Estocolmo, marzo de 2017. Un ciudadano se estaba comiendo un bocadillo de bacon en el tren. Su pecado fue hacerlo ante unas mujeres musulmanas con velo y mostrárselo a la cara. El hecho fue tomado como grave lesión a los derechos de las mujeres. La fiscalía sueca le ha acusado de odio racial y pide un sinfin de años para el acusado. La cadena de Televisión sueca STV dio la noticia aunque no se facilitaron datos del detenido. La reacción en las redes sociales ha sido de rechazo por las políticas del gobierno. La ciudadanía ya está un poco hasta el gorro de tanta corrección política que ya es pura opresión.

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