
Poli bueno. Poli malo. Inicialmente la función de Rufián en el Congreso de Diputados era ser el poli bueno. Y Tardà, desde hace años, evidentemente, tenía el papel de poli malo. Con su aspecto impresionante como gigante bajado de los Pirineos (pasando por General Óptica y Llongueras), sus bramidos -en castellano ininteligible- aterrorizaban a sus Señorías. «Rufi», por el contrario, debía ser la imagen moderna, pijita y castellanohablante de ERC en Madrid.
Pues no. Estábamos esperando un año la investidura, y se sube al estrado el del Bajo Llobregat y va les lanza una saetas envenenadas a los socialistas y empieza a repartir a diestra y siniestra, nunca mejor dicho. Los analistas se quedan de piedra y no les queda más remedio que ponerse a pensar.
Tardà, con su aspecto impresionante como gigante bajado de los Pirineos (pasando por General Óptica y Llongueras), sus bramidos -en castellano ininteligible- aterrorizaban a sus Señorías.
Por fin llega la solución. Rufián ha dejado de ser el poli bueno. Ahora le toca azuzar a las masas juveniles con berridos de sirenas. ERC no quiere catar su propia medicina. Ha ido creciendo erosionando a la vieja CiU por su izquierda. Ahora teme que entre la CUP y los podemitas, le hagan la cama. En este país pasar a ser conservador es muy fácil. Basta que te salga a la izquierda alguien más burro, rebuznando más gansadas.
Ese es el papel de Rufián, evitar que los jovencitos se hagan podemitas. Para ello tiene que pasar por radical, pero hasta eso hace mal. Y al pobre Tardá ya sólo le queda un papel. Intentar atraer el voto neanderthal. Pero dicen los expertos que se han extinguido hace miles de años.
Categorías:POLÍTICA
Este atontado ignorante no sirve ni para poli bueno ni para poli malo, la verdad es que no sirve para nada. Cada vez que abre la boca hace el más patético de los ridículos.
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No es del Baix Llobregat, sino de Sta. Coloma de Gramanet aunque se transladó a Sabadell.
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