¡Qué suerte el cabroncete!, no acordarse de los coches que uno tiene, sólo de Ferrari. Y eso es lo que pareció dar a entender Jordi Pujol Junior en la comparecencia ante la Comisión Parlamentaria.
A nadie se le escapa su afición por los coches de lujo. Pero dejó fuera de una formidable lista al menos un par de coches de carreras y un Rolls Royce. Esto lo hizo para no humillar a los pobres catalanes mileuristas.
Evitemos comparativas y discriminaciones positivas.
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