CARTA A LOS REYES MAGOS


María José Ibáñez Rodríguez

Queridos Reyes Magos,  en esta Navidad sin Navidad en la que nuestro inclusivo Ayuntamiento esconde la representación del nacimiento de Jesús tras las puertas de su edificio, quiero escribiros una carta muy especial.

Paseo por las calles de mi ciudad.  Veo muchas luces  de una fastuosidad casi pagana, sin elementos religiosos. No hay vestigios que nos recuerden el origen de esta celebración. Sólo imágenes exportadas de culturas mercantilistas y en inglés. Tan sólo con una pequeña reminiscencia tradicional por alguna alusión a los elementos escatológicos del Belén, como el “caganer”.

Una Navidad sin Navidad, asépticamente aculturizada, cursi, sin solera, sin misterio.  No infantil, sino infantilizada, a la medida de los cerebros vacíos que aplauden ante las migajas de humanidad que nos han dejado sus papanoeles y sus renos del color de la Coca Cola.

Queridos Reyes Magos, por eso yo quiero recordar.

Cuenta la Historia Sagrada que hubo un rey judío  en la Judea conquistada por Roma que se llamaba Herodes el Grande. La acepción precristiana y postcristiana de Grande, con mayúsculas, se refiere a todo aquel ser humano cuyo único motor es el instinto de poder y la autorreferencialidad.

Para nosotros, los cristianos, es el retrato que más  se ajusta a los valores morales que pugnan por imponerse en nuestras sociedades consumistas, cuya religión se basa en el placer de lo material y la imagen. La nueva religión que intenta someternos al paraíso terrenal de lo  más intenso, lo más rápido, lo más fácil. E incluso al detritus cultural que exuda. Qué aburrimiento.

Nosotros, los cristianos, seguiremos caminando lentamente y con cuidado a ese eterno portal de Belén, “la población más pequeña de Judá”. Porque allí, en un establo, un Recién Nacido está rodeado de la verdadera esencia de lo humano: una mujer y un hombre a través de los cuales ha nacido. La vida.

Y será ese Recién Nacido quien camine por ella y nos enseñe, desde su más pura inocencia, la más  nítida  visión. Esa estrella que iluminó la noche y depósito en su alma y en su corazón la luz. La que todo lo ve, la que todo lo sabe, la que nos indica cómo actuar de la vida a la muerte.

Allí, a un humilde portal en Belén, cuenta la historia que llegaron tres Reyes Magos.  Traían oro puro, oloroso incienso y roja mirra.  Ese oro  que tenemos la certeza de tocar, ese aroma que se puede respirar y el color.

Todo para Jesús. Nacido de una mujer, como todos nosotros.

Engañaron a Herodes para que no le mataran y él se rebeló contra la vida enloquecido de codicia y ordenó matar a todos los niños. Un mundo oscuro, feo y triste. A la medida de un loco. Buscaba su paraíso en la tierra y la convirtió en un infierno.

Desde hace más de dos mil años, los cristianos seguimos esperando que aquellos sabios y bondadosos Reyes de las Estrellas nos  visiten en la Noche de Jesús, para que nunca nos olvidemos del niño que aún no podía ni sospechar lo que era la realidad y los esperaba. Ese niño que,  sin embargo, nos guiará toda la vida.

Aquel niño perseguido por todos los Herodes de Judea que no pueden soportar que el único reino verdaderamente humano está en el cielo y que sólo un  Recién Nacido reinará eternamente y limpiará con su inocencia cualquier realidad monstruosa.

Queridos Reyes Magos,  os pido que sigáis viniendo a este mundo  guiados por la luz de esa estrella que iluminó de esperanza el camino de un hombre y una mujer para proteger a su hijo en la fría y despiadada noche, porque sabían que el amor hacia Él podía indicarles el verdadero destino de su vida.

Queridos Reyes Magos,  os pido también que depositéis en los todos los corazones eternamente infantiles el gran regalo de vuestra misteriosa presencia en cada ofrenda que aparezca en el belén  de nuestras vidas.



Categorías:RELIGIÓN, TRIBUNA

4 respuestas

  1. Una carta profunda, llena de poesía y teología. Es un regalo para inspirarnos a celebrar debidamente esta fiesta. Recoge muy bien el sentido de la Epifanía, que es la manifestación de Dios hecho Niño a toda la humanidad. Hoy necesitamos de esta luz más que nunca.

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  2. Esta carta me ha emocionado e ilusionado. No perdamos la fe. No perdamos la ilusión. No perdamos nuestro objetivo: La Unidad, la Grandeza, y la Libertad para España. La Justicia y el Pan para todos los españoles. Iba a decir para todos los españoles de bien. Pero también se lo deseo a los españoles malvados. También quiero que se reintegren en nuestra comunidad.

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  3. ¡Maravilloso! Y sobre todo, verdadero. El mundo de hoy está plagado de Herodes y seguidores suyos, quizás sin saberlo. Pero la vida auténtica va «por otro camino»… Gracias por escribir esta carta tan hermosa y cierta. ¡Feliz día de Reyes!

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  4. Enhorabuena a la autora por decir lo que muchos pensamos. La celebración de la Navidad en Barcelona sin referencias al nacimiento de Jesús en Belén es un absurdo, porque o se celebra o no se celebra. Un gobierno municipal aconfesional no es el que no permite que los ciudadanos de una determinada religión celebren sus fiestas, sino el que da apoyo a todos los ciudadanos a celebrar las suyas. En las próximas navidades en Barcelona deben haber referencias explícitas a lo que sucedió en Belén.

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