Once alcaldes trabajan exclusivamente para la Diputación.
Es una trampa legal para duplicar o triplicar su salario
¿Puede un alcalde dedicarse exclusivamente a trabajar en la Diputación? En el ente supramunicipal de Barcelona hay once que sí.
Mercè Conesa, alcaldesa de Sant Cugat y presidenta de la Diputación de Barcelona, renuncia al sueldo municipal -un cargo público no puede cobrar dos sueldos institucionales (pero sí que se puede apuntarse dietas y complementos)- para recibir7.107,85 euros mensuales en catorce mensualidades del ente supramunicipal.
Dionís Guiteras, alcalde de un municipio de poco más de 5.000 habitantes, renuncia al sueldo del Ayuntamiento de Moià y, como vicepresidente de la Diputación, cobrará 6.367 euros brutos mensuales, en catorce pagas. El mismo camino -y salario- han elegido Marc Castells Berzosa (CiU), alcalde de Igualada, Martí Pujol Casals (ERC-AM), alcalde de Llinars del Vallés, Meritxell Budó Pla (CiU), alcaldesa de La Garriga, Núria Parlón Gil (PSC-CP), alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Marín Martínez (PSC-CP), alcaldesa del Hospitalet del Llobregat, Joan Carles García Cañizares (CiU), alcalde de Tordera yJordi Fàbrega Colomer (ERC-AM), alcalde de Sant Pere de Torelló.
Se ha convertido en práctica habitual que alcaldes y regidores de pueblos, villas o ciudades renuncien a su salario municipal para cobrar el de la Diputación. La trampa legal es que reciben el sueldo mucho más cuantioso del ente supramunicipal por una supuesta dedicación exclusiva, que tendría que ser incompatible con su trabajo en los consistorios.
Hay más: Pilar Díaz Romero (PSC-CP), alcaldesa de Esplugues y Josep Salom Ges (CiU), alcalde de Tona, reciben un sueldo de 5.669,22 euros, según el digitalCatalunyaPress a partir de los datos publicados al Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona, según los cuales, sólo se especifica la dedicación de 37 de los 51 diputados. 29 dicen tener una dedicación total, y 8, parcial.
El resto de diputados con dedicación exclusiva son regidores de municipios de toda la provincia, que cobrarán entre 6.367 y 3.795,85 euros mensuales. En el peor de los casos, un salario que duplica el que tendrían por una dedicación exclusiva en el consistorio de la villa a la cual pertenecen.
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Vivir del cuento que de eso la izquierda sabe bastante, es lo que se sucede en esta confundida Cataluña que participa de las trampas separratistas, y de las falacias que continuamente propone la izquierda. Eso nos lo están explicando a los catalanes coherentes, que todavía nos estamos preguntando qué pinta ninguna diputación existiendo una Generalitat. En fin, lo dice el dicho, «hecha le ley, hecha la trampa».
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