Un granjero responde a las defensoras de las «gallinas violadas»: «Si tienen mala vida, que venga Dios y lo vea»


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El Santuario Animal Almas Veganas y su defensa a ultranza de la separación de gallos y gallinas para evitar que estas últimas «sean violadas» por los primeros se viralizó la semana pasada con su discurso «antiespecista, transfeminista, libertario y ecologista». En esta ocasión es un granjero avícola el que ha revolucionado las redes con un vídeo recogido por Vox en el que muestra sus instalaciones y niega que sus animales estén explotados o en malas condiciones.

En la grabación, el joven pretende responder a las afirmaciones realizadas por el colectivo Almas Veganas y mostrar las condiciones en las que viven sus animales y los cuidados que reciben. «Si mis gallinas tienen mala vida, que venga Dios y lo vea», señala. «Hago este vídeo porque estoy un poco cabreadillo en relación al vídeo que han sacado estas dos chicas, que parece que los ganaderos somos unos explotadores animales»,

El joven, en el vídeo, muestra sus instalaciones explica que él no posee gallos y que las gallinas ponen huevos todos los días, independientemente de que hayan sido montadas o no. Contesta así a los comentarios de las animalistas, que aseguraban que «los huevos son esclavitud».

Asimismo, defiende que el hecho de que algunas gallinas estén desplumadas no obedece «al maltrato animal» o «a una mala vida», sino que se trata de un proceso natural en el que estos animales mudan las plumas cuando tienen un año.

El ganadero explica que las gallinas pasan las mañanas dentro de una nave que cuenta con un sistema de nebulización -una especie de aspersores como los de las terrazas de algunos bares- y, por las tardes, salen al campo.

 El joven tampoco duda en dirigirse a las artífices de los vídeos del colectivo Almas Veganas para decirles que los ganaderos son «imprescindibles»: «Si no fuera por nosotros, estas chicas veganas no comerían hierba, porque para que los alimentos salgan del campo hace falta la mierda, hace falta el estiércol de las gallinas».



Categorías:CORRECCIÓN POLÍTICA

6 respuestas

  1. Estás fenomenas son tan listes y tienen tan poca idea de galles y gallines que en uno de sus vídeos salen hablando de una exploración en una granja de gallinas blancas, de cómo están hacinadas y que son campos de exterminio y les gallones están en el suelo y son todas blanques pero lo que no se dan cuenta estás fenomenal es que lo que hay en esa granja son pollos de engorde y no gallinas . Hay que ser muy palurdas pa no darse cuenta , o las gallinas van a poner los hueves en el suelo. Las gallinas ponedoras están en jaulas y y no en el suelo para que al poner los jueves una cinta transportadora los lleve a su lugar de pesado y embalaje o se creen estas listas que los huevos los recoge el granjero uno a uno del suelo hay que ser muy vegana y muy poco lista . Seguir vendiendo camisetas y viviendo a cuenta de otres listes como vosotres fumadas.

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  2. Las gallinas no son veganas.

    Son primordialmente granivoras, pero también comen vegetales, insectos

    (ya visteis como las gallinas se abalanzaron a comer sus propios huevos cuando estás desequilibradas los rompieron (sin beneficiar a nadie -podían habérselos dado a un pobre -)

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  3. Aunque las veganas no llevasen nada de razón, la respuesta ofrecida por el granjero no resuelve el asunto de fondo, que es el maltrato animal en la agricultura industrial hoy por lo general: antibióticos, ciclos de luz artificial, hormonas, confinamiento, etc

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    • Si quieres comida barata, necesitarás comida industrial; de ahí los antibióticos, ciclos de luz artificial, hormonas, confinamiento…

      (y yo añado: comida artificial….)

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      • Los que se niegan a pagar 20% más por un producto alimentario de calidad son los mismos que desperdician la mitad de la comida que comprarn. No necesitan alimentos más baratos sino más caros. Además, unas lentejas, por ejemplo, son mucho más baratas que las guarradas carisimas precocinadas para el microondas pero pocos comen ya lentejas. El problema de fondo es la desestructuración familiar y psicológica de una población degenerada hoy.

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