10 VOLUNTARIOS-CATALANES.-MOXÓ-Y-SUGRAÑES.-AFRICA-1.jpgLocalizaciones perfectas, vestuario de diez y ambientación sin pegas en una película que convierte a los soldados que no dudaron en sacrificar sus vidas en cobardes y ataca, nuevamente, el sentimiento patriótico.

Las espectativas puestas en 1898, Los últimos de Filipinas no han defraudado en el aspecto técnico de la película. Las críticas son unánimes. Tanto la localización como la puesta en escena, la ambientación o el vestuario son propios de un cine de calidad al que no estamos acostumbrados en España. Sin embargo, el guión ha levantado ampollas entre quienes conocen lo que fue la gesta de Baler, la historia de los últimos de Filipinas.

Una historia que podría ser usada para mostrar el triunfo del sacrificio, el interés por un proyecto común al que llamamos Patria, y para reflejar el heroísmo de un puñado de soldados españoles que aguantaron entre las ruinas de una iglesia la acometida de tropas muy numerosas y con material bélico pesado.

Muy al contrario, la película nos muestra unos soldados desmotivados, con jefes despóticos y sacerdotes oscuros. Todo lo contrario a lo que fue una historia de superación y heroísmo de la que hay documentación abundante. Con semejantes personajes, los soldados de Baler no habían aguantado un año la resistencia de la acometida de los separatistas filipinos.

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Los héroes de Baler en Barcelona

 

El teniente Saturnino Martín Cerezo supo mantener el ánimo de su tropa, incluso cuando pasaban días sin comer y sus hombres forjaron un espíritu de compromiso muy distinto a lo que refleja la película.

Existe un documento que describe perfectamente lo que ocurrió en Baler entre el 30 de julio de 1898 y el 2 de junio de 1899. Es la carta enviada por el soldado Hernández Arocha a su compañero Antonio Bauza. La carta está escrita en 1919, veinte años después del suceso. En ell, sigue quedando claro el patriotismo que animó a aquellos valientes a una resistencia casi imposible:

“Tú sabes muy bien que durante los 11 meses que duró nuestro martirio que es increíble, éramos los amigos inseparables, que nos contábamos nuestras penas, nuestras desdichas, nuestros sufrimientos, nuestras calamidades y nuestras amarguras ¡que eran muchas por desgracia!

Me dices en tu carta que soy un héroe y que debo estar entre laureles porque es la flor con que debo estar adorado; tú también, amigo Fullana, debes estar aún más que yo entre laureles, porque fuiste un héroe de verdad, un valiente y un mártir de nuestra patria.

Yo recuerdo, amigo Fullana aquél triste y amargo día en que hallándose el destacamento muerto de hambre, dispuso nuestro Jefe don Saturnino Martín Cerezo (dices muy bien en tu carta) el mil veces héroe y mártir de la Patria, una salida al bosque de uno de nosotros para ir en busca de unas hojas de calabacera para poder comer aquel día tan amargo y tú al oír que era menester que uno se separara (lo que nunca) de nuestro lado, para traernos que comer, dirigiéndote al Teniente te oí decir: ‘mi Teniente, yo voy en busca de comida para V. y para el destacamento; sí muero, bien está, es por mi patria, pero si escapo viviré satisfecho de haber salvado la vida de todos mis compañeros (…).

Ven lo antes posible a verme que quiero abrazarte. No sé si tendré fuerzas para ello porque estoy muy viejo pero me conformo con que tú me abraces y entonces los dos juntos, eso sí que tengo ánimo para hacerlo, daremos ese grito que tú dices quieres repetir y que mientras viva no lo olvidaré jamás y aún antes de morir si tengo alientos lo gritaré: ¡Viva España! José Hernández Arocha. Taco (Tenerife) 19 Octubre 1919.”

Esar fue la realidad de los últimos de Filipinas, no la que nos ha pretendido mostrar la película que es técnicamente perfecta pero históricamente un fraude.

http://gaceta.es/noticias/1898-maltratar-los-heroes-pelicula-tecnicamente-perfecta-16122016-2043