hecatombes porque ellos son superiores y mejores; y nosotros inferiores y peores.

    Y lo merecemos; no por ser culpables, sino por votar a estos traidores.

    Me gusta

  3. Totalmente de acuerdo con casi todo lo que ha dicho, a mi también me parece aterrador lo asubnormalado y sumiso de la población. Tienen como mesías a un psicópata narcisista al que le consienten todo y sin embargo desprecian al mesías verdadero.
    Lamentablemente, también desde las altas esferas de la iglesia a veces hay que oír los típicos discursitos progre buenistas de que tenemos que recibir bien a los inmigrantes. Es muy fácil ser bueno con las espaldas de otro, que posiblemente tenga un futuro negro e incierto y cero derechos como ciudadano que paga sus impuestos.
    Y yo como persona de poca cultura que soy me pregunto… ¿ Por qué no esos líderes nuestros de la iglesia no denuncian públicamente a los gobernantes de esos países, como por ejemplo algunos africanos que alquilan sus tierras más buenas y fértiles a China y a la India? Ah no! miedo. Mejor cargárselo a las espaldas al pobre ciudadano obrero que lleva toda su vida pagando impuestos, con un salario de mierda y que no le falte el trabajo! Porque si le falta… a la hora de recibir algo es ciudadano de tercera (las paguitas, los pisitos, las ayuditas ya sabemos todos donde van y a quien).
    Recuerden al difunto Papa Juan Pablo I, que poquito que duró como Papa…
    También desde mi profunda ignorancia e incultura me pregunto que narices pinta el Papa y unos obispos asistiendo a un ritual de la Pachamama celebrado en los jardines del Vaticano, que me quedé estupefacta cuando vi a monjes franciscanos postrándose como musulmanes antes esas estatuas y a chamanes haciendo sus ritos. Encima después las metieron en una iglesia en el altar donde se coloca el Cuerpo y la Sangre.
    Alguien ofendido, tiró esas estatuas al río y encima sólo pidieron disculpas a los del Amazonas.
    Tengo la sensación de que en este mundo está podrido casi todo vayas por donde vayas. Yo soy católica, pero a veces la iglesia también deja mucho que desear, quizá sea ese otro motivo por el cual muchos fieles se hayan apartado.
    Si hay alguien que tenga a bien aclararme algo al respecto, yo se lo agradecería.

    Le gusta a 1 persona

    • El problema con la Iglesia católica es que desde el Concilio ha decidido suicidarse.

      Esto se ha producido por una parte porque los que manejaron el Concilio desmantelado a sabiendas las estructuras sociológicas y psicológicas propias de toda religión.

      Así, por ejemplo, con la excusa del “ecumenismo”, “protestantizaron” el catolicismo para preparar la unión de las iglesias. Al final no ha habido unión, pero para muchos, la Iglesia católica ya no es católica.

      Por otra parte han interiorizado las críticas de los masones contra el catolicismo y, en vez de ser más cristianos, se han hecho más “ilustrados” y más “progresistas” .

      Algo parecido ha pasado con la amenaza del comunismo: había que ganar a las “masas”; y al final no han ganado nada.

      A eso le añades que la nueva religión es el consumismo (con el dinero de los demás) con un barniz de New Age y el hedonismo (con libertad sexual)

      El cristianismo es culpable y debe perecer; o al menos ser neutralizado, como los mismos ya han hecho en Francia, mientras esperan su extinción por falta de nacimientos y colonización musulmana.

      El problema es que esta es la religión que ha creado este país.
      Destruirlo sólo nos puede perjudicar, como tan bien intuía Gramsci y por eso a ello se aplican los marxistas culturales.

      Ya te habrás dado cuenta de que esto es siempre contra nuestra religión y nuestra patria; no contra otras religiones y otras patrias.

      Con la cooperación necesaria de los políticos que votamos.

      Me gusta

Responder a Isabel la Católica Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

DESPERTA

Red sociocultural

A %d blogueros les gusta esto: