“CUARENTA AÑOS DE INFAMIA CONSTITUCIONAL” por El Noi de l´Onyar


1508514039_177535_1508514922_noticia_normal

Para muchos catalanes -y resto de españoles- que en el día de hoy se aprestan a celebrar el cuadragésimo aniversario de la Constitución de 1978 dicha ley sería la que, en estos momentos, serviría como freno al separatismo, rampante en nuestra tierra natal, y a las demás corrientes ideológicas que llevan en su programa la disgregación de España.

A lo que yo respondo que, en el mejor de los casos, están en un tremendo error (en el peor habría que hablar, lisa y llanamente, de complicidad con la destrucción de la Patria).

Sostengo al respecto que, desde el mismo día de su aprobación hace ahora exactamente 40 años, la actual Constitución ha sido la ley primordial que ha dado alas al separatismo y a cuantas corrientes disgregadoras podamos encontrar en España.

Y, para sostener tal cosa, a las pruebas irrefutables me remito (por más que les duela a los constitucionalistas). Pensemos, a título de ejemplo, en la irrelevancia que tenía el independentismo catalán hace ahora 40 años y en su enorme vigor actual tras, precisamente,  esas cuatro décadas de vigencia de la actual y nefasta Carta Magna (y de todo el resto de leyes –Estatutos de Autonomía a la cabeza- que de la misma se derivan).

Una Carta Magna que nació no con el beatífico fin de la “reconciliación entre los españoles” (como machaconamente se nos quiere hacer creer), sino con el mucho más espurio y único fin del reparto del botín, al precio de la destrucción de la Patria, entre perjuros, traidores y mangantes de todo pelaje y condición.

Hasta que no nos demos cuenta de eso, nada, absolutamente nada, se podrá corregir y mejorar. Los constitucionalistas no tienen derecho alguno a la queja; tienen lo que se merecen: Una España destruida, moral y materialmente, ante la cual ellos sólo pueden llorar de modo falso e hipócrita.

Muchos de entre dichos constitucionalistas, bien por ingenua inocencia o bien por cómplice maldad,  argumentan que la Constitución en sí no es el problema, sino que lo es el “mal uso” que algunos habrían hecho de la misma.

Ante dicho argumento yo siempre les formulo la siguiente pregunta: ¿Qué uso le darían Uds., Sres. y Sras. constitucionalistas, a un pescado podrido?… Pues, evidentemente, tirarlo a la basura (salvo, claro está, que quisieran Uds. intoxicarse de forma deliberada).

Y eso es exactamente lo que sucede con la actual Constitución. El redactado de buena parte de sus artículos –se necesitarían muchas páginas para el detalle pormenorizado de los mismos, aunque con gusto entraría un servidor en tales menesteres si se le requiriera para ello- no podía desembocar más que en un mal uso de la Constitución  (salvo desprendiéndonos del mismo, del pescado podrido jamás se podrá hacer buen uso), con las dramáticas consecuencias que hoy están a la vista de todos, incluso de los más fervientes valedores de la Carta Magna (a los cuales cada vez se les hace más difícil esconder la evidencia de sus desastrosos resultados).

Un redactado constitucional que, como he anticipado y contrariamente a lo que se nos ha querido hacer creer, no fue fruto de ningún “espíritu de reconciliación”, sino del mucho menos edificante espíritu del pillaje. Es decir, el tan cacareado “consenso” de la Transición lo fue, primordialmente, en torno al puro y duro reparto de la tarta -por aquel entonces aún bastante grande y apetecible- entre todos los que dieron vida al engendro constitucional, desde el Rey Perjuro al Genocida de Paracuellos, pasando por el Petit Banquer, por Isidoro el de Sevilla -no confundir con el insigne santo-,  por Manolo el de los Tirantes, o por el Engominado de Cebreros…!Vaya colección de espíritus píos y buenos!

Hoy en día, de aquella tarta ya no quedan más que las guindas de adorno, y de ahí que el consenso constitucional de hace años esté a punto de saltar por los aires…Sencillamente, ya no hay pastel para todos…Y mucho menos cuando ese “todos” ha crecido exponencialmente en número durante estas cuatro últimas décadas, siempre al amparo del texto constitucional -conviene que nadie lo olvide-, y siempre también, como no podía ser de otro modo, a las costas del sufrido españolito de a pie…¿Cuándo se dará éste cuenta del tremendo engaño al que ha sido sometido?

Día 6 de Diciembre: !Nada que celebrar! (y sí mucho que lamentar).

El Noi de l´Onyar

One comment

  1. Buena parte de razón tienes, pero igual que se utilizó para reflejar la ineptitud de muchos políticos y su descaro, también se puede usar para lo contrario, si apoyamos y propiciamos líderes decentes y profesionales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s