imagen3.png

El coronel retirado Ilmo. Sr. José Luis de Miguel Tarragona, presidente de la Real Hermandad de Veteranos de las FAS y GC, analiza para SOMATEMPS la gravísima situación de Cataluña.

Valoración de la actual situación de Cataluña, ¿Podría calificarse de golpe de Estado?

Tiene todos los ingredientes para considerarlo un golpe de Estado. No ha sido espontáneo, ya que lleva fraguándose varios años y ha sido progresivo, de manera que los actos que se están llevando a cabo en los últimos días son, de facto, un golpe de Estado, peor que el del 23 F.

¿En qué medida es grave poner en riesgo la unidad e indivisibilidad del territorio español?

España, país más antiguo de Europa, corre el riesgo de dividirse, tan sólo por el afán de notoriedad y la ambición de unos pocos, que desean pasar a la historia como los que consiguieron separar a Cataluña del resto de España. Para ello cuentan con la mentira y el engaño como armas principales, tergiversando la historia, educando a los niños en el odio a España, dividiendo a la sociedad catalana y convenciendo a algunos catalanes de que viviendo separados vivirían mejor, olvidando las terribles consecuencias que tendría la separación, tanto en lo sentimental como en lo económico. Todo ello, además, en contra de la Constitución española, aprobada en su momento por la inmensa mayoría de los catalanes, e incumpliendo las normas y los reglamentos que se ha dado el mismo Parlament de Cataluña.

¿Por qué se habla tanto de proporcionalidad a la hora de abortar esta rebeldía?

Porque se piensa que al “no provocar” se disminuiría el riesgo de la secesión, ya que, manteniendo un perfil bajo de intervención, a algunos secesionistas convencidos a última hora (los recalcitrantes no tienen cura) les volvería a entrar el sentido común (el seny) y volverían a la sensatez.

¿Por qué no es tan fácil cortar este asunto de raíz con todo el peso de la ley? 

Por el victimismo del que se han rodeado siempre los secesionistas. Están esperando la menor acción del gobierno español, aunque sea legal y legítima, para inmediatamente contestar con que se humilla al pueblo catalán, se pisan sus derechos y se menoscaba su dignidad. Además, la batalla de la imagen la han ganado los separatistas, gracias a los subvencionados medios de comunicación locales, que han introducido en el imaginario popular que aplicar el artículo 155 de la Constitución es poco menos que declarar la guerra, cuando es un artículo como cualquier otro, votado por una amplia mayoría del pueblo catalán. Y ya apelar a la indisolubilidad de España, de la que es garante el Ejército, no se puede ni mentar.

¿Qué medidas que se deberían tomar?

A corto plazo, inhabilitar a todos los responsables de la situación actual, persiguiéndoles judicialmente por SEDICIÓN y MALVERSACIÓN, delitos que conllevan penas de prisión.    A continuación, convocar al pueblo catalán a unas nuevas elecciones autonómicas, de la que saldrían unas nuevas autoridades políticas, que, esperemos, no fueran tan extremistas y pensaran más en la población que en ellos mismos. Ahí debe tener un papel preponderante la sociedad civil catalana (empresarios, magistrados, sindicatos,), que hasta ahora ha permanecido muda y debe hacerse oír. Antes habrá que luchar contra la fractura social que han provocado los actuales dirigentes, restañar las heridas abiertas y disminuir el odio que se ha instalado en gran parte de la juventud.

A medio plazo, el Gobierno Central debe recuperar alguna competencia, como es la EDUCACIÓN. Es fundamental, ya que, como se ha demostrado, es ahí donde empieza a materializarse el odio a España y a todo lo español en los niños que crecen con esa fobia metida en el cuerpo desde bien pequeños. También es fundamental detraer el apoyo que prestan los medios de comunicación catalanes al pensamiento independentista. Hace falta dinero para potenciar las asociaciones que no desean la separación de Cataluña, así como para los medios de comunicación regionales, regados en la actualidad por el dinero de la Generalitat (televisión, radio, prensa). Si hace falta abrir nuevos medios, que no tengan problemas de liquidez. No es lógico que la mayoría de medios de comunicación de masas, en Cataluña estén en manos nacionalistas, y en España en manos de la izquierda (en la actualidad, en connivencia con los independentistas).

A largo plazo, habría que estudiar si la actual España autonómica es viable económicamente y habría que reajustar el modelo, poniendo por ley un límite a las transferencias, para que no sean una fuente constante de chantaje al Estado español por parte de las diferentes regiones. También cabría la posibilidad de modificar la ley electoral para que hubiera una circunscripción única, de tal manera que el partido político que no tuviera representación en un porcentaje alto de todas las provincias, no tuviera acceso al Parlamento español.

¿Es conveniente la suspensión inmediata de la autonomía?

Se puede hacer de forma gradual y progresiva, según vayan teniendo lugar las acciones de las autoridades catalanas. Por supuesto que es viable, y también conveniente, la suspensión de la autonomía, si obligan a ello dichas acciones. Y no hay que tener miedo, pues sería una medida legal y constitucional.

En lo referente a la EDUCACIÓN, por ejemplo, no sería necesario en un primer momento suspender esa competencia en Cataluña. Bastaría con crear una red de colegios estatales, bilingües, con las materias impartidas supervisadas desde el Ministerio de Educación. Y al mismo tiempo potenciar la red de inspectores del Ministerio que controlen las materias impartidas en los institutos catalanes.

¿Descarta la intervención del Ejército? 

Esa sería la última acción a tomar para mantener a España unida. Habría que intentar no llegar a ella, por el impacto emocional, tanto nacional como internacional que tendría. Pero si no hay otra solución, se podría utilizar, ya que también está recogida en la Constitución.

Javier Navascués