El daño ya está hecho


Lo que pasó ayer en Cataluña jamás debía haber sucedido: unas elecciones en las que los ciudadanos no han votado sobre su opción política sino sobre su identidad. El daño ya está hecho.

Se ha obligado a millones de catalanes a elegir si quieren formar parte de otra nación o quieren seguir vinculados a España. El dislate es enorme porque la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, según todas las encuestas, se sienten a la vez catalanes y españoles.

La realidad sociológica de esta comunidad es que hay muy pocas personas nacidas de cuatro abuelos catalanes. Un gran parte de la población tiene padres o abuelos nacidos en Aragón, Andalucía, Valencia, Galicia, Castilla u otras regiones españolas.

Cataluña es un tierra de melting pot, como se puede ver en sus calles y en cultura. El propio Barça fue creado por un inmigrante y muchos de los grandes escritores, músicos y pintores catalanes son o han sido de origen español.

Los cuatro millones de catalanes que acudieron ayer masivamente a votar, con un índice de participación mucho más alto que en anteriores elecciones, fueron obligados a elegir una identidad a costa de renunciar a otra.

Ya sé que hay muchos nacionalistas que les rechinan los dientes al oír la palabra, pero a mí esto me parece un comportamiento totalitario porque el totalitarismo no es otra cosa que imponer una identidad colectiva a los individuos, que se convierten en meros figurantes anónimos del Estado.

En Alemania, no se podía ser judío y alemán a la vez. Y ahora Artur Mas y Oriol Junqueras nos dicen que no se puede ser a la vez español y catalán, por mucho que sostengan que será posible la doble nacionalidad, una falacia que no resiste el menor análisis.

Ambos son los causantes de una tremenda fractura de la sociedad catalana y han dilapidado toda su autoridad moral tras los malos resultados cosechados ayer por el nacionalismo, que retrocede en número de escaños y sólo alcanza el 48% de los votos.

Supongo que Artur Mas presentará hoy la dimisión de todos sus cargos, ya que convocó unas elecciones plebiscitarias y las ha perdido al no llegar al 40% de los sufragios, tras sumar en su lista a ERC, ANC, Omnium y decenas de asociaciones civiles.

Supongo que Artur Mas presentará hoy la dimisión de todos sus cargos, ya que convocó unas elecciones plebiscitarias y las ha perdido al no llegar al 40% de los sufragios, tras sumar en su lista a ERC, ANC, Omnium y decenas de asociaciones civiles.

El drama de Junts Pel Sí es que necesita de los escaños de la CUP para la investidura del nuevo presidente de la Generalitat y para poder gobernar con mayoría. Y la CUP es un partido antisistema, que propugna la salida de la Unión Europea y que dice que jamás apoyará a Artur Mas.

Ello dibuja un escenario de enorme inestabilidad, debilita tremendamente sus posibilidades de echar un pulso al Estado y augura que probablemente habrá unas nuevas elecciones autonómicas antes de acabar la mitad de la legislatura.

Todo ello es muy relevante, pero lo importante del proceso soberanista es que ha dividido a la sociedad catalana en dos mitades irreconciliables. Ese daño tardará mucho tiempo en borrarse.

Cataluña se ha convertido en tierra extraña para los no nacionalistas y la mitad de sus ciudadanos no se siente representada por sus gobernantes. Mas y Junqueras han destruido lo que tanto tiempo costó edificar. Y además han perdido las elecciones. Deberían recluirse para siempre en un monasterio del Ampurdán.

Cataluña se ha convertido en tierra extraña para los no nacionalistas y la mitad de sus ciudadanos no se siente representada por sus gobernantes. Mas y Junqueras han destruido lo que tanto tiempo costó edificar. Y además han perdido las elecciones. Deberían recluirse para siempre en un monasterio del Ampurdán.

PEDRO G. CUARTANGO



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