Germà Gordó intenta hacerse perdonar «los pecados» de los últimos años.
Germà Gordó pasaba por ser el consejero más moderado del gobierno de Artur Mas, tan moderado como los tres ex consejeros de Unió –Joana Ortega, Josep Maria Pelegrí y Ramon Espadaler– que dimitieron en junio pasado ante la inminente convocatoria del «plebiscito» del 27-S. Como los tres consejeros dimisionarios, Gordó siempre había defendido que la consulta sobre la independencia sólo se podía hacer si era legal y acordada con el gobierno central, de forma que apostaba por aplazarla y por marcar distancias con ERC.
Sin embargo, hace unos días, en la Universitat Catalana d’Estiu, Gordó se descolgó con unas declaraciones sobre la «nación completa» que, incluso, sorprendieron muchos independentistas que pensaban que era un tíbio: Gordó dijo que la futura Catalunya independiente tendrá que dar la nacionalidad a los ciudadanos de la Catalunya francesa, de la Franja aragonesa, del País Valenciano y de las Baleares que lo deseen porque no se podían olvidar de la «nación completa«.
Sus críticos recuerdan que está salpicado por el caso ITV y que se vio inmerso en una fratricida guerra de dossieres con el también consejero Felip Puig, su gran enemigo interno.
Los presidentes de los gobiernos valenciano y aragonés, los socialistas Ximo Puig y Javier Lambán, piden explicaciones a Artur Mas por las palabras de su consejero de Justicia. Sencillamente, ahora no tocaba.
En el entorno de Junts pel Sí hay el convencimiento que Germà Gordó intenta que le perdonen «los pecados» de los últimos años, las dudas que había expuesto sobre el proceso y sobre los actuales socios de ERC y, por este motivo, hizo una exhibición de arrebato independentista en un discurso en la localidad de Prada de Conflent.
Sus críticos recuerdan que está salpicado por el caso ITV y que se vio inmerso en una fratricida guerra de dossieres con el también consejero Felip Puig, su gran enemigo interno.
Artur Mas ha colocado Gordó en la lista de Junts pel Sí para sorpresa de muchos convergentes, que ya lo daban por amortizado. Sus críticos recuerdan que está salpicado por el caso ITV y que se vio inmerso en una fratricida guerra de dossieres con el también consejero Felip Puig, su gran enemigo interno. Puig y Gordó llevan años jorobándose. Todavía hay otro elemento que intranquiliza a sectores de Junts pel Sí: Sus críticos recuerdan que está salpicado por el caso ITV y que se vio inmerso en una fratricida guerra de dossieres con el también consejero Felip Puig, su gran enemigo interno, puesto que entró por la cuota socialista si bien fue por «recomendación» de CiU.
Si Mas ha repescado a Gordó para la lista será porque le debe favores o porque espera que, si naufraga en su aventura política, pueda ayudarlo.
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