Cuando en junio de 1922 se materializó la escisión de la Lliga que condujo a la aparición de «Acció Catalana», Josep Vicens Foix y Josep Carbonell se convirtieron, aunque por poco tiempo, en miembros significativos del nuevo partido. Para ambos, «Acció Catalana» debía constituirse siguiendo el ejemplo de «L’Action Française». Foix fue uno de los responsables del boletín del partido. Para el poeta, «Acció Catalana» era «la garantía del patriotismo íntegro», cuyo objetivo era «la catalanización del ciudadano en todos los aspectos»; y, en ese sentido, su táctica no podía ser posibilista, como la de Cambó, sino intransigente y maximalista: «Los intereses pactan y transigen. Acció Catalana, que sólo defiende ideales, ni pacta ni transige. La política de conciliación no es la suya». Lo cual era consecuencia del carácter integral de su proyecto político: «Todo nacionalismo es combativo, extremoso. Un nacionalismo pacífico no es comprensible». El boletín de «Acció Catalana» publicó alguna alabanza de «L’Action Française», por su defensa de las lenguas vernáculas; y de Mistral, en el mismo sentido.
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