Coherencia mediática


Axel Seib

Me apetecía tratar del esperpento de las campanadas en TVE, debo decirlo. Pero ya es un tema muy sobado y mis gracias llegan tarde. Aunque tengo la recámara llena. Así que diré que no me extraña lo de la señorita de constitución Botero y su estampa con la vaquilla y el Sagrado Corazón de Jesús. Lo que me parece raro es que no enseñase un cromo de Bollicao o que la estampa no estuviera llena de Nocilla. Por lo demás, un espectáculo pobre y cutre. Parece que una tradición tan familiar y entrañable se está transformando en Eurovisión. El mismo esperpento progre tan innecesario como caro que únicamente gusta a gente con un hilillo suelto. Y estoy siendo fino. Lo más lamentable fue tener a dos niñatos de alto presupuesto haciendo el gañán. Parecía un patio de colegio en su momento más bajo. Y mira que lo de «la vestidos» ya me parecía un chiste malo. Pero enhorabuena a TVE, ha conseguido superar a Antena 3 en ser un circo de los horrores. Ya pueden presentarse a un concurso de eructos. Seguro que su presentadora de las Campanadas es experta. Jamás he estado tan cerca de ver las сampanadas en TV3. Deberían estar orgullosos.

Les sugiero a ambos contendientes por las audiencias, poner a dos de sus niños de los cigarros por un lado y a dos trans en picardía en el otro canal. Y que hagan un cameo. Podríamos llamarlo «Las 12 navajadas«.

Pero dejo ese tema y me pongo a otro relacionado pero mucho más grave. Y es el encubrimiento, incluso ataque a las víctimas, por parte de medios ingleses y autoridades, ante las masivas y sistemáticas violaciones a menores inglesas por parte de, generalmente, pakistaníes. Imaginemos la dimensión tan descomunal de la cuestión para que no siendo tratada por ningún medio y siendo bloqueada cualquier investigación por las autoridades, el tema haya salido al público.

Esos son los medios y autoridades que tenemos. Gente que se pone tiquismiquis y busca delitos de odio si alguien escribe en redes sociales «C2 en tirar flechas«, pero te emite lo de la estampa y lo justifica. La misma gente que ante violaciones masivas y sistemáticas de niñas, callan y miran al techo. De eso quería tratar. Si, es indignante. Peor, es repugnante. Porque tenemos a gente que en términos morales son difíciles de tratar como a personas, pero con el mayor poder político y mediático conocido por nuestra especie. Pero debo decir que es coherente. Ya he dejado entrever que no me sorprende tales comportamientos que acercan a ciertos sectores profesionales a pocilgas habitadas por crápulas y forofos de la indigencia moral. Pero eso no me hace menos crítico. Sencillamente me da la certeza que no se puede pedir peras al olmo ni lanzar margaritas a los cerdos. Hay mucho trabajo que hacer. Resumidamente, cuando la escoria gobierna, los medios apestan. Esa es la coherencia mediática que tenemos. Quizás debamos cambiar los elementos de la ecuación para obtener otro resultado.



Categorías:BREVIARIO, CULTURA, DECADENCIA OCCIDENTAL, TRIBUNA

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  1. Coherencia mediática – Título del sitio: se creativo y esmérate 🤯

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