con custodia y palma 2.pngSan Ramón Nonato fue un santo catalán de comienzos del siglo XIII. Nació en 1204 en Portell, comarca de la Segarra, entonces diócesis de Urgel y, desde 1593, perteneciente a la diócesis de Solsona.

Según la tradición nació en circunstancias muy poco comunes y gracias a la intervención celestial. Sus padres no podían tener hijos y lo deseaban con mucha ilusión. Fueron a pedir por esta intención a una ermita dedicada a San Nicolás de Bari cerca de donde vivían. La Virgen escuchó los ruegos sinceros de la futura madre y le concedió la gracia de tener un hijo en su seno, aunque se la llevaría al Cielo antes de nacer la criatura. Cuando estaba a punto de dar a luz, volviendo de la Ermita, murió en el camino.

Ramón Folch, el Vizconde de Cardona estaba de cacería, y al ver a la mujer tendida en el suelo, sin vida, se inclinó sobre el cuerpo y como por inspiración divina, extrajo su daga y rasgó el vientre de la mujer, naciendo así el niño. A los pocos días fue bautizado Ramón, que era el nombre del Vizconde de Cardona en agradecimiento por su intervención, quien lo asume como ahijado.

ramonSu apellido Nonato significa no-nacido, porque nació después de morir su madre. Por eso es patrono de las embarazadas y las madres católicas. Recientemente muchos grupos en defensa de la Vida lo han convertido en su intercesor.

Ya en su mocedad abrazó la vida religiosa en la Congregación de Padres Mercedarios, rescatarles de cautivos que los mahometanos habían llevado presos a Argel. Fue admitido en la comunidad por el mismo San Pedro Nolasco, padre fundador.

Muy pronto fue enviado con una gran cantidad de dinero a rescatar a los católicos que estaban esclavizados por los musulmanes en África. Allá gastó todo el dinero en conseguir la libertad de muchos cristianos y enviarlos otra vez a su patria, de donde habían sido llevados secuestrados por los enemigos de nuestra religión.

Cuando se le acabó el dinero se ofreció el mismo a quedarse como esclavo, con tal de que libertaran a algunos católicos que estaban en grave peligro de perder su fe y su religión por causa de los atroces castigos que los mahometanos les infligían.

primeros mercedarios.jpgComo entre los musulmanes está absolutamente prohibido hablar de la religión católica, y Ramón se dedicó a instruir en la religión a sus compañeros de esclavitud y aun hasta a algunos mahometanos, le dieron terribles tormentos y lo azotaron muchas veces hasta dejarlo casi muerto. Y al fin, como no se callaba, le amarraron la cara a una correa a la cual le echaron candado, para que no pudiera hablar, y no abrían el candado sino cuando iba a comer.

El jefe musulmán, con la esperanza de que Ramón volviera a España y le llevara más dinero para rescatar cristianos, lo dejó en libertad. Pero se dedicó a hablar de nuestra religión a cuantas más personas podía. Esto hizo arder en cólera a los mahometanos y lo volvieron a encarcelar y a atormentar. Al fin San Pedro Nolasco envió a algunos de sus religiosos con una fuerte suma de dinero y pagaron su rescate y por orden de sus superiores volvió a España.

Como premio de tantos heroísmos, el sumo Pontífice Gregorio IX lo nombró Cardenal. Pero San Ramón siguió viviendo humildemente como si fuera un pobre e ignorado religioso.

El Santo Padre lo llamó a Roma para que le colaborara en la dirección de la Iglesia, y el humilde Cardenal emprendió el largo viaje a pie. Pero por el camino lo atacaron unas altísimas fiebres y murió. Era el año 1240. Apenas tenía 36 años. Pero había sufrido y trabajado muy intensamente, y se había ganado una gran corona para el cielo.