El cosmos nacionalistas se ha quedado paralizado. La realidad no es como la cuenta TV100 (manifestantes). Hay otros catalanes. No les gusta que les roben su identidad y que les impongan la ideología totalitaria del nacionalismo. Por eso, todavía no alcanzan a creer que cada noche desaparezca la propaganda que cuelgan o se transformen sus pintadas. A Matrix se le están empezando a fundir los plomos.

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