Los socialistas daneses se vuelven «fachas» antiinmigración


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Se ha iniciado la campaña electoral en  Dinamarca. La líder socialdemócrata, Mette Frederiksen, lo tiene claro. Su bloque de centro-izquierda tiene una ventaja de ocho puntos porcentuales en las encuestas y pocos dudan de que en las elecciones del 5 de junio se convertirá en la primera ministra más joven de la historia de Dinamarca.

¿Cuál es la clave de su discurso? Pues que el partido ha sufrido una remodelación dramática bajo su dirección: en lo económico ha girado hacia la izquierda y en políticas migratorias bruscamente hacia la derecha. «Para mí, cada vez está más claro que el precio de la globalización no regulada, de la la inmigración masiva y de la libre circulación de la mano de obra lo están pagando las clases más bajas», escribió Frederiksen en una biografía reciente.

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Mette Frederiksen, líder del partido socialdemócrata en Dinamarca.

Los sociodemócratas, bajo su liderazgo, han pedido fijar una cantidad tope de «inmigrantes no occidentales», la expulsión de los solicitantes de asilo a un centro de acogida en el norte de África, y la obligación de trabajar 37 horas a la semana para todos los inmigrantes que reciben prestaciones. Frederiksen se ha puesto en contacto con el Partido Popular Danés (DPP), ha accedido a varias entrevistas conjuntas con su líder (Kristian Thulesen Dahl), y ya han hablado de una futura cooperación de gobierno.

Sus aliados en el bloque de centro izquierda están «alucinados» por el apoyo que está dando en algunos temas al actual gobierno. Entre ellas, la ley que permite despojar a los refugiados de sus joyas, la prohibición del burka y del nicab de las mujeres, hacer obligatorio el apretón de manos en las ceremonias de obtención de ciudadanía -independientemente de la fe religiosa-, y un plan para alojar a los solicitantes de asilo con antecedentes criminales en la misma isla donde se investigan enfermedades de animales contagiosas. En febrero, Frederiksen respaldó lo que el DPP consideró un «cambio de paradigma»: hacer de la repatriación el objetivo principal de la política de asilo, por encima de la integración. 

Gracias a este discurso «facha», Mette Frederiksen, está consiguiendo que los votos de izquierdas daneses vuelvan en masa al Partido Socialista, pues en la anterior legislatura habían ido a parar a los conservadores, debido a su duro discurso antiinmigración.



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