Catalunya sacra: la cartuja de Scala Dei


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Impresionante vista de la Cartuja abandonada

 

Las comarcas del Priorato y entorno fueron las últimas en ser arrancadas de manos de las Taifas sarracenas. A finales del siglo XII, el rey Alfonso el Casto mandó a dos de sus caballeros a buscar un lugar para fundar una cartuja por tierras del sur catalán. escala2

Cuenta la tradición que los caballeros encontraron un pastor que les indicó el lugar donde los ángeles subían al cielo por una escalera. El lugar quedó consagrado a Santa María de Scala Dei y los primeros cartujos introdujeron el cultivo de la vid y el olivo y extendieron su doctrina por una comarca hoy denominada Priorat.

La Cartuja subsistió hasta el 1835 atravesando épocas de gran esplendor. Durante siete siglos los monjes hicieron poblar campos, construir molinos y difundieron el cultivo de la viña. El Prior, de aquí el nombre de la comarca, podía ejercer justicia y era el alcalde general de todos los pueblos de la zona centro de la actual comarca, que coinciden aproximadamente con los de la Denominación de Origen vinícola Priorat.

escala6Con la desamortización de Mendizábal (1835) los monjes se vieron forzados a huir, privados por decreto de sus tierras, y abandonaron celdas y claustros, la iglesia y la hospedería. En tan sólo dos años la majestuosa cartuja quedó convertida en un montón de escombros, dícese a causa del saqueo de agricultores cansados del vasallaje y los diezmos.

Hoy día se pueden visitar sus ruinas recorriendo el exterior de los 3 claustros, la iglesia y el refectorio, así como una celda reconstruida con todo detalle.



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2 respuestas

  1. «cansados del vasallaje y los diezmos»

    La estructura pública hasta mediados del siglo XIX en todas partes es que las funciones públicas esenciales, como defensa, justicia…las realizan particulares en nombre del rey; y para ello reciben unas rentas de las tierras asignadas para esa función: el vasallaje.

    Aquí, el Prior de la Cartuja está obrando como cualquier señor feudal con las mismas funciones (obligaciones y derechos).

    Al crecer el Estado y con el sus competencias y necesidades, estas actividades va a hacerlas funcionarios públicos; por tanto las funciones feudales desaparecen.

    Respecto a los diezmos, esa era la manera de mantener la estructura eclesiástica en los países cristianos, donde toda la sociedad era cristiana. Es normal; y está en la Biblia.

    Al crecer el Estado moderno y con ello al no ser necesaria las estructuras tradicionales cristianas, estas obligaciones son percibidas por muchos como innecesarias y abusivas (normalmente por aquellos que intentan sustituir a la Iglesia por la masonería). De modo que tarde o temprano desaparecen también en todas partes.

    De ésto podría colegirse que ahora la gente pagaría menos impuestos.
    No: paga más: porque ahora no va a ser el Rey o la Iglesia que exíge para algo especial el dinero: ahora son los representantes de la nación los que exigen en nombre de la nación el dinero.
    Y como ahora los que pueden enriquecerse a costa del Estado, lo hacen (los políticos de afiliación masónica), pues obligan al Estado a hacer obras públicas o guerras coloniales, lo cual genera muy buenas comisiones y negocios (como hemos tenido la ocasión de comprobar con los aeropuertos sin aviones etc estos días; lo cual nos dice que no hemos aprendido la lección; y que nos las siguen dando todas en el mismo carrillo)

    Pero el progreso personal (obras públicas y guerras coloniales) cuesta dinero: lo paga la nación con sus impuestos.

    Por cierto, que las guerras coloniales de despojo, la sangre la pone también la nación. Lo que llamamos «carne de cañón»; y que como no cuesta y se hace en nombre de un alto ideal (la nación), se sacrifica lo que haga falta.

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  2. …»dícese a causa del saqueo de agricultores cansados del vasallaje y los diezmos»…

    Con el truco de la desamortización de las «manos muertas», se les roba a los religiosos sus bienes para que sean adquiridos a bajo precio por los liberales, creando una nueva clase social, los latifundistas burgueses.
    De paso reducen la influencia de la Iglesia, que ha perdido sus bienes para mantenerse.
    Este acto, que se copia de Francia y se aplicará por los mismos y con los mismos objetivos en los países católicos por las masonería, trajo consecuencias:

    -para la industrialización, al concentrarse intereses y recursos en la tierra, y no en la industria (recuérdese que la tierra y la industria tienen intereses contrapuestos)

    -fomenta el dominio de los latifundistas, creando grave problemas económicos y sociales.

    -destruye las obras sociales de la Iglesia, que no van a ser totalmente cubiertas por el Estado y a su coste (fundamentalmente sanidad, educación y pobreza)

    -destruye el tesoro artístico español, como se ve en la destrucción de estos edificios y la pérdida del mobiliario litúrgico. Idem con las estructuras musicales litúrgicas.

    -es la segunda ola de salida de obras de arte de España (la primera fue con los expolios de Napoleón y sus generales durante la invasión francesa)

    -la desamortización y su descontento social son unas de las causas de las guerras carlistas, guerras civiles provocadas por los que quieren imponer al país cosas que el país no quiere.

    Efectivamente hay un antes y un después de la desamortización y de la toma del gobierno por los masones.

    Pero este saqueo que usted menciona no tiene nada que ver con agricultores cansados del vasallaje y de los diezmos.

    Por cierto, que el material de construcción tiene un valor económico; alguno, como las tejas viejas, tienen más valor que las tejas nuevas.
    Cuando se desteja un edificio, comienza la ruina total.
    (en principio, quien venderá el material será el que ha comprado la finca a bajo precio, que es ahora su legítimo propietario)

    Cuando reyes, nobles y pueblo devoto donaron tierras y material a estas empresas de la fe, no lo hicieron pensando precisamente que unos ladrones millonarios que controlaban el gobierno se iban a quedar con lo que no era suyo.

    La palabras mágicas para manipular a la gente, son las de siempre: la modernidad, el progreso, la ciencia, el librepensamiento, las manos muertas, la humanidad, la tolerancia…

    Y como estos ladrones lo hicieron a su conveniencia, se las arreglan para que ellos se queden con las tierras, pero los servicios que antes prestaba la Iglesia y el salario del clero (como en Francia y antes en Inglaterra, es el Estado que compensa las pérdidas con un salario -de aquí viene el salario que ha tenido el clero hasta la democracia, que se lo quitó-)…pues
    eso lo pagamos todos.

    Mendizabal fue uno de los que se apropiaron de estos bienes, que no era tonto.
    Creo que entre otras cosas, se quedó con el convento de agustinos recoletos donde está ahora la Biblioteca Nacional de Madrid, que hizo destruir.

    El progreso de los de siempre; y nosotros, los pardillos de siempre.

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