
Cuando Jordi Pujol confesó, perdió los privilegios como ex presidente de la Generalitat, que incluían la pensión, el automóvil oficial, las secretarias, el tratamiento de muy honorable y un lujoso despacho en el paseo de Gràcia.
Entonces, el ex presidente se instaló en la portería del edificio donde vive, en la ronda General Mitre, pero estas dependencias no estaban en muy buen estado, ni siquiera tenían aire acondicionado y se moría de calor.
Un empresario amigo se apiadó del ex presidente Pujol y le ha cedido un un despacho propiedad de la fundación que preside y que lleva su nombre: la Fundación Vila Casas, fundada por el empresario farmacéutico y mecenas Antoni Vila Casas.
Gracias a la Fundación Vila Casas, Jordi Pujol dispone desde hace unos meses de un despacho en condiciones en la calle Calabria, muy cerca de la prisión Modelo. En este despacho, el ex presidente recibe multitud de visitas, lee y, por lo que explican los que lo han visitado, escribe mucho, sobre varias materias, incluso sobre el trance judicial por el que está pasando, si bien estos escritos no los ha hecho públicos.
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Juez, solo lo acerca a la Modelo, Todo el mundo en Europa sabe de que tendria que estar entre rejas y expropiado su patrimoio adquirido ilegalente
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