
Los CDR tienen órdenes de no incendiar las ciudades catalanas. Nada tiene que provocar -durante el juicio a los golpistas- que hay fuerzas descontroladas dispuestas a la rebelión. Ello explica la relativa calma que se vive en Cataluña estas jornadas. Pero los cachorrillos de Arrán tienen síndrome de abstinencia y necesitan quemar adrenalina.
Por eso, hasta que no se les indique lo contrario, tienen que espolear sus emergían contra algún enemigo imaginario. Esta vez les ha tocado a los pobres cajeros. Mentimos, son los que suelen acabar recibiendo en las manís antisitema.
Por eso, estas últimas noches, víctimas de su Trastorno de hiperactividad y el insomnio permanente que provoca la alta mortalidad de neuronas, los muchachitos del capuchón, se han dedicado a enguarrar varias sedes bancarias. Da igual, la limpieza la pagarán cobrándonos más comisiones a todos.


Categorías:POLÍTICA
Deja un comentario